Del plato a la boca

La posibilidad de tener más cadenas de televisión dependerá del secretario de Hacienda que llegue en diciembre.
1093 picf009  (Foto: Ramón Sánchez Belmont)
Marco Núñez

A principios de junio, la prensa especializada y buena parte de la sociedad recibieron con buenos ojos, y hasta un tanto sorprendidos, el anuncio del regulador en materia de telecomunicaciones, Cofetel, de que próximamente licitará más de 300 frecuencias de televisión digital, con lo que podría haber más canales de televisión abierta.

Pero este proceso aún debe pasar por un filtro igual o más difícil que la aprobación de Cofetel, como se conoce a la Comisión Federal de Telecomunicaciones: el monto que decidirá cobrar por estas frecuencias el funcionario que ocupe la Secretaría de Hacienda a partir del 1 de diciembre, cuando el nuevo gobierno federal entre en funciones.

"La contraprestación ciertamente es una pieza clave del proceso", dice Mony de Swaan, comisionado presidente de Cofetel, y el principal promotor de este proyecto.

En el pasado reciente, el monto que el gobierno fijó a este tipo de derechos ha tenido impacto en el desarrollo del sector. El gobierno actual, por ejemplo, decidió no refrendar las concesiones que poseía MVS Comunicaciones en la banda de 2.5 Gigahertz (Ghz) al no llegar a un acuerdo con la empresa, que sólo estaba dispuesta a pagar 40% de lo que pedía Hacienda.

Otro caso, éste en sentido contrario, sucedió con la famosa Licitación 21, donde el afán de promover más competencia en servicios de telefonía móvil hizo que el gobierno determinara un pago sustancialmente más bajo de lo que históricamente había cobrado. Esta licitación la ganó un consorcio formado por Televisa y Nextel, aunque más tarde, la primera rompió el acuerdo para asociarse con Iusacell en una operación que las enfrentó con las autoridades de competencia. (Al cierre de esta edición, las empresas esperaban que la CFC fallara sobre su pedido de reconsideración).

"Este afán por buscar contraprestaciones altas al corto plazo termina lastimando el desarrollo de las telecomunicaciones", dice De Swaan. "En lo personal, yo soy partidario de establecer la contraprestación más baja posible".

De los tres principales candidatos presidenciales, sólo Andrés Manuel López Obrador ha dicho quién será su secretario de Hacienda: Rogelio Ramírez de la O. El puntero a inicios de junio, Enrique Peña Nieto, no había dicho quién será parte de su gabinete, pero su jefe de campaña Luis Videgaray se perfila para ocupar el puesto.

El equipo de campaña de la panista Josefina Vázquez Mota admite no tener una cifra en mente para la contraprestación. Por su parte, Ildefonso Guajardo, diputado federal del PRI y coordinador de la campaña empresarial de Peña Nieto, dice que la evaluación de una contraprestación sería aventurada en este momento. Representantes del PRD no pudieron ser contactados para su colaboración en este artículo.

Se espera que Cofetel defina las bases de la licitación en los próximos meses y que el anuncio de los ganadores se conozca a finales de 2013.

Escenarios macabros

Más allá de la contraprestación, la coyuntura política podría eventualmente jugar un papel determinante en la asignación de los nuevos canales, dice Irene Levy, directora de Observatel, un centro de análisis del sector telecomunicaciones.

Un escenario en donde la elección presidencial se decida por un margen muy estrecho (como ocurrió en 2006) y donde el candidato ganador asuma el cargo con poca legitimidad, podría ser aprovechado por las televisoras para presionar al gobierno entrante para que demore la entrega de nuevas concesiones.

"Son escenarios muy macabros", admite Levy. "Sí podría haber manipulación".

Quien quiera entrar al negocio de la televisión en México tendrá que enfrentarse a un mercado altamente concentrado, donde Televisa y TV Azteca acaparan 94% del mercado publicitario y donde hacen falta altos niveles de inversión.

La inversión necesaria para montar una cadena de televisión con cobertura nacional sería de 1,000 millones de dólares (MDD), según estima el propio De Swaan. Eso representaría casi 95% más del dinero que recibió este año Canal Once del gobierno para sus operaciones de transmisión en 42% del país.

Un estudio que realizó el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) para la Cofetel estima que quien quiera montar un canal nacional de televisión tendrá que desembolsar 350 MDD tan sólo en infraestructura, más otros 300 MDD en costos de programación para poder competir en forma pareja con Televisa y TV Azteca. Eso, sin contar el costo de la contraprestación y de otros gastos como la logística y los servicios de mantenimiento.

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"Quien se quede con la licitación tiene que pensar en el costo, contenido e infraestructura necesarios para poder subir su señal", dice Jana Palacios, directora de Proyectos de Competencia y Buen Gobierno del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Aunque la aprobación del programa para la licitación de los dos canales de televisión digital generó una gran expectativa entre la gente que busca una mayor pluralidad en los contenidos televisivos, De Swaan advierte que el proceso apenas comienza. "Me gustaría moderar las expectativas allá afuera ---dice-. A esto le falta todavía un rato".

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