La captura de genéricos

Las grandes farmacéuticas tienen una nueva máxima: controlar el reino de los intercambiables para frenar su boom y capitalizar sus ganancias para I+D.
1080 picf033a  (Foto: Marco Sotomayor)
Isaac Luna

Desde el 19 de junio de 2011, el bolsillo de los hombres que padecen disfunción eréctil registra un alivio. La fórmula de Viagra, que combate el mal que padecen más de siete millones de mexicanos, ha provocado alboroto en la industria farmacéutica nacional. Ese día, la patente del sildenafil, la sustancia activa del medicamento, fue liberada y, consecuentemente, algunos laboratorios ya disponen del medicamento genérico, con lo que Pfizer, su creador, perderá la exclusividad.

El alivio, en realidad, será para el bolsillo de los consumidores de la pastillita azul. La tableta de 50 gramos de Viagra, con cinco años en el mercado, tiene un costo promedio de 180 pesos. Ahora, con la liberación de la patente su precio será de 50. Por lo menos 25 laboratorios de genéricos (Liomont, Siegfried Rhein, Pharmagen, Ranbaxy México, Sandoz, Alpharma, entre otros) ya se comen las uñas por aumentar sus utilidades con su propia fórmula.

A simple vista, el caso de Viagra, que en México ha recaudado más de 53 millones de dólares (MDD) en ventas, podría representar una afrenta entre los laboratorios llamados innovadores (los de marca) y los genéricos. Sin embargo, no es así en el fondo. En estos momentos, la comunidad farmacéutica que opera en el país considera que el mercado de medicamentos está pasando por un punto de inflexión que se manifiesta a través de la adquisición de las marcas genéricas por parte de los grandes laboratorios bajo dos motivaciones: administrar el crecimiento que éstas registran y, consecuentemente, capitalizar sus ganancias para potencializar la investigación y, con ello, compartir el riesgo ante el largo camino que implica descubrir nuevas moléculas para los medicamentos del futuro.

Los participantes del sector lo dicen con sus propias palabras: "Francamente, no nos oponemos a los genéricos, pues forman parte de un sistema que convive por la salud de la gente, al igual que el mercado de los medicamentos innovadores", dice Sergio Duplan, presidente para México de la farmacéutica Novartis.

"Entonces, no hay guerra contra este tipo de medicamentos, ya que se está totalmente de acuerdo con que se dé un abaratamiento de las opciones de salud para la población", precisa. "No sentimos celo hacia los genéricos", añade Carlos Baños, director general de Eli Lilly México. "Lo que nosotros vendemos es innovación, investigación, propiedad intelectual. No es oro, ni plata o petróleo que se extrae del subsuelo. Es una garantía para el consumidor de que tendremos los medicamentos que representarán más alternativas de salud en los años venideros".

Visto así, la guerra entre medicamentos de marca y genéricos es una quimera. Según datos de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (CANIFARMA), 14,000 MDD es el valor del mercado farmacéutico mexicano; de esta cifra, 61.5% corresponde al segmento de medicinas originales, dejando 38.5% a los genéricos. En contraste, de los 2,800 millones de medicamentos que se consumen al año en el país, 55% son genéricos. La consultora IMS Health ofrece otras cifras, pero con la misma tendencia pues, en términos de valor, sostiene que de cada 100 pesos que se destinan a la compra de fármacos 31 paran en las arcas de los genéricos y 69, en la bolsa de los de marca; al tiempo que de 10o unidades que se venden, 63 son genéricos y 37 de marca. Es decir, los genéricos dominan en términos de unidades, pero no de valor.

Los laboratorios reconocen que entre innovadores y genéricos podrán arrebatarse mercado, pero jamás se harán daño. Bajo estas circunstancias, el mercado de las medicinas, afirman sus protagonistas, ingresa a un nuevo derrotero en el que las grandes farmacéuticas están adquiriendo las marcas de genéricos para capturar sus utilidades y, con éstas, invertir en investigación y desarrollo.

