Monterrey busca candidato

Los empresarios regios elevan el precio de su apoyo a los presidenciables: exigen parar la inseguridad que perjudica sus negocios.
1089 picf025  (Foto: Carlos Aranda y Alfredo Pelcastre / Monda Photo)
Jonathán Torres

La voz que se escuchaba detrás del auricular pedía ayuda y, por el tono, llevaba consigo una buena carga de incertidumbre:

-Dime, por favor: ¿qué mensaje enviará tu empresa a los empleados? Necesito saberlo para que nosotros tengamos una guía a seguir.

La petición, que tenía el objeto de mantenerse bajo absoluta discreción, rompía con el protocolo. Los protagonistas del diálogo eran dos directivos de empresas radicadas en Monterrey, sede de varias de las compañías más importantes del país, quienes compartían por teléfono sus impresiones en torno de las elecciones presidenciales del 1 de julio.

Así, la pregunta incómoda no tardó en llegar:

-¿Tu empresa hará campañas de promoción al voto antes de las elecciones? ¿A quién piensan apoyar?

El ejecutivo que escuchó la pregunta -quien relató la conversación a Expansión- tiene más de 15 años trabajando directamente con un empresario regiomontano cuya influencia se siente en todo el mundo. Ante la consulta, no se anduvo por las ramas.

"Entiendo que pienses que nosotros tenemos mucho olfato político, pero nunca hemos hecho ese tipo de promoción", respondió. "Me queda claro que algunas empresas llamarán a acudir a las urnas, pero no sé si alguien se atreva a dar línea a favor de un candidato".

Fin de la conversación, pero no de la zozobra por el suceso político que se aproxima. El protagonista del diálogo -tanto él como su interlocutor pidieron permanecer anónimos- recibió dos o tres llamadas más que transmitían la misma inquietud de sus pares de otras compañías: ¿Quién es el candidato presidencial que apoyarán los empresarios del norte del país en una época en que la inseguridad por el narcotráfico impacta a los negocios de manera severa?

Expansión visitó Monterrey y recopiló testimonios de empresarios y observadores. Algunos ofrecieron su lectura abiertamente. Otros prefirieron recurrir al off the record. Por lo pronto, dijeron, no tienen definida su carta en la sucesión de Felipe Calderón. A diferencia de 2000 -cuando en la boleta electoral aparecía Vicente Fox, un candidato de sus propias filas-, y de 2006 -cuando algunos círculos hicieron campaña contra Andrés Manuel López Obrador-, en esta ocasión están lejos de inclinarse por un candidato. Buscan a alguien que pueda responder a su exigencia de frenar la inseguridad, que les provoca ausentismo laboral y perjudica su competitividad.

"Los empresarios no han escuchado los mensajes que les permitan recuperar la tranquilidad y eso es lo que están esperando", dice Bernardo González-Aréchiga, coordinador nacional de la Escuela de Graduados en Administración Pública (EGAP) del Tecnológico de Monterrey. "Quizá ninguno de los candidatos sea atractivo para ellos, pero lo que les importa es tener interlocutores eficaces para transformar el estado de las cosas".

La descomposición

Los regios siempre se enorgullecieron de las etiquetas con las que se calificaba a ellos y a su ciudad: "gente de progreso", "ciudad de industria".

Hoy, sus preocupaciones pasan por la amenaza de un fenómeno que no estaba en su radar y parece no estar del todo en sus manos: la inseguridad.

Miguel Treviño, director del Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, dice que los habitantes de Monterrey son gente a la que le sigue gustando hacer negocios, pero que hoy trae las "defensas bajas" porque el espacio público ha sido capturado por el crimen organizado.

Treviño preside una organización que tiene el auspicio de cámaras empresariales y organismos intermedios del sector privado, por lo que es un interlocutor de empresarios y ciudadanos "de a pie".

"Estoy triste porque la inseguridad nos ha hecho vivir situaciones de dolor", dice. "Ha sido traumático y nos ha pegado en el orgullo. El miedo es un sentimiento que me acompaña".

