Lo que nos dejó la sequía

Las sequías están llevando a los productores a tecnificarse y aprovechar cada milímetro de hectárea. Quieren sembrar el cambio.
Cinthya Bibian

Esta mañana de marzo, Martín Córdova pide algo al cielo: gotas de lluvia. Una petición muy simple, pero que en su tierra, Sonora, que registra temperaturas máximas de 33 grados centígrados, es una quimera, y eso la ha convertido en una de las víctimas de la sequía más severa de los últimos años en México.

Él es gerente general de Servicios y Suministros Agrícolas La Fama (Sesua), y ante los pronósticos que advierten de climas extremos -que pondrían en riesgo 86,000 hectáreas de cultivo de esta entidad- sostiene que la única brecha para cambiar su suerte es a través de la tecnología que le permita capitalizar al máximo la poca agua que tiene a su disposición. "Producir más con la misma agua y para más bocas".

Pero este infortunio no sólo cae sobre Sonora. Las sequías han impactado a 19 estados y ello dejó en 2011 pérdidas superiores a 15,000 millones de pesos (MDP) en cultivos de maíz, frijol y ganado.

Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Naturales y Pesca (Sagarpa), al cierre de febrero de 2012, las pérdidas en maíz han rebasado ya los 9,000 MDP y los 6,000 MDP en frijol. En Sinaloa, el principal productor de maíz, se han perdido 100,000 hectáreas, la mitad de las cosechas del estado que por años ha sido ejemplo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por su uso eficiente del agua.

En medio de la emergencia, Syngenta, una de las compañías líderes en agronegocios, detectó que el mal clima era algo fuera de lo común que había que aprovechar, por lo que puso a trabajar a su Departamento de Inteligencia de Mercado para definir la estrategia que podría contrarrestar la escasez de agua y la crisis que se registraba en las presas de la zona norte, que no llegaban ni a 25% de su capacidad.

Fue entonces que personal de Syngenta se reunió con los productores vinculados a Sesua -que opera más de 20,000 hectáreas de tierra en Sonora y Sinaloa-, para ofrecerles experimentar en sus cultivos con sus productos que, según dice, resisten a sequías, inundaciones y hasta heladas. "Nuestras necesidades eran tener más rendimiento por hectárea y una planta sana", recuerda Córdova.

Aprovechando esta coyuntura, Syngenta inició su relación con Sesua utilizando un producto para tratamiento de semilla llamado Dividen; junto con un regulador de crecimiento conocido como Quilt, que prolonga el periodo de vida de una planta. A los cinco meses de su uso, los productores levantaron el trigo con un diferencial de 300 kilos, entre los que utilizaron los productos y los que no.

Al respecto, Alberto Castelazo, ex presidente de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (Fundar), sostiene que esta estrategia puede impactar positivamente en el campo mexicano, pero considera difícil que los agricultores adquieran el financiamiento para invertir en tecnología. "Sí, los riesgos son muy altos cuando no se tiene agua, pero tampoco es sencillo disponer de recursos para la semilla, el fertilizante y el plaguicida para levantar las cosechas".

La magia de Syngenta radica en la promoción de 4 productos: fungicidas, herbicidas, insecticidas y potenciadores de rendimiento. "Un potenciador de rendimiento puede ayudar a una planta a sobrevivir situaciones de estrés hídrico y de esta forma salvar un cultivo", dice Marcelo Valentín.

Por ejemplo, el Cruiser, también utilizado por la gente de Sesua, actúa en el sistema nervioso de los insectos que atacan los cultivos de maíz, sorgo y frijol.

Agua, divino tesoro

El campo mexicano, coinciden los expertos consultados, ya no puede ser el mismo después de la temporada de sequías que ha afectado a 1,213 municipios, y por la que muchos de éstos registran hasta 18 meses sin lluvias.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advierte que lo crítico de las sequías está por venir; y el Servicio Meteorológico Nacional pronostica para 2012 que las precipitaciones pluviales estarán entre 45 y 50% por debajo de los niveles habituales.

De acuerdo con el Análisis del gasto público en el desarrollo agrícola y rural, del Banco Mundial (BM), México será uno de los países más afectados por los efectos del cambio climático, al tiempo que considera que algunos de sus programas agropecuarios son incompatibles con las medidas de mitigación previstas para enfrentar este fenómeno natural.

En particular, se refiere al subsidio a la electricidad para que los agricultores puedan extraer agua subterránea con bombas, "lo que ha ocasionado la sobreexplotación de muchos acuíferos en regiones donde el agua escasea". Expansión buscó a las autoridades involucradas en esta historia, pero no fue posible conocer su postura al respecto

Joaquín Gómez Marroquín, especialista de la empresa Agrocomercio y Servicios, prevé que esta circunstancia provocará la extinción de muchos productores. "Los cambios climáticos serán más frecuentes e impredecibles, junto con los daños causados. Tendrá que hacerse un análisis muy serio de qué zonas todavía permitirán la producción agropecuaria y hasta qué nivel".

