La niña ‘loca’

Linda Rottenberg fundó Endeavor en 1997. Su sueño enfrenta el reto de depender menos de la filantropía y unificar el modelo en 30 en 2020.
1093 picf034  (Foto: Carlos Aranda / Monda Photo)
Daniela Clavijo López

Linda Rottenberg, fundadora de Endeavor, tuvo un sueño: que los ‘peces grandes' dejen de comerse a los pequeños. "Ahora Endeavor es un acuario en donde son los grandes empresarios quienes alimentan al little fish", dice.

Quienes pertenecen a la red tienen empresas que venden más de 500,000 dólares y crecen 30% cada año. Más de 2,000 emprendedores mexicanos lo han intentado, sólo 86 lo lograron.

Hoy reciben asesoría de 856 profesionales de alto rango y hasta reciben sugerencias directas de empresarios como Carlos Fernández, presidente de Grupo Modelo; Emilio Azcárraga, presidente de Grupo Televisa, y Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda.

Endeavor ya no sólo es la organización sin fines de lucro que nació en una servilleta en el gimnasio de Harvard, su meta en México es encontrar las 70 empresas que, en conjunto vendan 1% del pib en 2020. Sólo tienen ocho.

LINDA ROTTENBERG

Endeavor nació en un taxi en Buenos Aires, Argentina. Era 1996, cuando Linda Rottenberg -después de terminar su carrera de leyes en Yale y trabajar en distintas ONG- decidió volar a Latinoamérica para definir qué hacer con su vida.

En Estados Unidos, el boom por las empresas puntocom, como Yahoo, estaba en auge. En Argentina, la gente sólo se quejaba de la falta de empleo, las políticas de gobierno y las pocas oportunidades para mejorar su economía. Rottenberg lo confirmó cuando tomó ese taxi que manejaba un ingeniero con doctorado.

Le habló en inglés para preguntarle por qué no abría una empresa y se convertía en un entrepreneur. "Él me dijo: ‘Querrás decir empresario y ni siquiera tengo garage'. Ahí me di cuenta de que el concepto de quienes abren empresas ni siquiera existía en español", dice.

Bajó del taxi con la idea de fomentar el emprendedurismo en países donde las preocupaciones estaban centradas en la crisis. Volvió a EU sin saber cómo hacerlo. Hasta que en la Escuela de Negocios de Harvard le presentaron a Peter Kellner, un abogado que estudiaba su MBA.

"Fue el primero en no llamarme loca por querer generar un ecosistema de negocios y utilizar mi red de contactos para convertir pequeñas empresas en grandes, con una organización no lucrativa", dice Rottenberg.

Ahora, añade, tiene una asociación con más de 280 colaboradores que comparten la meta de ‘la niña loca', como se llama a sí misma: lograr que en 2020, 30 países eleven 1% su PIB por las ventas de sus emprendedores.

Primero, Endeavor tendrá que duplicar el número de países donde opera (15) al convencer a 90 grandes empresarios para que donen, en conjunto, mínimo 1.5 millones dólares (MDD) en una primera inversión y que mantengan el monto indefinidamente.

Modelo imperfecto

Chile y Argentina fueron los primeros países a donde llegó la figura Endeavor. En Argentina, al año de arrancar operaciones, los casos de éxito eran pocos pero importantes -entre ellos, MercadoLibre.com-; además el consejo de administración de ese país respaldaba económicamente la operación.

En cambio, la oficina de Chile no contaba con benefactores suficientes (abrir una oficina requiere que seis empresarios donen en conjunto 60,000 dólares). "Era imposible su sostenibilidad y cerramos. Éste fue el primer fracaso de la red", dice Rottenberg. El error fue sumar consejeros poco comprometidos en aportaciones económicas y misión, dice Fernando Fabre, presidente de Endeavor Global. "Lo mismo nos pasó en India años después", añade. 

Rottenberg encontró empresarios interesados en invertir en su modelo en Chile; pero en India, los grandes empresarios trabajan en temas como educación, en vez de fomentar el emprendedurismo.

"Ya no podemos entrar a un país sin el respaldo de los grandes empresarios y decir: ya llegó Endeavor", comenta.

604 emprendedores tienen el sello Endeavor  en 15 países.

4,500 mdd sumaron en 2010 las ventas de todas las empresas  Endeavor.

2,500 mentores globales donaron más de  26,000 horas en 2010.

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