Un dilema hostil

Una compra hostil no es necesariamente mala, pero el CEO de la empresa que la enfrenta debe estar preparado y, ante todo, preservar los intereses de los accionistas.
Marco Núñez

Las compras hostiles entre empresas siempre son un tema muy áspero para un CEO porque, además de ser difíciles de enfrentar, ponen a la gerencia en un dilema moral, ya que tienen que decidir qué es lo mejor para los accionistas de una empresa, explica Raúl Feliz, profesor de Economía del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Una compra hostil es cuando una empresa pública, es decir,  que está  listada en la Bolsa, recibe una oferta de compra y al no encontrar acuerdo con la gerencia ésta se hace directamente con los inversionistas.

En México es común que la gerencia represente a los mismos inversionistas, pero en otros países no es así, e, incluso por ley, en países como Inglaterra, Alemania o Estados Unidos, la gerencia debe operar por separado de los inversionistas ya que el CEO, se entiende, es empleado de los accionistas y de la empresa.

Por lo general, la compra hostil siempre será  mala para la gerencia, pero no necesariamente para los inversionistas. ¿Qué hacer? Feliz recomienda:

  • Analizar los beneficios o perjuicios de la compra hostil. Conocer las intenciones del comprador y preguntarse: ¿Quiere cambiar la forma de administrar la empresa? Al adquirirla, ¿piensa venderla en pedazos?
  • Diseñar una estrategia desde la constitución de la empresa para evitar una compra hostil. Establecer cláusulas que den ciertos dividendos a los accionistas y bonos al personal directivo. Este tipo de cláusulas puede activar mecanismos que hagan a la empresa menos atractiva para el comprador.
  • Separar las acciones. Se pueden clasificar en diferentes niveles y reservar una para tener el control de la empresa. No importa si son minoritarios de capital, ya que pueden mantener el control aun con una compra hostil.
GRANDES CONTROVERSIAS
1. Grupo México (GMéxico) ofreció comprar 30% de las acciones de Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) a través de una OPA, ofreciendo pagar hasta 50 pesos por acción, por lo que de inmediato hubo reacciones de los accionistas de la compañía aeroportuaria. El 19 de julio GMéxico informó que ya tenía 26.1% de las acciones de GAP, esperando sólo la autorización de la CNBV.
2. Grupo Modelo llegó a un acuerdo con Anheuser–Busch para la compraventa de acciones, donde adquirió 35.12% de Grupo Modelo y 23.25% de Diblo, su principal subsidiaria. En 2008, InBev presentó una oferta de compra hostil por Anheuser-Busch y el 11 de julio alcanzó un acuerdo para su fusión, con lo que se constituyó el mayor grupo cervecero del mundo.
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