Espacios eclécticos

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Pablo Ignacio Ávalos y Delia Angélica Ortiz

Maurice Gendreau / Invermobiliaria

En un jardín de flores, un jinete obeso con sombrero es vecino de un acróbata sobre una esfera. La pieza del colombiano Fernando Botero y la escultura del mexicano Jorge Marín están enmarcadas por un vagón de ferrocarril del siglo XIX, dentro de una finca estilo maya-thai, en el municipio de Tenextepec, Puebla, donde el desarrollador inmobiliario Maurice Gendreau Maurer ha diseñado un paraíso personal desde hace 13 años.

Constructor en Panamá y Miami, Gendreau Maurer tiene obra de muralistas mexicanos y surrealistas españoles que conviven con antigüedades, una colección de 125 plantas en peligro de extinción, techos de henequén tejidos a mano e, incluso, la reproducción de un cenote, pues es admirador de la cultura maya por influencia de su esposa, originaria de Yucatán.

"Un coleccionista tiene el vicio de juntar algo de lo mismo, sin darle vida. Los museos son muy bonitos, pero ves muchísimo de todo y terminas atarantado", explica el director de grupo poblano Invermobiliaria. "Te aseguro que a un artista le gustaría que su obra estuviera en un lugar como este rancho, donde todo cobra vida". Es precisamente en esta colorida finca, bañada por el deshielo del volcán Popocatépetl, donde quiere morir. "No quiero acabar en un panteón", confía. "Ya tengo un árbol donde me van a enterrar. Hasta en eso hay que romper paradigmas".

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