“No estamos a salvo”

El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, señala que en próximos dos años el crecimiento de México será mediocre y no habrá “grandes locomotoras que saquen ‘el buey’ de la barranca”.
Karla Casillas Bermúdez / París

El desconcierto y la incertidumbre planean como un fantasma sobre la economía mundial. La Unión Europea (ue), el más poderoso bloque económico creado hace medio siglo, vive sus horas más bajas. Estados Unidos, y en general, las grandes locomotoras del orbe frenan su crecimiento por lo menos hasta el año 2013 y esto, sin duda, impactará a México.

José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), nos recibe a principios de noviembre en su despacho en París, ubicado en Château de la Muette. Le renovaron su mandato por cinco años más, y eso lo tiene ahora "más ocupado y preocupado" que nunca.

"Los retos son muy serios; y te diría que estamos ante la situación económica más complicada que yo he visto en mi vida", dice sin titubear Gurría, quien fuera secretario de Relaciones Exteriores y de Hacienda y Crédito Público durante el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000).

"Creo que nunca el mundo ha tenido un combinación de problemas y de situaciones que, todas juntas, hacen tan difícil encontrar una salida; y sobre todo una salida que les sirva a todos, porque tienes una combinación de factores por los que hay que luchar, como la reanudación del crecimiento mundial, la reducción de los déficits, la reducción de las deudas acumuladas, atacar el desempleo, recuperar el dinamismo del comercio internacional, luchar por más competitividad y productividad; y a todo esto hay que sumarle el tema de la deuda europea, de las olas que hace, de la capitalización de los bancos, y del contagio mundial; por tanto, el contexto es muy difícil", acepta en entrevista con Expansión.

La historia de esta debacle comenzó en 2008 en Estados Unidos con la quiebra de Lehman Brothers, y lo peor es que "no hemos terminado de ver las distintas manifestaciones de la crisis", dice Gurría, quien explica cómo ésta se ha movido por todo el mundo hasta llegar a Europa: "Se ha ido moviendo de las cuentas de los bancos, a las cuentas públicas, a las cuentas de las empresas y, finalmente, a las cuentas de las familias".

Esta crisis de deuda ha puesto al descubierto algunas de las debilidades en la construcción de la ue, y es evidente que el Tratado de Lisboa -que este diciembre cumple dos años de existencia- ya no sirve para resolver las necesidades inmediatas por lo que el Consejo Europeo presentará una propuesta de reforma al Tratado que debe constituir el pilar económico que le falta a la unión monetaria. Esto implicará una mayor integración económica y fiscal, con un mayor control sobre los presupuestos nacionales de cada país, a fin de que las deudas no crezcan desmesuradamente y los déficits públicos de las naciones integradas en el bloque no alcancen cifras peligrosas.

Ante las teorías más pesimistas que hablan del desmoronamiento de la ue y de la desaparición del euro, Gurría se apresura a aclarar: "No creo que estemos ante el fin de la ue, y menos del euro", aclara. "Yo creo que el euro es un jovenzuelo que tiene apenas 10 años -aunque la construcción de Europa tiene 50 años-; y entonces Europa hay que entenderla como un proyecto en construcción; siempre hay obras en proceso y siempre hay un gran letrero que dice ‘Hombres y mujeres trabajando, perdone las molestias que ésta le ocasiona", expone el jefe de la OCDE.

Ahora, es cierto que, en general, Europa entera está creciendo flat; y de hecho, en 2012 el crecimiento será "bastante flojo" (0.3%) para la zona euro; pero no estamos viendo una recesión en el sentido tradicional de un periodo prolongado de crecimiento negativo.

Una de las consecuencias más visibles de esta crisis ha sido el surgimiento de diversos movimientos sociales en el mundo, conocidos como ‘los indignados'.

La sociedad dirige su rabia contra políticos, banqueros, gobiernos e instituciones internacionales.

"Esto es una señal de alarma y se les debe escuchar -dice Gurría-. Se trata de una demanda de atención de una generación a la que le dijimos: ‘Estudia más, termina tu ciclo escolar, ve a la universidad, esfuérzate y el mercado te lo va a recompensar; y ahora terminan su ciclo y resulta que no tienen oportunidades, no tienen trabajo, y entonces se sienten enormemente frustrados y además engañados. Por otro lado son personas educadas, informadas, comunicadas, que hacen redes que van más allá de los países. En todos hay algo en común, que es el rechazo del statu quo. Entonces ése es el mensaje básico a los políticos y a los responsables de las políticas, que tienen que abordar y resolver y contestar esas demandas; y si no las contestan y si no pueden hacer que toda esta gente se vaya de las calles a trabajar, entonces no habremos logrado lo que la política económica y la política social persiguen, que es el bienestar. Estamos hablando, además, del futuro de la sociedad, que no ve muy claro para dónde, porque no le estamos ofreciendo una solución. Creo que has puesto el dedo en el renglón. ‘Los indignados' son un indicador, una señal, un mensaje, un lenguaje, y, al mismo tiempo, el tema que hay que resolver".

Déjà vu de los 80

A Gurría, la crisis de deuda europea le recuerda a México y lo que vivió a finales de los 80. "... es increíble -ahora 21 años después- ver a países de Europa con las mismas circunstancias; y que ni siquiera hayan volteado a ver lo que habíamos hecho nosotros. Capaz que ya hubieran terminado", dice el economista formado también en la Universidad de Leeds y en Harvard.

