Receta para innovar

El CEO de la aceleradora de negocios de tecnología revela su fórmula para impulsar ideas disruptivas

Mauricio Santillán, director general de Visionaria

Durante varios años he tenido la oportunidad de evaluar decenas de planes de negocio y de participar en aventuras empresariales en diferentes sectores y en empresas de diversos tamaños. En Microsoft tuve la oportunidad de vivir muy de cerca la adquisición de algunas compañías. Luego, como director de un fondo de capital de riesgo participé en el análisis de al menos 100  empresas en la región latinoamericana.

Durante mis intervenciones en reuniones, las preguntas más comunes son: ¿Cómo haces para innovar? ¿Cómo te aseguras de que el director de la empresa lo haga de manera sistemática? La respuesta es muy amplia. Pero tengo una especie de receta que aplico tanto en mi empresa como en aquéllas donde soy consejero o inversionista.

Vale la pena recalcar que la mayoría de mis actividades se desempeñan alrededor de compañías de base tecnológica en México, Colombia y Argentina.

El fundamento

En las empresas que hemos logrado crecer de manera acelerada surge un patrón constante que gira alrededor de las capacidades, competencias y la personalidad de quien está a cargo, el líder. En todos los casos exitosos el papel del director de la organización es la piedra angular para obtener buenos resultados.

Por más que el producto o servicio sea innovador, disruptivo o novedoso, si el director no tiene la capacidad para formar un equipo enfocado en la ejecución de los procesos clave de la empresa, la organización estará destinada al fracaso.

A la mayoría de los empresarios le cuesta mucho trabajo sincronizar su visión con la capacidad de ejecución. Si tratas de innovar, necesitas considerar las habilidades de tu equipo al momento de ejecutar tus ideas. Al innovar, el jinete es mucho más relevante que el caballo. No hay duda.

En empresas de mayor tamaño, ese contexto implica alinear a una gran variedad de jugadores internos y externos, por ejemplo: el desarrollo de proveedores, ubicar talento experto, padrinazgo de un ejecutivo interno que apoye a conseguir recursos extraordinarios, etcétera.

Independientemente del tamaño de la empresa, las habilidades de liderazgo son un rasgo fundamental en todo proceso de monetización.

Personajes como Bill Gates y Michael Dell, cuya orientación es más tecnológica, supieron rodearse a muy temprana hora de especialistas en áreas críticas como mercadeo y finanzas.

Hablar sobre liderazgo no es fácil. La pregunta sobre si un líder nace o se hace es irrelevante cuando ya estás a cargo. Mi recomendación se fundamenta en desarrollar cuatro aspectos orientados a la innovación:

1. Conoce cómo va a ser el viaje

Una característica fundamental de un buen líder radica en la capacidad de contagiar su entusiasmo y de establecer un camino de largo plazo. La razón de ser de la empresa, su misión, puede ajustarse debido a los cambios en el entorno. Por lo mismo hay que asegurar el contexto en el cual la organización desarrollará su cultura, su forma de trabajo, los valores que la mueven y la consecución de los resultados. Esto es a lo que yo llamo ‘visión'.

Así como la misión de una empresa representa la razón de ser de la misma, la visión establece la forma en que lo hará.

2. Vuélvete maestro del cambio

Los líderes más efectivos son los que pueden redefinirse en situaciones complejas. Alteran la forma de ver las cosas y cambian la percepción de un problema. Son verdaderos maestros del cambio, los psicoanalistas lo saben desde hace años y lo fundamentan en cinco pasos que presento a través de una supuesta situación:

La constante frustración. Tengo ya varios años en un modo de sobrevivencia, los productos son bien aceptados por nuestros clientes pero es muy difícil crecer. Las cuotas nunca se cumplen a pesar de lo que hagamos.

El equipo de Ventas es bueno pero nunca llega a los números, por lo mismo, los flujos nunca alcanzan.

La confrontación. Estoy realmente agotado, no puedo seguir con este estrés, o hago un cambio sustancial o me voy a enfermar.

Las alternativas. Esta semana prepararé una sesión de cambio transformacional en la organización. Se trata de una sesión de cambio profundo. Me apoyaré en un especialista para plantear alternativas. Debo ser duro en los procesos críticos y entender el verdadero problema en cada uno de ellos.

Cristalización del descontento. Estoy totalmente convencido de que debo cambiar. Pero debo ser cuidadoso y establecer muy bien qué metas quiero alcanzar.

Cambio en la forma de pensar. Voy a tomar lo mejor del pasado y a encuadrarlo en una nueva forma de ver las cosas, eso debe generar un sentimiento de esperanza y seguramente la gente me apoyará.

Este sencillo ejercicio muestra el proceso de cambo interno que vive cualquier persona con responsabilidad empresarial. La gracia recae en cambiar la forma de pensar y hacer de ello un hábito responsable y dominar el cambio.

3. Replantea tus ideas

Pueden ser muchos y variados los procesos que demanden ajustes. Los especialistas te piden que establezcas un sentido de urgencia a lo largo de la organización, que recalibres los procesos y las prácticas fundamentales, que promuevas un comportamiento orientado a la colaboración enfocado en los clientes. Todo ello con el fin de mejorar el desempeño del negocio medido en utilidades, participación de mercado y crecimiento.

4. Enfócate en la ejecución

Después de desarrollar tu modelo de negocio, debes asegurar la ejecución. Muchos empresarios fallan en este sentido, pueden llegar a tener una increíble visión del mercado, pueden entender muy bien a sus clientes, pero a la hora de ejecutar padecen los retos de una labor que probablemente no les es natural.

Algunos empresarios, por su carácter netamente innovador, aceptan que no son suficientemente buenos para ejecutar las ideas y contratan colaboradores expertos en la operación para apoyarlos.

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Si piensas que desarrollar una idea y pasarla al director de operaciones es suficiente, estás en un grave error. El innovador debe vivir el proceso completo y hacer los ajustes pertinentes.

Si no te es natural asegurar la ejecución de un negocio, lo más probable es que seas un individuo más orientado al diseño, si éste es el caso, lo mejor es crear una firma enfocada a esa disciplina. Esto podría ser un signo de gran madurez, al innovar es fundamental conocerse a sí mismo.

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