El escenario de la transformación

El mundo y las organizaciones están inmersos en un proceso de cambios. Sólo quien esté preparado podrá hacer frente a éstos y no morir en el intento.
Carlos Méndez Rodríguez

Vivimos una época en la que los cambios en los ámbitos económico, político y social son constantes y requieren respuestas acertadas e inmediatas, por lo que debemos estar preparados para interactuar en los diferentes escenarios que se presentan. Para ello debemos basar nuestras estrategias en cuatro elementos: talento, desarrollo, desempeño y transformación. Todos son importantes por el impacto y la interrelación que tienen.

Sin duda, el talento, que implica conocimiento, actitud, experiencia y habilidades probadas, es uno de los elementos más importantes para asumir el liderazgo y conservarlo. Se pone en juego deliberadamente cuando es necesario, con la finalidad de demostrar el desempeño (en el que están implícitos los valores, creencias y hábitos compartidos) que permite alcanzar los objetivos.

El desarrollo forma parte del crecimiento y se vive en todo momento, porque interactuar en un ambiente lleno de desafíos nos expone a situaciones que implican una evolución constante, por lo que la transformación es fundamental. Significa realizar un cambio en la forma en cómo hacemos las cosas para obtener un resultado distinto. La transformación implica tener la voluntad y la habilidad de adaptarse a nuevas realidades, reconociendo que es un proceso complejo y ambicioso para todos los que se comprometen al cambio.

La actual coyuntura internacional y nacional nos demanda cambiar con determinación. A nivel global se está poniendo en evidencia que se requiere una transformación del statu quo para construir un nuevo orden mundial, en el que los elementos que he referido son fundamentales para su construcción.

Los cambios en los gobiernos de diversos países de Europa, como en España, Francia y Grecia, entre otros, implican una visión objetiva del ser y deber ser para enfrentar los desafíos que la crisis financiera y la de deuda pública están imponiendo a naciones, entidades y organizaciones públicas y privadas. Las empresas tenemos mucho que hacer en este proceso por ser un eslabón de la amplia cadena que representa la unión de esfuerzos para realizar la transformación.

México no está exento, por lo que el cambio que hemos manifestado en días pasados debe ser el inicio de la implementación de estrategias que debemos realizar para lograr la competitividad que nos permita no sólo permanecer, sino avanzar en el escenario que se está construyendo.

En PwC México también estamos inmersos en la transformación. En este mes asumí la representación de la firma mexicana. Los retos en los próximos seis años son internos y externos. Sé que el desempeño en un entorno volátil, como el que vivimos desde hace varios años, implica considerar las peculiaridades de las regiones y de los momentos precisos y contar con el capital humano que reúna los cuatro elementos: talento, desarrollo, desempeño y transformación bajo un liderazgo que nos permita enfrentar con responsabilidad los tiempos por venir y atender las necesidades de quienes nos ven como una organización que aporta sus cuatro elementos para sumar eslabones a la amplia cadena de la transformación.

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El autor es socio director de PwC México.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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