Fuera zapatos

Entrar a las oficinas de Insitum es pasear por una alameda con paredes grafiteadas y estancias que simulan patios de juego.
muro escalar Insitum expansion1096  (Foto: Antonio Vilchis)
Delia A. Ortiz y Eréndira Hernández

En la agencia de investigación de mercados Insitum es común ver a la gente caminar descalza. Hay una pared de escalar de 14 metros en la que normalmente hay alguien trepado. Los empleados pueden quedarse a dormir, si lo desean -hay regaderas-. No existe código de vestir, pero cuando hay una visita de cliente se manda un correo que advierte en el asunto: "Péinese". No hay timbre. Para entrar, simplemente, hay que empujar la puerta. Todo funciona con el concepto de ‘plaza pública'.

La empresa se califica como una firma que ingenia nuevos productos, servicios y marcas. Hace 10 años, Luis Arnau y Roberto Holguin comenzaron a ofrecer ‘servicios de innovación' en el garage de Arnau. Hoy, tienen 100 empleados y oficinas en México, Brasil, Colombia, Argentina y Estados Unidos.

"Usamos mucho la cabeza", dice Arnau. "Nos pagan para que pensemos en un problema durante dos meses. Todo el día estamos buscando soluciones, por eso a veces necesitas un escape".

En la oficina hay espacios para esos momentos de fuga: hay tres ‘capullos' o privados para trabajo solitario, conferencias en internet o llamadas personales. Son cuartos ovales con alfombra, una lámpara y enchufe de electricidad. Sin puertas. Una cortina abierta o cerrada determina el nivel de privacidad. El trabajo en equipo se hace en los cuartos de proyectos, cubos de cristal con capacidad para 10 personas donde las paredes sirven de pizarrones.

Insitum mudó sus oficinas del sur de la Ciudad de México a la céntrica colonia Roma, a un edificio de 1,000 metros cuadrados, antes ocupado por un banco. Era una construcción oscura, de oficinas cerradas y una sucesión de cubículos, sin conexión entre cada piso.

La transformación fue radical. Hoy, son instalaciones amplias y luminosas. En el centro de la planta principal, bajo un tragaluz, una escalera de caracol conecta los tres pisos. Es una oficina sustentable que aprovecha la iluminación natural para reducir el consumo de luz a la mitad, utiliza ventilación abierta para disminuir el uso de aire acondicionado y, aun con elevador, motiva a subir y bajar escalones.

"La inspiración para el diseño de esta oficina es la gente, porque tienes que inspirarte en la forma de trabajo", dice Arnau, quien aplicó para sus empleados el mismo método de consultoría que usa con sus clientes: entender cómo trabajan y qué necesitan.

Los 45 trabajadores que operan en el DF decidieron que requerían cuartos de proyecto, salas de juntas, espacios individuales y abiertos, cafetería, regaderas, terraza y una pared de escalar. "Nos gusta mirar hacia arriba para llegar a la cima. Una pared de escalar te permite vivir ese reto", explica Arnau.

También los clientes llegan en tenis a las oficinas de Insitum para poder escalar y algunos incluso van con sus hijos. Los empleados, clientes o visitantes que logran subir los 14 metros escriben su nombre o dejan una marca pintada con gis. Solamente hay siete marcas en la cima. A Arnau le costó tres intentos, dice, pero lo logró.

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CRECIMIENTO

En 10 años, Insitum ha desarrollado 700 proyectos para desarrollar nuevos productos, servicios y marcas en empresas del sector automotriz, de telefonía, bancario y electrónico, entre otros.

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