Frente a este contexto, la discusión es cómo producir más con la misma proporción de tierra, señala Marcelo Valentín, director de la Unidad Comercial Syngenta México, quien asegura que sin la implementación de tecnología el campo no progresará.

En síntesis, la regla es no permitir que la poca agua disponible se escape hacia los surcos. En otras palabras, que se convierta en el amigo inseparable de la semilla durante todo su proceso de cultivo. "La limitante es el agua y tenemos que compensarla con el aumento de rendimiento en la capacidad de producción", complementa Marcelo Valentín.

Para aplicar esta máxima, Syngenta preparó un portafolio de productos para que los agricultores incrementen su producción y su rentabilidad y mejoren la calidad de los alimentos con productos que protejan y vigoricen los cultivos, pero que también controlen plagas y enfermedades. Es así cómo ofrece Dividen y Quilt, y que estima, con base en sus primeros reportes de venta, que registrarán una demanda 50% más alta para el próximo ciclo agrícola.

Simultáneamente, Syngenta está desplegando otra estrategia que tiene un objetivo muy claro: concentrarse en los cultivos a los que, literalmente, se les puede sacar más jugo (ganancias). Por ejemplo, la recomendación que hace es sustituir la cosecha de maíz por sorgo, ya que es más resistente a las sequías. Con estas mismas características se encuentra el café, el algodón, el girasol, la cebada y otros.

Para que los agricultores puedan acceder a estas ofertas, Syngenta los dota de financiamiento para que, con la cosecha, hagan el retorno de inversión. Es decir, fungen en cierta medida como sus empleados. "Es una agricultura por contrato", dice Ricardo Morales, director de Agroder, empresa dedicada a realizar análisis, consultoría de agronegocios y desarrollo rural. "El productor obtiene la semilla, la tecnología y 20% de la producción es su ganancia, mientras que el resto (80%) va como pago de la inversión".

Un negocio redondo para Syngenta.

Así, con base en sus cálculos, quienes dispongan de la tecnología podrían aumentar su producción de cualquier cultivo de seis a 10 toneladas por hectárea y quienes tengan sistemas de riego podrían producir hasta 12 toneladas.

¡Es la biotecnología...!

Por lo pronto, la sequía no es un paisaje que sea parte de una postal. Es una circunstancia que sigue aquí. La Sagarpa estima que la cosecha de frijol para este año tenga un déficit de hasta 400,000 toneladas, pues se advierte de una pérdida de alrededor de 80% de la producción nacional y del riesgo de abasto de semilla para la siembra del próximo ciclo.

Además, se prevé que los fenómenos climáticos bajen la producción del presente ciclo agrícola de 25 millones de toneladas a 19.8 millones.

Carlos Salazar, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, informa que existen 21,000,000 de hectáreas para sembrar, pero detalla que 30% de los 3,100,000 productores de maíz que existen registra pérdidas totales por la sequía y otro 30% pérdidas parciales.

La revolución del campo no tiene reversa, coinciden Marcelo Valentín y los analistas. Y la biotecnología es el camino, aunque en México se libra un debate sobre su eficacia, ya que hay quienes sostienen que con ésta se pueden obtener grandes rendimientos y quienes cuestionan sus efectos en la salud.

A partir de 2009, inició en México la etapa de experimentación de la siembra de maíz genéticamente modificado. La Sagarpa ha recibido 110 solicitudes para la etapa experimental y 11 para el programa piloto; en marzo de 2011, otorgó a Monsanto un permiso para la siembra de maíz amarillo transgénico como parte de un programa piloto.

A la fecha, la Sagarpa ha otorgado 67 permisos para la siembra de maíz genéticamente modificado en etapa experimental.

Bajo este entorno, los expertos concluyen que las condiciones están dadas para que con una adecuada política gubernamental se estimule a los productores a que aumenten las superficies utilizando técnicas adecuadas de cultivo y asociándose, ya que muchos consideran que cultivar maíz "es una pérdida de tiempo", por lo que ahora buscan cultivar algo diferente que tenga un alto nivel de exportación.

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Martín Córdova, el gerente de Sesua, es uno de los convencidos por el argumento de Syngenta. Sigue pidiéndole al cielo que sea bondadoso con la tierra, pero también ya está trabajando para abastecer sus molinos y en dotarse de tecnología para evitar sinsabores en el próximo ciclo de cultivo. "Nada puedo hacer contra la sequía, pero sí me puedo tecnificar para no esperar que el milagro me caiga del cielo".

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