En busca del paladar asiático

Cinco empresas de Sonora lograron permisos para exportar carne de puerco a China, que compra 1,500 millones de dólares del producto al año.
Natalia Tobón Tobón / