La nueva ‘posición’ ejecutiva

Dos altos directivos comparten tres pasos para mejorar tu vida y, al mismo tiempo, la productividad de tu empresa.
1075 picf038a  (Foto: Larha Baca)
Marisol González Ficachi

El estrés laboral disminuyó hasta 30% la productividad laboral durante 2010, según un estudio realizado en la empresa Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial en México. Los ejecutivos no son ajenos a malestares físicos, enfermedades, falta de flexibilidad muscular, ansiedad, angustia o depresión provocados por este mal. Ante el poco tiempo del que disponen en sus agendas, la mayoría no busca ayuda hasta que el problema se vuelve extremo. Tal es el caso del director global de Personal de la empresa Bimbo, Javier Millán Dehesa, quien descubrió el yoga como un método para paliar los dolores de la espalda baja después de un proceso quirúrgico. "El yoga llegó a mi vida a causa de un dolor crónico previamente desatendido. Efectivamente pude sanar, pero descubrí en esta disciplina algo mucho más valioso: un espacio de relajación, de silencio y de completa atención".

Con origen en India, el yoga consiste en un conjunto integral de prácticas para lograr bienestar tanto en el cuerpo como en la mente. Esto se consigue por medio de posturas o asanas, de técnicas de respiración o pranayama, de la meditación, entre otros hábitos como mantras o cantos, mudras o gestos manuales, yamas o códigos éticos. Además, con esta técnica milenaria puede construir una práctica personal según sus necesidades. "Antes pensaba que los primeros 15 minutos de meditación y respiración de mi clase eran una pérdida de tiempo. Hoy, pienso todo lo contrario; he encontrado el verdadero secreto de estar en silencio", dice Millán.

El ejecutivo disfruta tres veces a la semana una práctica matutina de una hora y media antes de ir a la oficina. La enseñanza no se ha quedado sólo en posturas, sino que ha creado lo que él llama "conciencia, reflexión y paz interna".

Es que, para él, la productividad tiene otro sentido: "Si me encuentro en calma, atento y ecuánime, mi trabajo se desarrollará en esos mismos términos, donde los problemas serán abordados con el nivel de importancia que requieren, sin sobredimensionarlos o restarles valor. Además, mi interacción con los demás es más armónica y empática, la creatividad surge y, por supuesto, el estrés y demás presiones cotidianas se manejan con mayor facilidad y destreza.".

David Hite, CEO de Alandra Medical, lleva el yoga a su vida diaria con detalles que, por muy sutiles que parezcan, asegura que han hecho una gran diferencia en su cotidianeidad. "Enfocar tu energía en intenciones reales, como sonreír durante el día o hablar en tono amable -y meditar-, son formas de practicar yoga. Lo primero que hago al despertar es elegir dos intenciones primordiales que dependen de las necesidades del momento", dice. Para Hite, las intenciones son propósitos que se convierten en hábitos tan simples como "hablar amablemente en todo lo que digo".

Él cree que aún más importante que las asanas o posturas de yoga es el pranayama o las técnicas de respiración las que pueden generar beneficios prácticos e inmediatos. "Simplemente consiste en reaprender a respirar", asegura el encargado de la empresa médica. Sin embargo, no pierde de vista la fuerza y la flexibilidad que aporta una práctica de asanas tres veces a la semana.

Hite piensa en aquello que hace una verdadera diferencia, en lo que el yoga le ha proporcionado más allá del bienestar físico: "Todo el tiempo soy el jefe. Necesito comunicarme adecuadamente y de la forma correcta para que me entiendan los compañeros. Debo ser claro, simple y, sobretodo, ejercer entendimiento".

"Todo el día me recuerdo de respirar. Ya que mi agenda está muy llena y funciona a un ritmo extra acelerado, no puedo meditar diariamente, pero lo que sí hago todos los días es buscar algunos momentos para dirigir la mirada a un solo punto, pensar en el aire que entra y sale por mi nariz y mantengo la calma", dice Hite. Y añade: "Sólo necesito tres minutos para utilizar mi recursos de yoga: meditar, recordar mis intenciones y respirar". Lo mejor es que ambos ejecutivos no requieren salir de su oficina para practicar yoga.

TRES POSTURAS

Hacer yoga no implica ocho o 10 horas de práctica en un tapete, sino que es una técnica perfectamente adaptable al estilo de vida de un ejecutivo, aun en espacios pequeños, como los de la oficina, incluso, mientras estás trabajando. Los ejecutivos de Bimbo y Alandra Medical recomiendan poner en práctica los siguientes tips durante cinco minutos por al menos 40 días:

Baja la tensión. Ésta es una postura que ayuda a relajar la espalda baja, una zona de tensión donde suele acumularse el estrés. Se recomienda realizar esta actividad antes de entrar a una junta y después de salir de ella, para no generar ‘nudos' en los músculos del cuerpo que impidan estar concentrado durante una reunión de trabajo. No se requiere más que un metro cuadrado para realizar este ejercicio.

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Energízate. Se trata de un ejercicio que se basa en movimientos del cuello, mientras la espalda se recarga en un asiento. La concentración en la forma en que se está respirando es muy importante para lograr un alto grado de relajación. Los hombros también suelen moverse hacia arriba y hacia abajo mientras la cabeza se gira en círculos. Tapar una de las fosas nasales mientras se respira por la otra, ayuda a concentrarse mejor.

Posjunta. Se trata de una posición en la que la espalda se coloca en el suelo mientras las piernas se recargan en una pared en una posición de 90º. Es sumamente relajante en situaciones en las que una reunión pudo generar tensión corporal. Ayuda a que la sangre circule adecuadamente por el cuerpo mientras los músculos se relajan parcialmente. También ayuda a controlar la ansiedad.

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