La Cuba que viene

La reforma del sistema de la propiedad en la isla caribeña podría desatar una fiebre de negocios entre inversionistas extranjeros.
Silvia Ayudao / DPA / The Interview People

Por primer vez en más de medio siglo, los cubanos pueden comprar y vender bienes raíces, algo realmente insólito para la población. El cambio en la legislación se anunció en octubre pasado con apenas alguna anticipación pocos días antes en el Granma, el periódico del gobierno comunista que preside Raúl Castro.

"Este cambio es mayor y potencialmente más significativo que otros cambios que se han llevado a cabo en los últimos años en Cuba", comenta a DPA Ted Henken, profesor de Estudios Hispanos y Sociología del Baruch College de Nueva York.

"Si bien son pocos los cubanos que poseen un automóvil (viejos en su mayoría, por cierto), casi todos ellos tienen su casa propia y, por lo tanto, este cambio impactará directamente en muchos", considera Henken.

En entrevistas con DPA, los expertos en Cuba coinciden en que la ley podría tener amplias implicancias para la política cubana, su sociedad y también su economía.

"La propiedad de una casa es un tema clave para las familias en cualquier país, y la reinstauración de la capacidad de comprar o vender una casa es respetar el derecho a la propiedad (lo cual antes no sucedía)", dice el experto en temas internacionales y de Cuba Phil Peters, vicepresidente del Instituto Lexington.

La reciente decisión del gobierno de liberalizar la economía "genera riqueza efectiva en cualquier familia que tenga el título de propiedad de una vivienda residencial y les otorga la capacidad... de usar las ganancias de esta riqueza para sus metas personales y de crecimiento", comenta Peters.

La nueva reforma llega poco después de que el gobierno cubano abriera las puertas al autoempleo a través de iniciativas privadas, o al ‘cuentapropismo' -y los activos de propiedad podrían llegar convertirse en la llave para destrabar el capital para la puesta en marcha de nuevos negocios en la isla caribeña bajo este nuevo emprendedurismo que se busca impulsar.

"Esta medida tendrá un enorme impacto en toda la economía cubana,  ya que lo recaudado de la venta de una vivienda  puede servir para impulsar la inversión de nuevos negocios en este país", comenta Carlos Saladrigas, del think tank Cuba Study Group.

Nuevas oportunidades

Si bien los expertos consideran que es muy pronto para hacer predicciones, la ley que permite las transacciones con propiedades abre las puertas para nuevas reformas de libre mercado, que parecen estarse acelerando luego de los primeros y pequeños pasos dados en este sentido en los últimos años.

"Todo esto indica que el gobierno está ciertamente preparado para hacer cambios estructurales en la economía cubana, y que los líderes comunistas se sienten hasta cierto punto cómodos con un incremento de la actividad privada, porque este cambio es mucho más profundo que darles a los cubanos acceso a la hotelería del país, a teléfonos celulares o a un DVD", dice Peters.

Cabe mencionar que desde la década de los 90 se viene registrando en Cuba movimiento del capital privado, aunque siempre limitado por las autoridades.

Según el especialista en ciencias políticas cubano-estadounidense Arturo Lopez-Levy, de la Universidad de Denver, es inmenso el simbolismo de esta nueva decisión por parte del gobierno de los Castro. "La cancelación de la venta de propiedades surgió después de un discurso de Fidel Castro", dice Lopez-Levy.

"Esto es como revertir una decisión del Papa. Y lo que implica básicamente es que hay una nueva administración en la isla, con mucho de continuidad de la anterior. No existe una ruptura drástica con el gobierno previo porque sigue siendo el mismo, pero es evidente que están pensando el modelo económico de una nueva manera".

Según Saladrigas, la economía cubana necesita pasar de "un modelo en el cual el Estado controla todos los medios de producción, a uno en el cual la producción recae sobre el sector privado". Y añade: "Para poder lograr esto, Cuba necesita un sistema efectivo de impuestos", considera.

"Ése sería el paso siguiente en su economía, pues un elemento esencial de cualquier sistema fiscal es sacar a la superficie las transacciones económicas que se han estado realizando en la economía sumergida, tales como las ventas de casa y automóviles, por ejemplo".

Posibilidades de flujo

Ahora que los cubanos tendrán capital y activos, como es una vivienda, estarán en condiciones de usarlos, por ejemplo, como garantía para préstamos crediticios, situación que podría hacer dinámica la economía.

Lopez-Levy dice que ésta es una apertura que podría llevar a "una reforma del sistema financiero en su conjunto, algo insólito en la isla".

Y añade: "La economía de mercado implica la creación de lugares y de mecanismos a través de los cuales las personas asumen riesgos financieros, pero también responsabilidades en este sentido. (La venta de) automóviles usados y de viviendas genera esta oportunidad para los futuros dueños de bienes inmuebles", comenta.

Los exiliados cubanos que se encuentran sobre todo en Miami podrían jugar un papel clave en la reforma al sistema de propiedad, y  en las perspectivas de que esta reforma pueda modificar las medidas de Estados Unidos con respecto a Cuba y el bloqueo que se le impuso desde hacer ya varias décadas a este país.

Oficialmente, sólo los cubanos residentes podrán adquirir y vender sus viviendas. Pero la mayoría de los expertos suponen que para estas transacciones, los cubanos dependerán del apoyo financiero que reciben del exterior, de manera particular de sus propios compatriotas que radican en EU.

"Ahora los cubano-estadounidenses tienen un papel significativo que desempeñar en la reconstrucción de su país", menciona Henken.

Para el profesor de Estudios Hispanos, esta nueva reforma también podría modificar la política y la relación que mantienen los cubanos de la isla con respecto a los cubanos que viven en Miami. "(Los ciudadanos) Todavía no tendrán derechos a adquirir propiedades, pero sus inversiones les darán mucho más apalancamiento. Y esto podría servir para aislar a los políticos cubano-estadounidenses de línea dura de la población cubana-estadounidense que quiere invertir en su país y ayudar a sus familiares en Cuba".

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