Y precisamente ahí está la respuesta del porqué esta crisis mundial no le ha pegado tan duro a América Latina. "No es que América Latina sea menos vulnerable, sino que ya se había vacunado. Y una cosa importante, cuando estalló la crisis, el sistema bancario de al estaba bien capitalizado, relativamente bien supervisado; tenía menos desarrollo y, por tanto, menos enchufes con estos productos derivados tan complicados que son parte importante del problema".

En resumen: "Ya habíamos pagado con creces y con dolor los excesos fiscales que ahora están descubriendo los europeos. ¡Bienvenidos al Club!", dice.

Pero tampoco hay que bajar la guardia. "Estamos pasando por una etapa muy delicada debido a que todos los países de al dependen mucho del comercio internacional, ya sea de manufacturas, como México, o de materias primas, como Brasil o Argentina. Entonces, si hay una caída del crecimiento de la economía mundial, incluyendo un país como China (que está creciendo a 9% en lugar de a 11%), o India (a 7% en lugar de 10%), pues va a tener un efecto", señala Gurría.

El líder de la OCDE advierte que Latinoamérica está sufriendo ahora dos tipos de problemas: "Primero, unas entradas de capital brutales porque se vuelven lugares atractivos de refugio, con buenas políticas económicas; pero, en segundo lugar, de pronto hay unas salidas brutales de monedas cuando hay problemas de pérdida de confianza por razones totalmente ajenas a américa latina. Es decir, antes, la crisis de al fue culpa nuestra, pero ahorita los problemas de la región son culpa de los países desarrollados de Europa, de Estados Unidos, de Japón. Entonces no somos inmunes, no estamos a salvo", reitera.

En el caso de México, "está sufriendo por las condiciones de inestabilidad que hay en el mundo. Entonces lo que tiene que hacer, de cara al futuro, es tener más fuerza para cuando vengan las broncas, enfatizando más en las reformas. Vamos a tener crecimiento dos años más, pero será un crecimiento muy mediocre, no va a haber grandes locomotoras que saquen el buey de la barranca, y sobre todo, que vayan reduciendo de manera importante el nivel del desempleo; entonces, México tiene que acelerar sus reformas: fiscal, laboral, energética, educación y hasta la política, gane quien gane las elecciones", advierte Gurría.

Paralelamente, la crisis en Europa "va a bajar el nivel de inversión, porque hay una caída de la actividad económica y se difieren muchas decisiones".

Ahora, Estados Unidos sigue siendo el gran socio de México y "estamos pronosticando un frenazo de 1.8%, para 2012. Esto quiere decir que va a haber algún impacto. La verdad que tener a eu de primer socio es una gran ventaja comparativa, pero tenerlo casi como el único cliente te da una gran vulnerabilidad".

No todo es negativo y hay que tomar en cuenta que México es un país que ahora mismo tiene una situación muy positiva: baja inflación, bajo déficit, bajo nivel de deuda, relativamente bajo nivel de desempleo formal -el problema es la informalidad-, y está entrando inversión extranjera; en ese sentido, las cosas se están acomodando.

Por tanto "yo lo que analizaría como un gran problema y a la vez una gran pregunta es ‘¿por qué a partir de 1997, que ya no hay mayorías absolutas, ha habido una parálisis en lugar de una gran sinergia? En los últimos 15 años, las fuerzas políticas no han logrado un sistema de discusión, de debate y negociación que les permita definir prioridades compartidas, y eso ha hecho que las reformas urgentes no se materialicen. Por eso diría que el gran reto de México es encontrar los mecanismos para sacar adelante esa mínima agenda de temas fundamentales, independientemente de quien gane las próximas elecciones".

Nada de qué enorgullecerse

Haciendo un balance de Europa y América Latina, "te diría que, ahora mismo, en Europa hay muchos problemas de finanzas públicas; pero también es verdad que la calidad de vida de la población y la distribución del ingreso ya la quisiéramos para un día de fiesta. Estamos hablando de dos cosas. Una, es la foto inmediata de la deuda, el déficit, en lo cual estamos mejor en esta ocasión; pero cuando vemos el nivel de bienestar, no hay comparación". Sólo un dato: 10 de los  15 países más desiguales del mundo están en al.

"Entonces, no nos podemos poner de profesores, ¿verdad?", dice Gurría respecto de la teoría de la latinoamericanización de Europa. "Digamos que nosotros aprendimos las lecciones por la mala, porque nos costó 10 años. Todas las crisis de mi vida han echado atrás toda una generación de progreso de México. Entonces en el efecto inmediato América Latina es más estable ahora, pero en el efecto de mediano y largo plazo, y en el bienestar de la población, no. Tú te das una vueltecita por aquí, y te das una vueltecita por allá, y te das cuenta de que la filosofía europea del desarrollo ha logrado un Estado más justo".

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-¿Y usted cree que México pueda llegar algún día a este ansiado estado de bienestar que tiene Europa ahora mismo, y cree vivir para verlo?

Lo primero, sí, y lo segundo, espero que sí, dice entre risas, y agrega una reflexión: "En México se han perdido muchas oportunidades y claramente pertenecen al pasivo del país".

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