"Las alianzas con otros laboratorios son muy importantes. Con ellas, se mejoran los procesos de innovación, pues se comparte el riesgo. Se ha descubierto que con este tipo de estrategia se gana más, se aprovechan oportunidades de desarrollo que ya han generado otros jugadores y se explotan con la experiencia que se tiene en materia de comercialización", afirma Carlos Baños.

La ola de alianzas, compras y fusiones ya está aquí. Sanofi compró la productora de genéricos Kendrick; Novartis selló una alianza con Sandoz; Daiichi Sankyo compró el laboratorio indio Ranbaxi; Teva adquirió y fusionó Ivax y Lemery; Valeant compró la firma de genéricos Tecnofarma.

Captura y sobrevivirás

La vigencia de una patente, que conlleva desde el descubrimiento de nuevas moléculas que podrían derivar en la producción de medicamentos hasta su comercialización, es un vía crucis.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación (AMIIF), este camino tiene varias etapas: primero, en un lapso de cero a cinco años, los laboratorios arrancan el proceso de predescubrimiento a través de 5,000 a 10,000 compuestos; seis años más tarde, sólo 5 pasan las pruebas clínicas para transformarse en un medicamento, mismo que luego de pasar por la fase de aprobación por parte de las autoridades inicia su comercialización 16 años después de la primera etapa. En consecuencia, el laboratorio sólo dispone de cuatro años para mantener la patente que tiene una vigencia de 20.

Al respecto, Carlos Baños informa que la inversión que se hace para desarrollar un producto es de aproximadamente 1,000 MDD. Una bolsa de recursos que trae consigo un riesgo, ya que afirma que sólo se recupera la inversión en uno de cada tres medicamentos que salen al mercado. "A nivel global, son cerca de 12,000 MDD los que se invierten para un medicamento", complementa.

Bajo este contexto, IMS Health sostiene que, de 2010 a 2012, más de 60 moléculas ya no tendrán la exclusividad de venta que les otorga la patente, lo que implicará una pérdida de 558 MDD para las farmacéuticas en México. A nivel mundial la sangría será de 120,000 MDD de 2010 a 2015.

Entre 2011 y 2012, farmacéuticas multinacionales como Pfizer, Sanofi, Bayer, Merck y Eli Lilly, entre otras, perderán la exclusividad de diversos medicamentos, cuyas ventas en México generaron 5,000 millones de pesos (MDP) el año pasado. De la lista destacan la vareniclina, cuya marca es Champix elaborada por Pfizer para dejar de fumar; el telmisartan de la marca Micardis para la hipertensión arterial, fabricado por el laboratorio Boehringer; el aripiprazol de marca Abilify, de Bristol, usado para el control de la esquizofrenia, que padecen más de un millón de personas en México.

Con ello, ¿cuál es entonces la tendencia del mercado? Según los estudios y jugadores del sector, el camino es hacia la integralidad, es decir, la adquisición de las marcas genéricas por parte de las farmacéuticas. Por ejemplo, la patente de Lipitor, el famoso medicamento de Pfizer contra el colesterol, ya tendrá un competidor: el genérico Atorvastatina, bajo el sello de Walmart, que, se presume, representará un ahorro superior a 30% sobre el producto original.

En otras palabras, la fórmula está en predicar con la máxima de: si no puedes con el enemigo, únetele. "Los genéricos van a seguir funcionando durante muchísimos años más. Se trata de un negocio diferente al nuestro, pero tenemos que convivir con éste de una u otra forma", justifica Baños.

En este sentido, Eli Lilly México invierte al año 140 MDP para investigación y desarrollo de nuevos productos. "Nuestra estrategia es seguir en la dinámica de la innovación, invirtiendo por el desarrollo de nuevas moléculas que reditúen en la alta especialización", presume su CEO.

Calidad, ante todo

¿Pero dónde invertir? ¿En qué tratamientos? Hoy, la comunidad farmacéutica se debate frente al dilema de desplegar su estrategia de investigación en todo tipo de enfermedades o en concentrarse en las contagiosas o en las crónico-degenerativas.

