Y el euro, ¿hasta a dónde?

El supereuro sigue volando. Cada día un máximo histórico nuevo.
Adina Chelminsky

¿Por qué, si Estados Unidos es la economía más fuerte del mundo y la recesión ha terminado, su moneda sigue perdiendo fuerza? Más allá de las razones que dan los analistas económicos tradicionales (que pretenden explicar el mundo con gráficas, técnicas e indicadores incomprensibles), la continua caída del dólar contra el euro, y contra la mayor parte de las monedas del mundo, cuenta una historia muy sencilla: las inversiones en billetes verdes están pasando de moda.

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El despertar del sueño americano
El vecino país del norte es hoy el proverbial gigante con los pies de barro; la promesa del crecimiento económico está sostenida por un déficit históricamente pronunciado en su cuenta corriente y en el presupuesto fiscal.

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La economía estadounidense, aunque veloz, corre a marcha forzada; su prosperidad está siendo avalada por un excesivo gasto del gobierno y una dependencia, casi adictiva, al capital extranjero.

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Tradicionalmente el sueño americano ha sido financiado por los inversionistas del mundo, en una situación ganar-ganar. Mientras los locales aprovechaban el flujo de capital foráneo que recibían para importar, consumir y crecer, los inversionistas globales encontraban en las arcas del Tío Sam un depósito seguro, estable y rentable para su dinero.

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Pero hoy, en tanto los estadounidenses siguen soñando, los grandes capitales se preguntan si no es hora de despertar.

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La ley de la oferta y la demanda: los inversionistas venden sus activos en dólares buscando otras opciones, pero hay pocos compradores. Resultado: la cotización del dólar cae.

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La pregunta importante
El futuro del billete verde es un asunto vital para la recuperación económica mundial. La pregunta a responder no es hasta dónde va a llegar –la mayor parte de los analistas aseguran que alcanzará niveles de $1.40 dólares por euro– sino qué tan rápido será el descenso.

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Si es lenta y constante, sus consecuencias aunque nocivas (principalmente para las exportaciones y el crecimiento de Europa) están ya descontadas por los mercados.

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Pero si la velocidad del desplome se acelera por algún shock económico, político o terrorista que golpee al país vecino, la fuerza de la recuperación mundial se puede ver amenazada.

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El valor del dólar es uno de los pilares sobre los cuales se sostiene la economía mundial.

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Irónica, y literalmente, nuestro futuro depende de las sabias palabras impresas en los billetes verdes: “In God We Trust.”

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Comentarios: adina@prodigy.net.mx.

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