En petit comité

Nicole Reich, presidenta de Scotiabank México y la segunda mujer más poderosa de México, compartió su experiencia profesional, y sus desafíos personales, con 12 lectoras de expansión.

¿Qué le dirías a una mujer poderosa si te la encontraras en un elevador? Es lo que le preguntamos a las lectoras de Expansión que quisieran participar en un ejercicio de mentoría con Nicole Reich, presidenta de Scotiabank México.

Así, el pasado 23 de agosto, 12 mujeres ejecutivas, seleccionadas con base en sus respuestas, pudieron reunirse con la primera mujer que dirigió un banco en México para escuchar sus consejos.

Expansión repetirá el mismo ejercicio cuatro veces al año con distintas mujeres poderosas como mentoras  de nuestras lectoras.

Angélica Fuentes, presidenta ejecutiva de Omnilife-Chivas, será la siguiente mentora. Busca la reseña de la reunión en la próxima edición de ExpansiónCEO.

LO QUE LAS MUEVE

Entre las preguntas que enviaron las 12 invitadas, ubicamos tres inquietudes principales:

--> Vida personal y profesional. ¿Cómo lograr el equilibrio? Nicole prefiere llamarle decisiones de vida, pues dice que el balance es imposible.

--> Liderazgo femenino. Las mujeres suelen caracterizarse por su empatía, sensibilidad e instinto. ¿Cuál es la mejor manera de aprovecharlas? Además le preguntaron cómo decide a quién contratar y a quién dejar ir.

--> Carrera profesional. ¿Qué preparación académica debe tener una mujer empresaria mexicana? Tener mayor preparación académica le ayudó a Nicole Reich a subir puestos.

LOS CONSEJOS DE NICOLE REICH

Crean en ustedes mismas. "Me ha pasado con algunas mujeres que les ofrezco un ascenso y en lugar de decir que sí, me preguntan si estoy segura, si creo que puede hacerlo, si es la persona más calificada. Eso me hace dudar. En cambio los hombres me dicen que sí, me estrechan la mano y se van, luego verán cómo se las arreglan".

Siempre estén preparadas. "Cuando promuevo a una mujer, no falta otra que me pregunta por qué no la ascendí a ella. Muy sencillo. Supongamos que a las dos les pido que organicen un desayuno donde no falte jugo. Una llega al día siguiente y me dice: ‘Ya conseguí al proveedor de jugo de naranja y nos va a cobrar 5,000 pesos'. Pero cuando le pregunto si es el mejor precio o la mejor opción de sabor, me contesta que no sabe. En cambio, la otra me dice: Tengo tres posibles proveedores. Éste es el de mejor precio. Éste no cobra mucho más y la calidad del jugo es mejor. Y éste, tiene buen precio y nos ofrece tres sabores'. A la segunda es a la que asciendo porque, por prepararse mejor, puede aprovechar más cada oportunidad".

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