Replicar esfuerzos

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Daniela Clavijo

La familia Del Valle, a través de fundación Kaluz, contagia a sus empleados y gobiernos locales en beneficio de la población de más de 40 países.

En abril de 2010, Jaime Martínez del Campo recibió una llamada que, recuerda, le provocó un giro de 180 grados a su vida. Era uno de los hijos del empresario mexicano Antonio del Valle Ruiz, fundador de Grupo Kaluz, que concentra empresas como la petroquímica Mexichem, el Grupo Financiero Ve por Más y la firma de construcción Elementia.

"Me dijo que quería expandir la Fundación Kaluz al mismo ritmo que las compañías del grupo", señala.

Martínez del Campo trabajaba en el área financiera de la firma Core Casa y su contacto con la filantropía era con acciones esporádicas en organizaciones como el Instituto Poblano de Readaptación (Ipoderac).

Ahora, Martínez es el elegido para lograr que la organización sin fines de lucro de la familia impacte positivamente en las comunidades de los más de 40 países donde opera el conglomerado (ubicado en la posición 33 del listado de ‘Las 500 empresas más importantes de México' de Expansión).

La institución nació en 2003 y se concentra principalmente en acciones a favor de siete temas: mejorar la educación, brindar oportunidades de salud para la población, cuidar la ecología, impulsar la cultura y el entretenimiento, elevar los niveles de seguridad, otorgar opciones de vivienda rural en zonas marginadas y apoyar a la población ante posibles desastres naturales.

Dos meses después de la llamada, Martínez aceptó el reto de representar la filosofía que rige la vida de los Del Valle: replicar esfuerzos sin regalar ni recibir nada a cambio. "No podemos cruzarnos de brazos", señala.

Energía multiplicada

"La cultura de una organización, es decir, su forma de actuar, de ser y de hacer, es lo que la distingue de las demás", dice el informe anual de Mexichem. Por ello, los directores del grupo buscan que sus empleados que operan alrededor del mundo compartan la visión de ayudar a los demás.

El grupo ha desarrollado acciones que contagian a los empleados como el ‘Premio Fundación Kaluz, Replicando esfuerzos a mi comunidad'. En este certamen, son precisamente los colaboradores quienes proponen programas para ayudar a los más necesitados con el apoyo de otras instituciones, empresas y gobiernos locales.

En su tercera edición, el galardón recibió 54 proyectos que van desde la instalación de un parque infantil para reducir la violencia en una colonia popular de México hasta un programa en Colombia para integrar a guerrilleros a la vida económica por medio de una empresa proveedora de Kaluz.

"Son proyectos realmente increíbles que nacen de equipos de trabajo de nuestras empresas", explica Martínez del Campo.

La comunidad de Kaluz vota a través de un sitio web por su esquema favorito. Al recibir las votaciones, la fundación premia al equipo ganador con fondos para que realice el proyecto.

Generalmente, los concursantes incluyen productos de las empresas del grupo para ayudar a los demás. En suma, los empleados se han encargado de redoblar esfuerzos al sumar instituciones de gobierno y a las propias comunidades para lograr su objetivo, explica Martínez del Campo.

A favor de la vivienda

En el verano de 2011, el equipo de la Fundación Kaluz viajó a León, Guanajuato, para conocer las acciones de la organización sin fines de lucro Un Techo para Mi País, que opera en 19 países de América Latina y que tiene el objetivo de erradicar la extrema pobreza.

El entorno que envolvía su visita no podía ser mejor para respaldar la causa que traían consigo los directivos de la Fundación. Comenzó a llover y fue entonces cuando los ejecutivos se refugiaron en una casa de 18 metros cuadrados donde vivían ocho personas. "Ahí entendimos la gran necesidad que tiene México", comenta Martínez del Campo.

Al volver, Martínez del Campo decidió compartir su experiencia con el consejo de administración de Kaluz. Era octubre de 2011, cuando la fundación mostró la gran necesidad que existe en la región de otorgar vivienda digna en zonas rurales.

Desde 2006, la institución dona materiales de Elementia a un Techo para Mi País. "Lo que hacemos es adquirir los techos con la empresa y es Fundación Kaluz la que cubre 50% del costo", explica Juan del Serro, gerente general en México de la ONG.

Este esfuerzo también forma parte del programa Redoblando Esfuerzos. El objetivo del trabajo conjunto con la fundación de la familia Del Valle es que voluntarios universitarios construyan viviendas de emergencia en países de extrema pobreza en sólo dos días.

"Gracias al apoyo de Fundación Kaluz y su confianza en más de cuatro años hemos llegado a más de 2,279 familias. Si ellos no estuvieran en el proyecto, no lo lograríamos", añade Del Serro.  

Un Techo para Mi País trabaja con otras fundaciones, como Homeplan y otras empresas, como General Electric, JPMorgan y Bank of America, entre otras.

"Ellos demuestran que es posible que las empresas hagan alianzas integrales con organizaciones civiles

-como Un Techo para Mi País- para beneficiar a los sectores más necesitados", agrega el gerente general.

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Entre otras acciones de la fundación en México, la organización firmó en julio pasado un acuerdo con el gobierno de Campeche para levantar 745 casas rurales de 24.64 metros cuadrados de construcción, con un valor de 78,000 pesos cada una, en 10 de los 11 municipios de la entidad, de acuerdo con información proporcionada por el gobierno del estado.

Fundación Kaluz brindará el apoyo a través de Mexicana de Servicios para la Vivienda (MexVi), la empresa de Grupo Kaluz que implementa un modelo de vivienda progresiva resistente a sismos y huracanes.

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