El reto de trascender

El próximo presidente debe tener un arranque vertiginoso que le permita tener en un puño las reformas, según los analistas.
enrique peña nieto  (Foto: Dayan Jiménez)

El poder se debe practicar con calor, elegancia y casi siempre con absoluta frialdad. El primer año de gobierno es el de los estrenos y sus primeros 100 días son el lapso mínimo, y máximo, en el que el presidente debe definir su estilo personal de gobernar. Es cuando se entera de todo lo malo y lo bueno que dejó la anterior administración. Pero también es cuando, aunque no lo sepa, cuenta con mayor fuerza política.

Estas ideas que Miguel Alemán Velasco expuso en su libro "Si el Águila hablara" hoy deben estar presentes en la mente del priísta Enrique Peña Nieto, que al cierre de esta edición esperaba la constancia para fungir como el presidente de México de 2012 a 2018. El obstáculo restante era la inconformidad del candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador por supuestas irregularidades en el proceso electoral.

Mientras tanto, analistas consultados por Expansión sostienen que Peña Nieto debe concentrarse de inmediato en su estrategia para tomar los hilos de la nación el 1 de diciembre y apostar por la aprobación de las reformas estructurales que le permitan a México crecer de manera sostenida. La administración peñista -dice- tendría que poner sobre la mesa las bases para discutir las reformas fiscal, laboral y energética, pero también otras iniciativas que impulsen la economía.

Sin embargo, Luis Videgaray, coordinador de campaña de Peña Nieto, asegura que será el Congreso quien decida sobre la reforma fiscal.

Los vientos internacionales soplan a favor del próximo mandatario. "México está relativamente bien frente a sus principales competidores. No tiene problemas fiscales, tampoco de deuda y su democracia, con todo y sus imperfecciones, funciona", dice Luis de la Calle, director general del despacho de consultoría De la Calle, Madrazo, Mancera. "Bajo este panorama, y para aumentar nuestras exportaciones, necesitamos excelencia y reformas más profundas. El contexto internacional debe ser un llamado para hacer más y no menos".

Peña Nieto enfrentará la debilidad económica de la zona euro -que prevé una caída de 0.3% en su tasa de crecimiento-, una contracción en la economía de Estados Unidos -que en el mejor de los casos crecería 2.5%- y la desaceleración de la economía china. En estos tiempos revueltos, México podría sobresalir.

En los próximos dos años, coinciden los analistas consultados, México tendría que vencer a sus propios fantasmas, que le han impedido captar más recursos, detonar el empleo y una revolución energética.

"Hay que darle prisa a las reformas porque, si no se hacen en los primeros dos años, el sexenio se acabará muy pronto, pues en puerta estarán las elecciones intermedias de 2015", afirma Herbert Bettinger, fiscalista de la firma Ernst & Young.

"La clave de su administración estará en cerrar la bisagra en el Congreso", complementa Miguel Pulido, director ejecutivo del centro de análisis Fundar. "Las dos primeras legislaturas serán fundamentales para que Peña Nieto imprima su sello y deje claro que ‘escobita nueva barre mejor'".

En el Poder Legislativo, el gobierno priísta no tendrá días de campo. De acuerdo con el cómputo distrital del Instituto Federal Electoral, el PRI ganó 207 de 500 curules en la Cámara de Diputados y 52 de 128 en el Senado. Es decir, tendrá que negociar y, de ser necesario, cogobernar con alguno de sus oponentes.

Standard & Poor's advierte que hasta ahora las negociaciones entre el gobierno y el Congreso han limitado la velocidad de avance de la legislación "incluso en temas que no son controvertidos". Advierte también que Peña Nieto tendría apoyo entre los partidos sólo para las reformas fiscal y energética.

En el caso de la reforma fiscal, los especialistas consideran fundamental aumentar la captación de ingresos y mejorar la ejecución del gasto. Peña Nieto ha dicho que buscará aplicar impuestos progresivos y ampliar la base de contribuyentes, pero no está claro si buscará incrementar la tasa del IVA o extenderlo a alimentos y medicinas. Gabriel Casillas, director de Análisis Económico de Banorte-IXE, considera que esto se debe hacer aunque sería un ajuste impopular.

En torno a la reforma laboral, Peña Nieto propone nuevos esquemas de trabajo para promover la productividad y el empleo. Ésta es la reforma que, según los especialistas, tiene mayor probabilidad de aprobarse en el corto plazo, mientras que la energética, a pesar de ser considerada prioritaria para el país, es la que tiene menores posibilidades de concretarse debido a que encuentra más opiniones en contra. El sindicato petrolero insiste en que la injerencia de un actor externo en Pemex "vulneraría la soberanía del Estado". Peña Nieto se ha pronunciado por una mayor apertura a la inversión privada en los servicios de extracción, exploración y refinación de la empresa.

Por lo pronto, las proyecciones del crecimiento económico para 2013 son ligeramente menores a las de este año (3.50% contra 3.72%). Para el cierre de 2012, se espera que las exportaciones de México lleguen a los mismos niveles de 2011, de casi 350,000 MDD, mientras que los flujos de inversión extranjera directa llegarían a 19,500 MDD en 2012 y a 21,000 MDD en 2013.

Los dos primeros años de Peña Nieto serán, entonces, su gran oportunidad de trascender y diferenciarse de sus antecesores.

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(Con información de Jonathán Torres e Isabel Mayoral)

LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE
Luis Videgaray, ex secretario de Finanzas de Peña en el Estado de México, estratega clave.
Ya se mencionan varios nombres de posibles integrantes del staff económico de Peña Nieto. Se destacan: Luis Videgaray, prácticamente su alter ego, que podría ser el coordinador de asesores de la Presidencia; José Antonio Meade, que podría mantenerse como secretario de Hacienda; e Ildefonso Guajardo, que suena como el próximo secretario de Economía.
También se habla del ex director del IMSS, Santiago Levy, del presidente ejecutivo de Telefónica México, Francisco Gil Díaz, y del ex secretario de Hacienda y hoy presidente del fondo de inversión Protego, Pedro Aspe.
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