Nadie en Monterrey se escapa de sentir miedo en las venas. Es una sensación generalizada. La diferencia está en la manera en la que se manifiesta, ya que hay empresarios que abiertamente critican la gestión pública en el combate contra la delincuencia y otros que lo hacen en voz baja y sin micrófonos de por medio. Pero todos, de una u otra manera, han dado el manotazo sobre la mesa.

Esto llevó a un escenario inédito: un enfrentamiento claro entre los empresarios y los políticos. En los últimos días de marzo de 2012, representantes locales de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y de la Cámara de la Industria de la Transformación lanzaron un ultimátum al gobernador Rodrigo Medina para que bajara los índices delictivos o pidiera licencia y dejara el cargo.

"Nuevo León vive la peor época de inseguridad y es imperdonable que la autoridad haya sido rebasada", acusa Alfonso Garza Garza, presidente de la Coparmex Nuevo León.

Hay cifras que documentan por qué la relación entre los empresarios y el gobierno local -en este caso del PRI- pende de alfileres. Un referente es el más reciente análisis de las catedráticas de la EGAP Marcia Campos y Elvira Naranjo, "La competitividad de los estados mexicanos", sobre el ambiente de negocios a nivel nacional (en inversión, marco social, infraestructura). Nuevo León pasó de 2007 a 2010 del lugar 12 al 22 en generación de empleos y del 5 al 11 en productividad, aunque mejoró su posición en comercio internacional (del 14 al 9) y ambiente institucional (14 al 6). Además, 1.5% de la población económicamente activa perdió o abandonó su negocio al primer trimestre de 2009, lo que representó 8,150 negocios. De estos empresarios, 40.1% dijo que abandonó su proyecto por "situaciones adversas al desarrollo".

La evolución

Los empresarios de Monterrey quieren cambiar el giro de esta historia y una de sus estrategias ocurre en un barrio duro: la colonia Independencia, considerada por las autoridades una "zona caliente" en la que operan bandas de secuestradores y narcotraficantes. Allí, muy cerca de la Basílica de Guadalupe, en una zona llamada La Risca, un grupo de empresas intenta mejorar el ambiente físico a través de la construcción de centros cívicos, bibliotecas y canchas de futbol.

El sector privado despliega así una táctica que los sociólogos y antropólogos llaman "construcción de ciudadanía": busca fortalecer el tejido social, ya que si éste registra fracturas no hay desarrollo.

Pero los empresarios también elevan el tono de su discurso para que las autoridades escuchen sus inquietudes sobre cómo gobernar. Lorenzo Zambrano, presidente del consejo de administración y director general ejecutivo de Cemex, es considerado una voz crítica en esta coyuntura. Hace cinco años empezó a señalar el estado de descomposición que comenzaba a registrar Monterrey. José Antonio Fernández, CEO de Femsa, empezó a endurecer su discurso después de la muerte de dos estudiantes del Tec el año pasado. Tomás Milmo, de Axtel, aparece como un líder emergente y hay otros empresarios medianos y pequeños que se unieron a la cruzada.

Pero ante la sucesión presidencial esta comunidad aparentemente no sabe a quién apoyar. O quizá hay quienes ya lo saben, pero se reservan la información en el arranque de la campaña. Lo que es un hecho es que los empresarios no están dispuestos a inclinarse fácilmente hacia un partido.

"El empresario está buscando, más que a un personaje, a una instancia que asegure que las cosas se van a hacer", dice un directivo de una empresa de telecomunicaciones. "No vamos por un apellido, sino por quien sea consistente con su plataforma. Las cosas no se arreglarán con discursos fáciles".

"Veo una IP muy pragmática y la situación que vivimos es tan seria que necesitamos recibir el proceso electoral con mucha apertura", complementa Treviño. "No nos interesa entonces de qué partido sea el futuro presidente. Lo que nos importa es que nos garantice estabilidad. Los candidatos tienen mucho que ganar y que perder en Nuevo León, porque no hay votos casados. Todo depende de su capacidad para transmitir sus compromisos".

La definición

A pocas semanas de la elección, la comunicación es intensa y, con sus matices, incluye una pregunta de por medio: ¿a quién van a respaldar los empresarios? Al interior de las empresas hay un análisis permanente sobre los pasos de los candidatos presidenciales. Incluso, hay cruces de información entre los directivos de diversas corporaciones.

