Apuesta por los valores

Para transformar a las empresas de México, en las aulas de los MBA se prepara una nueva generación de ejecutivos preocupada por la ética en los negocios.
Ximena Soto Meléndez

Durante la última década, algunas empresas líderes en su industria fueron protagonistas de escándalos que provocaron cuestionamientos sobre su ética. En 2002, la telefónica Worldcom quebró al conocerse el mal manejo de sus cuentas de gastos, que ocasionaron pérdidas a sus accionistas por 180,000 millones de dólares (MDD).

Otros ejemplos, como la bancarrota de Lehman Brothers en Nueva York, ocasionada, en parte, por las malas decisiones tomadas por sus administradores y otras prácticas poco éticas, causaron una evolución en los MBA. Las universidades vieron la necesidad de mejorar la calidad del trabajo de las empresas, con mayor transparencia y responsabilidad.

El cambio fue más allá de fortalecer la tira de materias de prácticas de gobierno corporativo, ética y responsabilidad social empresarial. "Nos dimos cuenta de que sumar una clase opcional no causaba efecto en los alumnos; el tema se debía manejar de manera transversal en todas las asignaturas", dice Carlos López, director del MBA del ITESO.

El objetivo final de los programas fue lanzar desde las aulas una generación de líderes preocupados por mejorar las condiciones de su corporativo, con prácticas transparentes para cumplir con los cambios que se vivían en algunas empresas que buscan contratar colaboradores que posean la idea de trabajar bajo las mejores prácticas empresariales.

"La sociedad hace escrutinios más rigurosos de las compañías a través de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y esto las hace más responsables de sus procesos", comenta Álvaro de Garay Arellano, director académico de la EGADE.

Así, las empresas han puesto más atención en cómo llegarán al resultado sin sacrificar a los proveedores, en cuál es el impacto que su producto tiene en la sociedad y hasta en cómo harán para contribuir en prácticas responsables con el ambiente.

Según María Eugenia Elízaga Martínez, directora del Master en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia (MEDEX) del IPADE, el clima social es un factor importante para las empresas. "El entorno demanda un cambio; por falta de dinero hay crímenes y abusos. Se necesita formar gente que transforme el medio y nos saque de la pobreza".

La transformación también está en los egresados, ya que el talento joven se cuestiona sobre el impacto social de su empleo, más allá de los servicios que proporciona la empresa, considera Santiago Aguilera, gerente de Responsabilidad Social Corporativa y de Comunicación Interna de Novartis.

La nueva generación, dice Aguilera, se inclina a buscar empleo en empresas reconocidas por su conducta socialmente responsable, pues esto les garantiza que serán tratados de una manera justa y equitativa, que la firma se conduce con ética y tiene actividades que benefician a la comunidad.

Por su parte, Juan Pablo Calderón Dávalos, director del programa MBA de la Universidad Anáhuac del Norte (UAN), cree que las universidades no deben ser reactivas a los problemas de la sociedad, sino anticiparse para evitarlos.

De esa forma, el Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac, una oficina de inteligencia e investigación económica de la Facultad de Economía y Negocios, detectó la importancia que tendría la sociedad en la supervivencia de las empresas y rediseñaron sus programas de posgrado para incluir materias de responsabilidad social.

Mejores prácticas

Hace cuatro años en la Universidad Anáhuac Norte se implementó un programa de mejores prácticas corporativas. Éste consistió en reclutar empresas trasnacionales como Coca-Cola y Novartis para revisar prácticas corporativas y compartirlas a su cadena de proveedores.

El resultado permitió cambios en 110 empresas en México que mejoraron sus procesos y elevaron la calidad de sus productos, además de reducir su impacto ambiental.

Carlos Ludlow, presidente de la Asociación por la Responsabilidad Social Empresarial (AliaRSE), señala que "las empresas deben cuidar a todos los grupos impactados por su producción. Deben pensar en los accionistas y darles rentabilidad, pero no a costa de los colaboradores, de los clientes y proveedores, del medio ambiente y la comunidad".

Un ejemplo es Bimbo, explica Elízaga del IPADE, que es reconocida por tener buenas prácticas y hoy es la empresa más grande de su industria. Con estos casos ejemplo en mente, y aquellos que se destacan en la historia financiera por fraudes y corrupción interna, se están estructurando los MBA.

Uno de los temas más recurrentes que los nuevos programas tienen es la ética. "Tanto en México como en EU, Europa y Asia se está incluyendo una clase que tiene que ver con el tema, aunque en algunos casos como materia optativa", añade Elízaga.

