Aprendiz de la velocidad

Hay quienes regresan a la escuela de manejo, pero para conducir los autos más veloces del mercado.
Jason H. Harper / Bloomberg Markets

En la zona de servicio del autódromo, hay un Porsche 911 GT3 RS de 140,000 dólares. Es un deportivo impactante. Está ahí, sin ser usado, como un juguete desechado por un niño.

A unos metros, estoy en otro Porsche, un GT3 Cup, un vehículo que no puede manejarse legalmente en las calles, 250,000 dólares de auto de carreras, un purasangre de 450 caballos de fuerza que alcanza 304 kilómetros por hora.

Ésta es mi última sesión de 30 minutos de dar vueltas en los 3.8 kilómetros de la pista de prueba de Barber Motorsports Park, en Birmingham, Alabama. El equipo de boxes me da el "pulgares arriba". El motor de seis cilindros ruge de inmediato. No corro contra nadie: sólo contra mí mismo y el cronómetro.

Las clases de manejo en la escuela de Porsche Sport GT3 Cup Experience equivalen a un doctorado de 10,000 dólares en automovilismo. De hecho, hay que cursar entrenamientos avanzados sólo para poder inscribirse.

Enfocarse es decisivo. Las rectas cortas se toman a 192 kilómetros por hora, pero cada tramo termina con una curva en pendiente. Hay que desacelerar. Cambiar la velocidad. Controlar el auto. No hay un sistema de estabilización automática ni controles de tracción que solucionen errores.

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Necesito concentrarme en respirar: varias veces, me doy cuenta de que retengo el aire en el pecho. La cima de una colina marca el extremo del circuito. ¡Peligro! El resto es cuesta abajo. El auto se desliza hacia una cuneta al doblar, la suspensión se tensa, la fuerza centrífuga me aplasta contra el asiento. La tracción que logra el coche es irreal.

Finalmente, regreso a los pits. Ya sin los tapones en los oídos, me cuentan el resultado. Mi vuelta más rápida fue de 1:36.3 minutos. Nada mal para un amateur.

ENCIENDAN MOTORES
La versión mexicana de la escuela Porsche brinda una temporada corta de cursos al año. La próxima edición es en octubre, en el autódromo Miguel E. Abed, en Amozoc, Puebla. Son tres niveles de capacitación, desde iniciados hasta avanzados. El primer nivel dura un día y los otros, dos.
A diferencia de Estados Unidos —donde es posible rentar el auto—, en México es recomendable tener un Porsche propio o un modelo de otras marcas premium, como el Audi A4, BMW Serie 3, Mercedes-Benz Clase C, Volvo S40, un Ferrari o un Jaguar.
El registro se realiza por internet, en el sitio www.porschedriving.com.mx y los cursos cuestan de 900 a 1,900 dólares.
Con información de Héctor Mañón.
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