El tratado más deseado

La jugada comercial más importante de la década está por iniciar.
Amy Glover

En noviembre del año pasado México oficialmente expresó su interés por sumarse al Acuerdo Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés), la negociación comercial más relevante del mundo en este momento. Lástima que ahora -si es que los participantes actuales aceptan su entrada- México llegará tarde a la mesa de negociación, con algunas decisiones ya tomadas. Pero aun así, hay que mover todas las fichas necesarias para asegurar que México esté allí, tanto para proteger su relación comercial primordial con Estados Unidos como para buscar integrarse a nuevas cadenas de valor que incluyen a los mercados asiáticos.

Hoy en día participan nueve países en las discusiones: Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Perú, Singapur, Vietnam, Malasia y Brunéi. Es la negociación comercial más importante en la que participa Estados Unidos y representa un elemento central de la estrategia del presidente Barack Obama a fin de abrir nuevos mercados para las exportaciones estadounidenses.  De igual manera, se trata de una iniciativa que dará fortaleza a los demás miembros del TPP para poder eventualmente abordar juntos negociaciones comerciales con el gigante asiático, China.

Hay otros dos países que quieren también sentarse en la mesa:  Japón y Canadá. De los tres, México es el mejor posicionado, dado que tiene pocos obstáculos para entrar en una negociación ambiciosa.  Japón, por su lado, sigue siendo bastante proteccionista, particularmente en el sector agrícola. Pero, por lo mismo, podría ser atractivo para México que Japón esté adentro, para justamente aprovechar las importantes oportunidades en este sector.  Por su lado, Canadá no ha querido abrir su industria de lácteos, y enfrentará una fuerte presión por parte de Nueva Zelanda y Australia, grandes exportadores de estos productos.

La inclusión de México en el TPP será clave para la estrategia comercial del país en esta década. Dado que la Ronda de Doha está estancada, no existen otras opciones a nivel multilateral. La Unión Europea no tendrá un crecimiento económico importante en los próximos años y los mercados más grandes de América Latina -Brasil y Argentina- mantienen políticas proteccionistas; la muestra más clara fue la reciente exigencia de Brasil de reducir las exportaciones de automóviles fabricados en México. Por lo pronto, profundizar la relación con los países del Pacífico y al mismo tiempo mantener la relación privilegiada con Estados Unidos, es la mejor jugada para México.

Entre 2005 y 2010 las exportaciones mexicanas a Asia crecieron en un 17.5% y en la última década éstas han crecido al triple que las importaciones provenientes de esa región. México cuenta entonces con una base firme sobre la cual construir.

Conviene a EU y a las empresas de origen estadounidense con grandes inversiones en el país que México se una al TPP.  La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha estado cabildeando para que así sea ,y muchas empresas de peso ofrecieron sus argumentos a favor cuando la Oficina del Representante Comercial de ese país solicitó comentarios.

Lo óptimo sería que México entrara durante el verano, cuando habrá una nueva ronda de negociaciones. Dicho eso, los tiempos políticos en Estados Unidos crean incertidumbre debido a las elecciones presidenciales en noviembre.  Además, Estados Unidos parece estar aprovechando la situación para condicionar la entrada al TPP de su vecino al sur, exigiendo que se abran los mercados de papa y carne de res, a pesar de las preocupaciones sanitarias del gobierno mexicano. Estos temas no serán fáciles de resolver.

Lo atractivo del TPP tiene que ver no solamente con el tamaño del mercado -los países en su conjunto representan el 30% del PIB mundial- sino también con la nueva generación de temas que estarán sobre la mesa como políticas a favor de la competencia, transparencia en licitaciones públicas y la protección a la propiedad intelectual.

También se prevé una mayor apertura en reglas de origen entre los participantes, lo cual aumenta el beneficio de estar adentro.

El que México forme parte de esta negociación implicará que tenga el impulso de seguir adelante con reformas que aporten a la competitividad del país y que abonen a un mayor crecimiento económico. Como el TLCAN en el pasado, el TPP ofrecerá a México la oportunidad de dar un salto cualitativo en su desarrollo, consolidando su papel como una de las economías más importantes del mundo.

La autora es Consultora en Estrategias de Políticas Publicas.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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