"Los nichos en los que se está concentrando la investigación son las enfermedades de mayor incidencia en México. Es el caso de los productos para la diabetes, la hipertensión, cerebro vasculares y obesidad. Según nuestras cifras, nueve de cada 10 mexicanos tienen diabetes o hipertensión arterial, mientras que al día mueren 10 mujeres a causa del cáncer de mama. Así, es en estos padecimientos donde está puesta la mira, toda vez que también se estima que un paciente puede llegar a gastar al año hasta 8,400 pesos por un solo producto", dice José Carlos Ferreyra, presidente del Instituto de Investigación Farmacéutica.

Las farmacéuticas reconocen que la alta penetración de los genéricos no tiene marcha atrás, pero consideran que el camino que deben tomar es hacia la mejora de su producto. "La clave es que haya un mercado de calidad en los genéricos. No es la opción que se pague menos por productos que, al final de cuentas, no van a curar a la gente, porque no tienen la intercambiabilidad (las pruebas que señalan que un medicamento es compatible con el original) con los medicamentos innovadores", dice Sergio Duplan.

Actualmente, faltan alrededor de 1,500 patentes por recibir su constancia de renovación de bioequivalencia. Como contexto, antes de 2005, se registraban 8,500 casos pendientes. Según el CEO de Novartis, persiste un esquema de negocio que representa un problema de riesgo sanitario: los similares.

"En el mercado conviven genéricos que no demuestran intercambiabilidad. De ahí la importancia de que las autoridades se apuren en la verificación de los medicamentos que están en el mercado para dar seguridad a la gente; por lo pronto, cerca de 10,000 medicamentos no demuestran intercambiabilidad, sobre todo los llamados similares", acusa.

En tanto, los genéricos intercambiables tienen su versión de las cosas. Héctor Carrillo, director general de Apotex, firma de genéricos en México, señala que la industria de intercambiables seguirá mostrando fuertes crecimientos en el transcurso de los próximos años y, por ello, sostiene que ésta piensa incursionar en investigación para innovación.

Rafael Gual, director general de la CANIFARMA, concluye que la convivencia entre productos innovadores y genéricos no es más que un ejemplo de cómo los mercados viven con una mayor naturalidad. "Los genéricos deben existir como resultado de políticas instrumentadas por los gobiernos para dar una opción de menor costo a los consumidores y dar mayor acceso a la salud".

El ejemplo viene de los países más desarrollados. Según IMS Health, la venta de medicamentos de marca en Estados Unidos fue de 228,000 MDD, mientras que la de genéricos alcanzó 58,000 MDD. Adicionalmente, el ahorro registrado de los sistemas públicos de salud por el consumo de genéricos fue de 824,000 MDD.

En conclusión, y al igual que los mexicanos con disfunción eréctil, Fernando Vallejo, quien ya acaricia los 45 años, también carga una sonrisa a flor de piel. Ya no comprará Omeprazol, de la farmacéutica AstraZeneca, el medicamento que le ayuda a frenar los ataques de gastritis y que tiene un precio cercano a 250 pesos, porque ya cuenta con una nueva oferta: un genérico de 70 pesos.

OTRAS ARMAS
En su afán de mantener mercado, las farmacéuticas despliegan un abanico de herramientas.
Bajo el objetivo de preservar un mayor apego a la marca, contemplan desde el involucramiento con organizaciones que combaten ciertos males hasta la facilitación de créditos a sus pacientes. Incluso, diversos laboratorios realizan estrategias para generar nichos de lealtad.
Para ello, despliegan programas de descuento de meses sin intereses para las personas que deben consumir medicamentos de manera recurrente.
También están otras estrategias, como utilizar las redes sociales o internet para ‘chatear’ con médicos especializados. Es el caso de AstraZeneca. Además, un aliciente para que el consumidor no deje de ir a la farmacia son los números telefónicos con clave 01800 que los laboratorios ponen a disposición de sus clientes.
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