El reto de alimentar al mundo

El copresidente del grupo del B-20 habla sobre seguridad alimentaria y analiza sus riesgos globales.
Alberto Bello /

Daniel Servitje, CEO de Bimbo

Daniel Servitje es un directivo atípico para una empresa que vende 130,000 millones de pesos al año. Bimbo es una multinacional de pan, con presencia en 19 países, pero su CEO encuentra huecos para participar en algunos de los grandes debates sobre su industria y "alza la voz cuando es necesario defender los intereses del país, los intereses de la familia y las causas ambientales", asegura Eduardo Tricio, director de la lechera Lala.

Ante la reunión del G-20 en Los Cabos, Servitje, de 52 años, asumió la copresidencia del grupo de empresarios del B-20 que presentó propuestas a los gobernantes de los principales países del orbe sobre los riesgos en seguridad alimentaria para el mundo.

Codirigido por Paul Paulman, CEO de Unilever a nivel mundial, incluyó a 18 directores generales de empresas de la cadena alimenticia, organizaciones internacionales y a un representante del gobierno mexicano, con los que trabajaron durante casi un año.

Junto a los temas globales, como los efectos del cambio climático o los usos de la tecnología en mejorar la productividad, Servitje conversó con Expansión sobre los "asistencialistas" subsidios al campo y la necesidad de avanzar en los problemas de la propiedad de la tierra en México.

¿En qué consiste la seguridad alimentaria?

Déjame darte algunos datos. De aquí a 2050 va a haber dos Chinas más que alimentar. Hoy tenemos cerca de 850 millones de habitantes en el planeta que se quedan con  hambre al irse a la cama.

Tenemos, por otro lado, más de 1,000 millones de habitantes con  sobrepeso u obesidad. El 70% del agua se consume en producción agrícola y nos podemos seguir. El tema de seguridad alimentaria es un gran reto. Es fundamentalmente resolver cómo vamos a lograr alimentar a la población en 30 años más, mejor y con menos impacto en el medio ambiente, a la vez que levantamos el nivel de ingreso de los agricultores.

Es una agenda muy amplia, enfocada en lograr incrementos en la productividad y en la inversión. De tal manera que la producción crezca 50% para 2030. Ése es el objetivo global.

¿Qué puede hacer México en este entorno?

En ciertas cosas, México está muy bien posicionado para aumentar su participación. Hoy somos grandes exportadores de hortalizas a nivel mundial, de algunas frutas también y, por otro lado, tenemos déficits importantes.

México tiene que asegurarse de resolver problemas en la tenencia de la tierra que hoy son un gran impedimento para favorecer la inversión en el campo y tiene también que asegurarse de que todo lo que invierte hoy el gobierno sea para favorecer la productividad. Los esquemas que hay en el país no son modelos que ayuden a aumentar la producción y la productividad, sino son un subsidio con enfoque asistencialista.

Cuando hablan de tecnología, ¿están incluidos los organismos genéticamente modificados?

Sí. Definitivamente uno de los puntos que toca el grupo de trabajo de seguridad alimentaria es cómo lograr que la tecnología te ayude a tener mejores cosechas, que tengas un menor consumo de insumos -agua, fertilizantes- y de que estos cultivos sean más resistentes. La tecnología tiene un gran impacto para lograrlo, no sólo los organismos genéticamente modificados.

Estamos viendo en México una zona de riesgo climático. ¿Cómo afecta a una empresa agroalimentaria este tipo de situaciones?

Nosotros somos una empresa de grupos de consumos, compramos insumos a las empresas agroindustriales, que son las que tienen el contacto directo con el campo, pero lo que estamos viendo es que esto está impactando fundamentalmente en los precios de los insumos.

Si vemos o estudiamos los precios de hace 10 años, hoy tenemos un incremento en muchos de los commodities de 100 o 150%, lo que está dando como resultado esta crisis alimentaria y también el crecimiento de las economías emergentes que van demandando mucho más commodities por el propio cambio de dieta. En China, por ejemplo, la migración de una dieta muy básica a una que tiene más consumo de proteínas y de grasas transforma, en buena medida, toda la agricultura.

El tema del bioetanol también. Hoy, 40% del maíz que se siembra en Estados Unidos básicamente va para las bombas de gasolina. Todos estos temas nos generan a las empresas un mayor costo en los insumos que finalmente se trasladan al consumidor y también una volatilidad increíble que no existía antes.

¿Qué receptividad ves en México a estos temas?

Para mí fue sorprendente encontrar que no es un problema exclusivamente de México o Latinoamérica, son problemas que también se presentan en economías africanas, asiáticas, y que todos estos fenómenos de países emergentes se tienen que tratar con una perspectiva global y luego aterrizarse con los mejores ejemplos de lo que se ha hecho para solucionarlos en un plano nacional.

Uno de los problemas en la alimentación es la obesidad.

Evidentemente creo que es un problema de varios factores. Tenemos una parte de responsabilidad y la estamos tomando. Buscando rediseñar la composición de nuestros productos sin afectar lo que el consumidor busca, lo estamos haciendo con buen éxito en eliminación de grasas trans, reducción de grasas saturadas, disminución de sodio, incremento en el porcentaje de granos enteros en los productos.

También estamos desarrollando nuevos productos con un perfil nutrimental muy diferente. Asimismo, creemos que se debe trabajar mucho en la parte del gasto energético, nos estamos volviendo una sociedad que es más sedentaria de lo que era hace 15 o 20 años. La televisión, internet y la inseguridad están limitando la posibilidad de que el mexicano gaste su energía y esto te genera un desbalance.

Ustedes están interesados en temas de energía eólica, en sustitución de energías convencionales por energías renovables.

Desarrollamos un parque eólico que será el más grande dedicado a la industria de la alimentación en el mundo. Son 90 megas, está por terminarse, esperamos que esté listo antes de que termine este año.

Está en Oaxaca, son 45 generadores de dos megas cada uno que prácticamente nos convertirán todo el consumo energético de nuestras plantas en energía eólica. El proyecto se llama Piedra Larga.

A veces son los mexicanos los que peor hablan del país. ¿Cómo ve a México?

Creo que México es un gran país, con grandes oportunidades. Tenemos una posición muy favorable en esta coyuntura económica internacional tanto por nuestra posición macroeconómica, como por nuestra relación con la economía más importante del mundo.

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Tenemos nuestras áreas de oportunidad, particularmente en el tema del Estado de Derecho, de fortalecer las instituciones, de asegurar que los congresos y el Ejecutivo tengan el valor de dar pasos importantes en temas que nos han llevado al rezago. Fuera de eso, la ética de trabajo del mexicano, la capacidad de concretar y de desempeñarse profesionalmente es alta y creo que si esto se lo preguntas a empresarios de otros países que han venido a invertir aquí en muchas ramas te van a hablar maravillas del trabajador mexicano.

Hay que balancear esa opinión que a veces tenemos nosotros por empujar cambios, con aquilatar lo que tiene de bueno este país.

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