Las fortalezas de nuestros CEO

Lo que tienen que saber los directores generales de la región y sus ventajas sobre los europeos y los estadounidenses.
Juan Alberto González Esparza, director General de Microsoft México

Es habitual encontrar artículos en los que se resaltan las cualidades que tiene un buen CEO: autoconocimiento, voluntad, visión a futuro, compromiso, pasión para obtener resultados o apertura con su equipo de trabajo. Las variantes son muchas, pero ¿existen diferencias entre los CEO dependiendo de la región o del país donde se desarrollen? La respuesta lógica es que sí, aunque, más allá de su ubicación geográfica, se debe a los diversos contextos en los que se desenvuelven.

De esta forma, en este texto quisiera compartir algunas reflexiones sobre el tema. En principio hablaré de los aspectos que podrían considerarse como un diferenciador entre los CEO latinoamericanos, los europeos o los estadounidenses, para posteriormente hablar de algunos retos que veo que, en general, deberían enfrentarse entre estos líderes corporativos.

Las grandes economías del mundo han sido referentes de las economías emergentes y los negocios se mueven en muchos sentidos, como indica la balanza mundial; sin embargo, hoy los mercados más desarrollados se han visto obligados a voltear la mirada a otras regiones.

Las ventajas

Los CEO latinoamericanos están acostumbrados a trabajar en medio de retos sociales y económicos que ponen a prueba su capacidad de adaptación y de desarrollo de estrategias innovadoras.

La mayoría de las empresas en Latinoamérica han tenido que crecer en condiciones difíciles no sólo económicas, sino sociales. Esto nos ha llevado a generar un nivel de involucramiento con la comunidad muy profundo y especial.

Por ejemplo, antes de hacerme cargo de Microsoft México, estuve a cargo de la filial Andina de la empresa, que brinda servicio a Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; ahí tuve la oportunidad de impulsar el programa "Microsoft Solidario", que actualmente beneficia a 650,000 personas de la región andina y el cual ha sido reconocido como uno de los mejores modelos de buenas prácticas para involucrar a los empleados y a sus familias en esfuerzos de Ciudadanía de Microsoft.

No sólo fue un orgullo para mí poder participar de estas acciones que están llevando la tecnología a los sectores más vulnerables, fue también una oportunidad de aprender cómo un directivo puede impactar positivamente la vida de los ciudadanos y, al mismo tiempo, llevar el negocio en una constante de crecimiento.

Ésa es la primera característica que yo quisiera destacar de la experiencia y la visión de un CEO en Latinoamérica: la capacidad de lograr números positivos para la empresa y, al mismo tiempo, llevar desarrollo a las comunidades más vulnerables. Es en estas regiones donde podemos conseguir mejores impactos en las vidas de las personas.

Ahora, para nadie es un secreto que las empresas necesitan tener presencia en la esfera global para ser competitivas y alcanzar un crecimiento sostenible. Pero el desarrollo empresarial va más allá de la frialdad de los números porque, poco a poco, las empresas se han dado cuenta de que para enfrentar los desafíos diarios es indispensable colaborar y atender los grandes retos sociales que enfrentan nuestras sociedades.

Más allá de la dirección

He iniciado estas reflexiones hablando en términos generales de la experiencia como CEO en Latinoamérica. Ahora quisiera poner especial énfasis en un tema muy importante en mi experiencia como cabeza de una empresa de tecnología: el impacto que como empresas podemos hacer no sólo en las organizaciones que tocamos, sino en la vida de las personas.

En Microsoft sabemos que la tecnología es un habilitador del desarrollo de las economías y ayuda a las personas a alcanzar su potencial. Como CEO he tenido la oportunidad  de ver cómo la llegada de estas tecnologías cambia la vida de las personas. Lo he visto a través de los centros POETA, una iniciativa que tenemos con la OEA para llevar capacitación tecnológica a grupos vulnerables, pero también a través de las soluciones tecnológicas que hacemos llegar a empresas de todos los tamaños: estamos buscando nuevos mecanismos para que las compañías, aunque sólo tengan un empleado, puedan acceder a las soluciones más modernas.

Como empresa de tecnología quisiera tocar un segundo punto: la innovación. En sociedades como las latinoamericanas, los CEO necesitan estar fuertemente comprometidos con la innovación y esto significa no sólo asegurarse de que las tecnologías de punta están disponibles en su mercado, sino que estamos buscando que esta tecnología se transforme en soluciones innovadoras adecuadas a las necesidades de su mercado.

Aquí quisiera hacer mención a uno de  los retos a los que nos enfrentamos como ceo en la región: ¿cómo hacemos para subir a los estudiantes mexicanos, a los innovadores en general, al tren global de la innovación? Estamos conscientes de que en algunos países hay mecanismos establecidos desde hace muchos años para favorecer el surgimiento de personas y empresas innovadoras; en nuestros países estos sistemas, cuando existen, están apenas en etapa de consolidación. Es por ello que es parte de la responsabilidad de las empresas buscar alternativas para generar esa vinculación entre innovadores y las empresas, y lo que es más, generar iniciativas que se conviertan en un caldo de cultivo para los innovadores.

Yo he visto casos extraordinarios en México de innovadores con soluciones aterrizadas a la realidad mexicana. Por ejemplo, como parte de uno de los programas que Microsoft tiene para impulsar a emprendedores, trabajamos de la mano de iniciativas como Twetea.me, una solución para que la gente pueda subirse a las redes sociales desde sus teléfonos celulares sin tener que contratar un plan de datos o un servicio de internet.

En términos de innovación también es importante generar un vínculo con universidades. Esto que es un paso natural en muchas sociedades, en nuestros países es un tema en construcción. Puedo decir que entraña sus dificultades, pues hay que generar vínculos a largo plazo y mantenerse en contacto con estudiantes, profesores e instituciones, pero, en general, da buenos resultados. Por ejemplo, Imagine Cup, la competencia tecnológica mundial de Microsoft dirigida a estudiantes, nos ha dado buenas muestras de cómo esta vinculación genera resultados extraordinarios, como por ejemplo, proyectos para brindar educación a niños que viven en situaciones de desastres naturales, otro para cultivar a distancia la planta de donde se extrae la sustancia  para atender la malaria, y uno más dirigido a prevenir las inundaciones a través de alertas.

El CEO en Latinoamérica debe estar al tanto de este potencial y generar las iniciativas para que puedan desarrollarse y convertirse en soluciones que cambien la vida de los ciudadanos. Hay un tema de operación interna de las empresas que me gustaría tratar: cómo damos a las oficinas de las que estamos a cargo, la importancia al interior de la organización, esto es, cómo dotamos de mayor valor y relevancia el mercado en el que estamos operando.

Operar en estos mercados nos obliga y nos permite, al mismo tiempo, dedicarnos a desarrollar el mercado. En nuestros países no sólo hay que poner a la disposición de los usuarios los mejores productos, en términos generales, y la mejor tecnología en términos particulares de Microsoft, también hay que generar los mecanismos para que la mayoría pueda acceder a ellos.

Es cierto que la dirección de una compañía no es una ciencia exacta ni es una habilidad 100% nata o desarrollada con los años, pero sí es un reto constante de cambio. Es estar alertas de las tendencias mundiales, es comparar estrategias, pero, principalmente, es un compromiso constante para que nuestras empresas estén contribuyendo al desarrollo de nuestras sociedades, siendo responsables de nuestras acciones, comunicando constantemente nuestros objetivos y nuestras decisiones corporativas.

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