¿Y si Microsoft fuera mexicana?

La legislación en México no prevé la disolución de monopolios. Sería conveniente una reforma a
Xavier Ginebra Serrabou

El gobierno de Estados Unidos propone la división de Microsoft en dos compañías para romper su monopolio en el sector de sistemas informáticos.

- La propuesta incluye la prohibición de que Microsoft cobre a los fabricantes de computadoras precios diferentes por el programa Windows si colocan el navegador Explorer como primera opción en las computadoras configuradas para la venta a los clientes.

- El gobierno también propone que Microsoft suministre a los otros programadores el “código matriz” de Windows, de manera que puedan desarrollar programas compatibles.

- El objetivo es que “Microsoft deje de usar Windows como un palo” contra los fabricantes de ordenadores que intentan colocar programas de otras empresas (sobre todo navegadores de internet) dentro del sistema operativo.

- La fragmentación de una empresa dominante en un mercado, como Microsoft, no es novedosa en Estados Unidos: en 1911 el gobierno forzó la división de la petrolera Standard Oil, y en la década de los 80, ordenó la fragmentación de la telefónica AT&T.

- La solución pensada para el caso Microsoft es compleja: algunos dicen que simplemente se trata de impedir un monopolio para crear dos. Otra cosa es la influencia negativa que ha tenido sobre el valor de las acciones, lo que repercute en contra de los accionistas, el mercado y la industria. Tal vez habría que pensar en otras soluciones que en la mera separación. Más vale prevenir que curar.

- En México no ha habido ninguna denuncia o investigación de oficio en contra de Microsoft, por parte de la Comisión Federal de Competencia, tal vez porque su poder en México y la importancia del negocio de internet no son tan grandes como en Estados Unidos.

- Sin embargo, si Microsoft cobraba distintos precios a los que utilizaban el sistema Netscape, o amenazaba con no suministrar Windows a los proveedores que quisiesen utilizar otros navegadores o sistemas operativos, podría incurrir, conforme a la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE), en prácticas monopólicas relativas prohibidas.

- Sin embargo, la LFCE no prevé como sanción la separación de las compañías, como en Estados Unidos, salvo en el caso de fusiones prohibidas (artículo 35 de la LFCE), sino la suspensión o corrección de la práctica, junto con la posibilidad de imponer fuertes sanciones.

- La legislación mexicana prevé la imposición de sanciones que pueden ir hasta la disolución de la persona moral (cosa parecida a la separación), pero es necesario haber cometido delitos contra el Código Penal, y no existe la costumbre de imponer esta sanción a los delincuentes. En este caso, sería necesario que además de haber realizado prácticas monopólicas, se hubiesen cometido delitos contra la economía nacional, previstos en los artículos 253 y 254 del Código Penal.

- Sería conveniente una reforma a la LFCE para que la Comisión Federal de Competencia pudiese ordenar la desconcentración de empresas por violaciones  –no sólo en el caso de concentraciones prohibidas–, así como la inclusión de sanciones más severas por violaciones a las leyes de competencia.

- Otra necesaria reforma, a nuestro juicio, es a la prohibición de los monopolios ilegales. La LFCE los prohibe, pero no los sanciona. Solamente el TLC impone una serie de prohibiciones a los monopolios (artículo 1502 y siguientes). Sería necesario que la Comisión pudiese ordenar la desconcentración de monopolios, que constituyen el mayor enemigo de la economía y de la democracia. Deshacer un monopolio es mucho más costoso –en términos económicos y legales, y para los accionistas y la sociedad en general– que impedir su crecimiento o prohibir per se su existencia, salvo los casos de monopolios legales o naturales autorizados y sujetos a la supervisión de la Comisión Federal de Competencia.

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El autor es subdirector del área de asuntos jurídicos de la Comisión Federal de Competencia. Sus comentarios son a título personal.

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