La tormenta con China

El 11 de diciembre pasado venció el último tramo del acuerdo arancelario entre el país asiático y México. Los riesgos no son tan graves como parecen.
manufactura de zapatos  (Foto: Manufactura / Jerónimo Arteaga)
Enrique Dussel Peters

El tema de las relaciones comerciales entre México y China no es sólo importante porque se trata de nuestro segundo socio comercial desde 2003, sino porque el 11 de diciembre de 2011 venció el último tramo del acuerdo arancelario negociado bilateralmente entre ambos países en 2008.

En este acuerdo, México se comprometió a desgravar desde el 15 de octubre de 2008, según el Sistema Armonizado Arancelario, 749 fracciones que promediaron una tasa ponderada de arancel de 410% en 2007, que se redujo a 22.4% en 2008. Además, el compromiso incluyó otras 204 fracciones en forma escalonada anual entre 2008 y 2011.

Así, el arancel ponderado promedio de estas 204 fracciones caería de 106% en 2008 a 69% en 2011, y a un estimado de 35% en 2012 asumiendo que a todas las fracciones se les impusiera la máxima tasa de arancel de NMF (nación más favorecida), de 35%.

Los productos que se verían afectados a partir del 12 de diciembre pasado por esta disminución arancelaria son las manufacturas ligeras particularmente vinculadas a la confección: zapatos, productos de la cadena hilo-textil-confección (textiles de fibras artificiales y sintéticas, y prendas de vestir).

También quedarían vulnerados los coches para el transporte de niños, partes de lámparas, encendedores y cerillos, productos químicos orgánicos, partes de lámparas, lápices, vajillas y piezas de cerámica, así como válvulas de hierro, entre otros.

De las 204 fracciones, 125 se refieren a la cadena hilo-textil-confección y 29, a diversos tipos de zapatos. En 2010, ambas cadenas conformaron 76% de las fracciones negociadas y 19% del valor de las importaciones de China.

El arancel promedio ponderado de México, de acuerdo con el último Anexo del Informe Presidencial 2011, fue de 0.59% en 2010. Sin embargo, para las 204 fracciones el arancel ponderado de las importaciones totales de China fue mucho más alto: 89%. Es decir, estas 204 fracciones pagaron el año pasado un arancel muy por encima de las importaciones de México.

De este universo de importaciones, el arancel NMF varía entre cero y 35%, siendo que la mayoría de las importaciones y, sobre todo, las de la cadena hilo-textil-confección pagan un arancel cercano a 30%.

Hasta 2010, las exportaciones de China a México (de estas 20 fracciones) todavía fue muy pequeña al sumar 634 millones de dólares (MDD), lo que representa 2% de las importaciones de México provenientes de China en 2010.

El 82% de las importaciones de estas 20 fracciones corresponde a terceros países (y no de China), en la mayoría de casos libre de arancel, como Estados Unidos.

En 2010, México importó 45,600 MDD de China -15.13% del total-, principalmente, bienes de capital e intermedios (maquinaria y equipo) que permiten incrementar la eficiencia, productividad y competitividad del aparato productivo mexicano y son reexportados en su mayoría de nueva cuenta, por ejemplo, a través del Programa para la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX).

Si, por el contrario, la mayoría de los productos importados de China fueran de consumo, éstos pudieran competir tanto con otros importadores -por ejemplo, de Estados Unidos- como con productores mexicanos y su respectivo desplazamiento.

Al analizar los principales resultados entre 2000 y 2010 encontramos que China está jugando un papel cada vez más importante en un grupo de capítulos del Sistema Armonizado.

En las exportaciones mexicanas, China participó en 2010 con 53% de las exportaciones totales en minerales y 33.5% en pasta de madera, entre otras. De igual forma, China juega un papel preponderante en las importaciones de sectores como paraguas, flores artificiales y juegos, entre otros.

La estructura general de las importaciones mexicanas ha cambiado significativamente durante la última década: la participación de los bienes intermedios alcanzó más de 80% en la década de los 90, disminuyó 76.6% en el año 2000 y 76.2% en 2010.

Mientras que las importaciones de bienes de capital también lo hicieron en niveles superiores a 16% en los 90, 13.8% en 2000 y 10% en 2010. Como resultado, han sido las importaciones de bienes de consumo totales las más dinámicas, las que aumentaron de niveles inferiores a 8% en los 90, 9.6% en 2000 y 13.7% en 2010.

Las importaciones provenientes de China han realizado un cambio estructural significativo entre 2000 y 2010: al inicio se orientaron hacia los bienes de consumo y capital.Desde entonces parecieran ‘normalizarse' con el resto de las importaciones mexicanas del mundo y su estructura se asemeja a la de las importaciones totales de México, aunque con un marcado sesgo todavía en contra de las importaciones de consumo y favoreciendo las importaciones de capital.

Como ejemplo, si en 2010 10% de las importaciones totales de México fueron de capital, 13.59% provenían de China. Y en el caso de las importaciones de consumo (que representaron 13.54% del total), la participación de China fue de poco más de 9%.

En ambos casos, predominan las importaciones de bienes intermedios (en más de 70%). Lo anterior es sustantivo: en la actualidad, las importaciones chinas se concentran, sobre todo, en aquellas de capital y de bienes intermedio, y están muy por debajo del porcentaje de las importaciones mexicanas de consumo. Esto, claramente, contradice a una parte de los analistas, especialistas y otros.

En las importaciones de bienes de capital, las provenientes de China se han especializado en un par de capítulos del Sistema Armonizado. El año pasado, la gran mayoría se concentró en dos capítulos: autopartes con 53.53% y electrónica con 36.20%.

También es importante reconocer que, en estos rubros, China se ha convertido en un proveedor significativo y hasta ‘dominante'. En nueve capítulos, ese país participa con más de 25% de las importaciones totales de bienes de capital en la última década.

Las importaciones chinas de bienes de consumo, por el contrario, se encuentran mucho más diversificadas: sólo dos capítulos -productos eléctricos y juguetes- participaron con 34 y 21% de los bienes de consumo totales de México en 2010, el resto se divide en una amplia gama de actividades.

Bajo este rubro, sin embargo, la posición ‘dominante' de las importaciones chinas es mucho más relevante: en 22 de los 99 capítulos de bienes de consumo, en 2010 China tiene una participación de más de 25%, y en los bienes de capital es aún mayor.

Por último, las importaciones chinas de bienes intermedios tienen una presencia superior a 25% en 15 capítulos. En 2010, las autopartes, la electrónica y los instrumentos de ópticas representaron 77.15% de los bienes intermedios importados.

Lo anterior nos permite un debate más informado y detallado sobre la relación comercial de México con China ante la aparente ‘tormenta' que llegó en diciembre de 2011 y ante las ‘preocupaciones' públicamente declaradas de Bruno Ferrari, secretario de Economía, y diversos empresarios.

Por el momento, las importaciones chinas -masivas y con un gran déficit comercial para México- se han especializado en bienes de capital y mucho menos en bienes de consumo, mientras que son primordialmente bienes intermedios y utilizados para su transformación en el mercado doméstico o la exportación.

Es particularmente importante reconocer que entre 2000 y 2010 las importaciones provenientes de China -que originalmente estaban mucho más orientadas hacia las importaciones de bienes de consumo- redujeron significativamente este sesgo.

El autor es profesor del posgrado en Economía y coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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