La empresa sensitiva

En el futuro, las compañías podrían considerar los datos de salud de los empleados para tomar decisiones en aspectos como productividad y estrés laboral.
Leonardo Peralta

En algunos años, en las reuniones con recursos humanos podrían oírse diálogos de esta naturaleza: "Hemos detectado en usted presión alta, su peso ha subido y sabemos que hace pausas en el día para fumar: tendremos que recalcular su prima de seguro médico". Con las miniaturización de sensores y su colocación en todas partes, las empresas podrán disponer de una creciente cantidad de información sobre sus empleados, abriendo un camino inexplorado en la relación entre el personal y sus patrones.

El almacenamiento de información de los empleados tiene una larga historia: desde fines del siglo XIX existen máquinas que controlaban la asistencia de los trabajadores por medio del registro en una tarjeta de la hora de entrada y de salida. De hecho, un estudio realizado por la empresa Kronos y hecho público el pasado noviembre determinó que en nuestro país 82% de los empleados registran su asistencia en algún tipo de sistema de control de asistencia.

Sin embargo, un estudio de la académica Miriam Schulman en la Universidad estadounidense de Santa Clara, señala que "las capacidades de recolección de información de los empleados están creciendo a medida que la empresa tiene acceso a más fuentes de datos; desde el correo electrónico hasta información obtenida vía objetos, tales como sillas que registran el peso del empleado, sistemas que analizan el movimiento de la persona en las instalaciones de la compañía y quizá sensores metidos en teléfonos y otros gadgets". Así, por ejemplo, un tráiler tendrá en el volante dispositivos que registren el nivel de cansancio del chofer para emitir una alerta en caso de que la fatiga lo inhabilite para seguir conduciendo.

La recolección y el uso de esta información pondrán a prueba el marco legal y ético sobre información personal. De acuerdo con Cristos Velasco, abogado especializado en protección de datos, "actualmente la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, publicada en el Diario Oficial de la Federación en julio de 2010, determina las políticas de manejo de información entre individuos y organizaciones, pero no queda claro cómo se normará la relación entre empleados y empresa, ya que en este caso la información sobre sus empleados obtenida por la compañía no tiene fines de lucro, que es el supuesto que domina dicha ley".

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De hecho, el especialista señala que "serán las decisiones del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), el que determinará la manera en la que empleados y empresas deberán gestionar la información". Pero este problema no es obstáculo para que los trabajadores puedan ejercer sus derechos desde ya, "un empleado puede solicitar en cualquier momento que se le informe sobre el tipo de datos que están siendo recolectados sobre su persona, así como el propósito de dicha recolección".

Velasco dice que "ya es posible solicitar, durante el proceso de contratación, el establecimiento de una cláusula con el fin de poner en claro el uso de información por parte del empleador". La idea es tratar, en la medida de lo posible, cubrir dilemas para el empleador, como conocer información que afecta la salud de los empleados (la detección de alguna enfermedad) o que puede tener consecuencias para su estatus laboral, temas que actualmente no están contemplados en la legislación. Como sea, las empresas y los empleadores tendrán que vérselas con un mundo que sentirá cada uno de sus pasos.

EL GRAN HERMANO CORPORATIVO
Así ha evolucionado la recolección y el uso de información de los empleados en las empresas.
Época Información recolectada Instrumentos de recolección Propósito de la recolección
Siglos XIX y XX Hora de entrada y de salida Reloj checador Determinación de cargas de trabajo y puntualidad de los empleados.
Primera década del siglo XXI Patrones de navegación en internet, movimientos a través de las instalaciones de la empresa. Keyloggers (detectores de teclas presionadas en la computadora), dispositivos GPS en teléfonos móviles, sistemas de control de acceso.  Detección de actividades sospechosas, análisis de productividad.
Segunda década del siglo XXI Constantes corporales (presión, ritmo respiratorio, peso), patrones de actividad cerebral. Sensores en mobiliario, paredes de edificios, volantes de vehículos. Análisis de productividad, detección de enfermedades y situaciones riesgosas de trabajo.
FUENTES: Cristos Velasco y Santa Clara University.
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