Los directores del posgrado coinciden en que están de acuerdo en que no es necesario que exista una materia específica, sino que el tratamiento de cada caso debe resaltar el tema, en cada clase, sin importar su enfoque principal. Además, algunos programas incluyen clases específicas, como ética en los negocios de la UAN, y política empresarial, ética y responsabilidad social corporativa de EGADE.

Calderón, de la UAN, señala: "Desde hace 16 años enfocamos el programa en ética aplicada a los negocios; sin embargo, la filosofía empresarial representaba 5% de la currícula, mientras que hoy está entre 15 y 20%".

Y los egresados de estos programas tienen un valor agregado al buscar un empleo. "Una empresa va a contratar a alguien que comparta sus valores, y a veces esto es más importante que los conocimientos técnicos", comenta Elízaga, quien agrega que aquellos que ya están contratados en una corporación se cambian de trabajo en el momento en que se dan cuenta de que sus prácticas no son éticas.

Rafael Suárez, director de proyectos Corporativos de Coca-Cola FEMSA, quien se graduó del OneMBA del EGADE en 2005, dice que para él "cambiar de trabajo dependería de la gravedad de las faltas, de su corrección y no recurrencia".

La importancia de personal ético creció. El director académico de EGADE afirma que las empresas en el mundo, desde las medianas hasta las trasnacionales, están inclinándose por crear comités de ética, políticas y códigos establecidos.

"Nuestros asociados están obligados a conducirse de forma ética, y esto es evaluado constantemente, con herramientas que también miden su desempeño laboral", apunta Aguilera, ya que en Novartis tiene la misma importancia que sus empleados cumplan con metas, como que realicen las cosas dentro de su código de conducta de civismo empresarial.

La universidad y la empresa

Los profesionistas más éticos llegan con un valor agregado a instituciones que tienen códigos de ética estrictos, pero hace falta un enlace entre instituciones educativas y las empresas mexicanas a fin de formar personal capacitado para cumplir las demandas del mundo real.

"El marco jurídico de las empresas cambió en todo el mundo y los programas educativos deben hacerlo con éstos", señala De Garay, de EGADE, donde se exige que los profesores se capaciten en ética aplicada a negocios y la incluyan en su cátedra.

"Las empresas deberían ver a las universidades como un recurso para solucionar sus problemas empresariales, de liderazgo, financieros y de responsabilidad social empresarial", asegura Calderón, de la UAN. Las mejores prácticas son más que una vanguardia pasajera. De Garay apunta que a largo plazo sí es rentable tener una conducta ética, de integridad y respeto al medio ambiente. Todo esto se traduce en sostenibilidad del negocio.

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Además, asegura Ludlow, de AliaRSE, la responsabilidad social es más que el cumplimento de la ley o de filantropía que solucione algunas carencias en comunidades o del medio ambiente. "Es una visión de desarrollo integral para todos, que se da con el compromiso de las ciudades, académicos, empresarios y políticos".

Hoy, empresas trasnacionales como Norvartis manejan la ética como algo más que un lineamiento. Se basan en la gente, sus derechos humanos y laborales, así como en los proveedores y el entorno. Para lograrlo localizan talento enfocado en mejorar la empresa para los empleados y la sociedad.

MEJOR MÉTODO, MEJOR EMPRESA
Tanto universidades como empresas buscar crecer a través de la estandarización de procesos y un mejor gobierno corporativo. La directora del MEDEX, del IPADE, señala algunos de los temas más importantes:
Responsabilidad Social Empresarial. Incluye cambio de procesos agresivos para el medio ambiente, el cuidado del empleado y su vida privada.
Colegialidad. Las empresas no son dirigidas por una sola persona sino que se rebotan las ideas para encontrar esa que los haga innovadores, rentables y que mejoren la comunidad.
Creación de comités. Asignar distintas tareas al personal capacitado para las áreas de interés y delegar responsabilidades y decisiones, como la Gerencia de Comunicación Interna y Responsabilidad Social de Novartis.
Definición de objetivo por grupos. Seleccionar talentos sobresalientes y manejar metas específicas, con plazos de vencimiento y lineamientos. Esto para mejorar las prácticas de un gobierno corporativo.
Profesionalización. Se incluyen los mejores métodos para crear un gobierno corporativo, creación de consejos y establecimiento claro de responsabilidades internas, con empleados, proveedores y a la comunidad.
Ética en negocios. Siempre presente en el proceso de toma de decisiones y la manera de actuar del estudiante, que deberá distinguir entre lo correcto e incorrecto y la forma en que debe proceder.
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