Hacen falta propuestas

Mucho escuchamos de la necesidad de que exista más financiamiento, pero ¿cuándo hemos escuchado una propuesta real para detonarlo entre las empresas de México?
Roberto Charvel

El sistema financiero mexicano está dominado por la banca comercial. Según el Banco de México, los bancos controlan 50% de los activos financieros. En un reporte reciente de PwC, se establece que, entre 1986 y 2009, México fue uno de los pocos países (si no el único) en donde el tamaño de los activos bancarios se contrajo. Mientras que en las naciones desarrolladas los activos bancarios como porcentaje del PIB pasaron de 75% en 1986 a 125% en 2009, en México decreció de casi 70% a menos de 30% (Brasil pasó de 45 a 65% y China, de 80 a 140%). Es importante señalar que los activos bancarios son los préstamos y que los depósitos de las personas son los pasivos bancarios.

El mismo reporte de PwC calculó que los activos bancarios en nuestro país representan 0.4% de todos los activos bancarios del mundo, aun cuando la economía mexicana representa 1.2% de la economía global.

Por si no fuera poco, el crecimiento del crédito en México parece de broma cuando lo comparamos con otras economías de la región. Según la CEPAL, el crédito total en términos reales en México se incrementó en 2.5% de 2009 a 2010, mientras que en Ecuador creció 20% y en Paraguay, 30%.

Quizá la mejor forma de dimensionar el problema de la falta de financiamiento en México es comparar el crédito al sector privado (tarjetas de crédito, hipotecas y crédito a las empresas) como porcentaje del PIB con el resto de América Latina. Un estudio preliminar de S&P calculó que, en promedio, en América Latina el crédito al sector privado como porcentaje del PIB es de casi 39%. Brasil tiene 51%. México, un decepcionante 12%. De hecho, incluyendo los préstamos al sector privado publicados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), este monto es de 21%, aún por debajo del financiamiento promedio en la región.

El crédito a las empresas en 2010 era sólo de 8.1% del PIB. La Asociación de Bancos de México publicó que del monto total de los préstamos a las empresas sólo 13.7% son para empresas pequeñas y medianas. El restante 82.3% se le presta a empresas que pueden acceder a financiamiento bursátil (deuda o capital) en México o fuera del país, así como al financiamiento de bancos en el extranjero. El crédito bancario acumulado a las empresas chicas y medianas es de tan sólo 9,600 millones de dólares (MDD) y el crédito total a este sector es de sólo 11,160 MDD.

Hay tres razones por las que  no hay más financiamiento bancario en México. Siguiendo a los teóricos sobre finanzas, no hay debido a las deficiencias del sistema legal que no protege los derechos de los créditos, además de a la falta de pericia en los juzgados. La segunda razón y de la que se ha escrito poco, tiene que ver con el hecho de que los bancos en México están en manos de extranjeros (esto no pasa en Brasil o en China). Recientemente un artículo académico demostró que los bancos extranjeros en México son mucho más adversos al riesgo y proveen menos financiamiento que sus contrapartes mexicanas. Finalmente, no hay más financiamiento porque las empresas en México son poco profesionales, no tienen gobierno corporativo, son poco transparentes y son consideradas riesgosas para prestarles dinero.

Sin embargo, parece que la falta de financiamiento de las empresas medianas no es exclusiva de México o de los países emergentes. A principios del año, el gobierno de Reino Unido lanzó un programa (Project Merlyn) con los bancos para dar créditos por 125,000 MDD a las empresas medianas durante 2011. La revista The Economist del 19 de noviembre le dedicó un artículo a la estrategia de ciertos intermediarios financieros en Estados Unidos que están enfocados a prestarle a las empresas medianas que han sido abandonadas por los bancos grandes.

No todo son malas noticias. El ahorro en México a finales de 2010 sumaba casi 500,000 MDD, es decir, 44% del PIB, una cifra nada despreciable. Casi todo ese dinero está invertido en la Bolsa (acciones, deuda corporativa o papel del gobierno) y casi nada se le presta a las empresas que no tienen acceso a los mercados públicos, o sea, las empresas pequeñas y medianas. Sólo 2% (11,160 MDD) del ahorro total de México financia las pyme.

¿Cómo podría cambiar esto? Si consideramos sólo a los ahorradores que no necesitan su dinero de forma inmediata (inversionistas institucionales), el monto en septiembre de 2010 era de casi 300,000 MDD, que representa 28% del PIB. Ese dinero que en septiembre de 2010 era de las Siefores (94,000 MDD), sociedades de inversión (79,000 MDD), posición propia de los bancos y casas de bolsa (54,000 MDD), tesorerías de grandes empresas (32,000 MDD), reserva técnica de las aseguradoras (25,000 MDD) y otros planes privados de pensiones sin incluir el Infonavit (8,000 MDD). Este ahorro está creciendo más rápido que la economía mexicana y es posible que para 2018 el ahorro de los inversionistas institucionales alcance 625,000 MDD.

Pero ¿cómo se debería canalizar ese dinero a las empresas? Sería ilógico pensar que los inversionistas institucionales les prestarían dinero directamente a las empresas chicas o medianas en México. La forma de hacerlo es a través de la industria de activos alternativos que incluyen los fondos de capital emprendedor, capital privado, fondos de financiamiento a proyectos con capital (energía, infraestructura, inmobiliarios y minería) así como en fondos de cobertura.

Si durante los próximos ocho años 5% de los ahorros de los inversionistas institucionales se destinara a fondear activos alternativos, éstos acabarían manejando 29,000 MDD en 120 fondos. Actualmente hay cerca de 60 operadores de fondos en la Asociación Mexicana de Capital Privado. Es factible que estos operadores levanten dos fondos en los próximos ocho años. Quitando los fondos de cobertura (3,000 MDD), el dinero invertido por los activos alternativos fondearía 1,200 empresas (de reciente creación, pequeñas y medianas), así como 400 proyectos de infraestructura o inmobiliarios en un periodo de 12 años. Esto es bastante factible en una economía como la mexicana, que es de más de 1 billón de dólares.

Para que los fondos sean rentables, estos vehículos necesitarían deuda por 58,000 MDD. En conjunto, la deuda y el capital sumarían 87,000 MDD. De ese monto, 74,000 MDD financiarían a pymes, así como a proyectos inmobiliarios o de infraestructura. El restante (el dinero manejado por los fondos de cobertura: 3,000 MDD de capital y 9,000 MDD de deuda) sería invertido en la Bolsa o bolsas del mundo, y financiaría las empresas grandes. Es relevante señalar que hoy el monto total del financiamiento a las empresas (sin incluir la Bolsa) suma 86,000 MDD. Dicho de otra forma, con el desarrollo de la industria de activos alternativos se duplicaría el tamaño del financiamiento a las empresas de forma ordenada.

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México, como muchos otros países emergentes, tiene el dinero suficiente para poder realmente detonar el mercado interno a través del financiamiento a las empresas. En un escenario global como el actual, ésta podría ser una solución robusta y de largo plazo.

El autor es mentor de Endeavor. Este artículo es un resumen de ‘A Roadmap for Alternative Assets in Mexico'.

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