"Allá afuera somos competencia", dice uno de ellos. "Pero es absurdo pensar que no nos estamos comunicando para hablar de estas cosas. Donde peleamos es en el servicio, nada más".

Las empresas, por tanto, van a incidir de una u otra manera en la intención de voto. Aunque no se haya registrado un pronunciamiento formal de una compañía a favor de un candidato -algo que no se descartaba al cierre de esta edición-, algunas contemplan realizar campañas informativas en torno de la importancia del voto.

"El diálogo apenas está comenzando y hasta el momento hemos escuchado agendas totalizantes, no específicas, por lo que es difícil determinar por quién doblarán las campanas", sostiene González-Aréchiga, del ITESM.

En este entorno de disputas entre partidos y empresarios, las experiencias de elecciones pasadas atizan la incertidumbre. La sucesión de 2012 no es igual que la de 2006 y mucho menos que la de 2000. Esta vez, no hay un candidato que tenga ganado el apoyo de las corporaciones.

Un directivo de una empresa de construcción lo pone así: "El warning es tratar de poner las cosas sin partidismos y sin conflictos ideológicos. Todavía estamos en la fase del wait and see".

Enrique Peña Nieto, coinciden varios ejecutivos de empresas regias, no es tan conocido en Monterrey. Su experiencia en el Estado de México se ve lejana. En febrero, visitó el municipio de San Pedro, donde convocó a 15,000 personas. Horas después, se reunió con el G10 -el grupo de las 10 empresas más grandes de Monterrey-, con el que se comprometió a combatir la inseguridad. Sin embargo, es un secreto a voces que tiene una piedra en el zapato: el gobernador Medina y su relación desgastada con los empresarios.

"Tendrá que decirnos cuál es su proyecto, independientemente de que sea del mismo partido del gobernador", dice Alfonso Garza, de la Coparmex. "Tenemos la madurez suficiente para hacer un análisis objetivo, sobre todo cuando sabemos que hay políticos buenos y malos en todos lados".

Josefina Vázquez Mota está mejor ubicada en el imaginario regiomontano gracias a varias visitas y a su desempeño como secretaria de Desarrollo Social y de Educación de Calderón. Pero también tiene un gran factor en contra: el desencanto provocado en el norte por los dos últimos sexenios. Su principal enemigo está en su propia casa.

"Lo que queremos saber es por qué este sexenio va a ser distinto de los otros dos sexenios del PAN", dice un directivo de la industria química. "Si lo dice, quizá le otorguemos el beneficio de la duda".

Andrés Manuel López Obrador es quien genera más ruido, a favor y en contra. En la mente de los regios persiste la estampa del plantón en Paseo de la Reforma, cuando el candidato de izquierda decidió tomar la avenida central de la capital para rebelarse ante los resultados que lo ubicaban debajo de Calderón en 2006. Claro que ahora cuenta con el apoyo de líderes corporativos que incluso le han ayudado a organizar sus mítines, como Alfonso Romo (fundador de Grupo Pulsar y Synthetic Genomics), Fernando Turner (CEO de Katcon) y pequeños empresarios de la ciudad.

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La ruleta está girando, pero la mano que colocará las fichas aún vacila sobre el tablero.

"La experiencia de 2012 será inédita, ya que todavía no se ve quién se haya ganado la aceptación de los empresarios", concluye González-Aréchiga. "Quien interiorice la preocupación de los empresarios puede ganar, no quien caiga en las soluciones fáciles".

FORTALEZAS Y DEBILIDADES
La elección presidencial 2012 tiene condiciones únicas que provocan dudas entre los empresarios, para quienes los tres principales candidatos tienen puntos fuertes y débiles.
Enrique Peña Nieto
+ Su condición de favorito en las encuestas.
- La mala relación con las empresas del gobernador priísta Rodrigo Medina.
Josefina Vázquez Mota
+ La proyección que ganó como secretaria de Estado.
- El desencanto local con los dos sexenios del pan.
Andrés M. López Obrador
+ El apoyo público de varios empresarios.
- El estigma por su reacción ante la derrota en 2006.
FUENTE: Con base en testimonios de analistas y empresarios.
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