Embestida artística

La relación entre arte y cultura corporativa es cada vez más estrecha.
Pablo I. Ávalos y Delia A. Ortiz

El arte engalana el ambiente y genera comunicación entre la pieza y el entorno; sin embargo, la selección de una obra artística para un espacio corporativo exige analizar las posibilidades de la oficina en donde vivirá, la vocación de la compañía y el gusto personal del líder de la empresa. 

"Parte fundamental de adquirir una obra de arte es el placer de buscar y encontrar una pieza que guste para exhibir en la oficina; esto habla bien de un alto ejecutivo", explica Francisco Torres, socio de la galería Ediciones Jalapa.

Determinar el artista indicado implica apoyarse en un experto para seleccionar piezas originales, ya sean cuadros, fotografías o esculturas. "Antes, el arte mexicano tenía un mayor valor en el extranjero. En los últimos años, ha tenido gran desarrollo dentro del ámbito empresarial nacional, pues es testimonio de una inversión rentable", dice Torres.

Los galeristas mantienen la filosofía de que el mercado requiere un mayor enfoque hacia los nuevos artistas, aunque son los creadores contemporáneos consagrados los que se mantienen como preferidos en subastas y exhibiciones; existe un mercado fuerte y saludable de artistas nacidos en la primera mitad del siglo XX, como el pintor oaxaqueño Francisco Toledo, el artista zacatecano Manuel Felguérez y el capitalino José Luis Cuevas; sin embargo, las nuevas generaciones comienzan a buscar expresiones mucho más contemporáneas.

"Es muy difícil decir cuál es el tipo de arte que los empresarios quieren comprar", explica Patricia Ortiz Monasterio, directora de la galería mexicana OMR. "El arte les interesa por razones diversas, porque toca una fibra emocional o por cómo se interpreta la realidad, pero también es difícil decir que los empresarios se interesen por todo esto".

CUESTIÓN DE GUSTOS

Los directores de los despachos de arquitectura e interiorismo más destacados de México opinan sobre el tipo de arte que mejor va para una oficina.

"Cuando seleccionamos arte, hacemos un equilibrio entre los gustos y preferencias del usuario y la filosofía de la organización". Juan Carlos Baumgartner, socio fundador de SPACE.

"Si el directivo tiene muy buen gusto, sólo querrá tener obra del artista holandés Jan Hendrix y del escultor mexicano Jorge Yazpik". Bernardo Gómez-Pimienta, director de BGP Arquitectura.

"En un espacio público, la obra debe evitar la confrontación, ser atemporal, no agresiva ni violentar". Jean Michel Colonnier,  fundador de Colonnier y Asociados.

"En mi oficina creativa ideal, habría obra de la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, del artista británico Damien Hirst o del escultor inglés Antony Gormley". Elías Kababie, director de Kababie Arquitectos.

"El objetivo es que una pieza destaque sin romper con la armonía del espacio". José Lew, director de Proyectos de arco Arquitectura Contemporánea.

Ahora ve
Al registrarse como precandidato, AMLO reitera que explora posible amnistía
No te pierdas
×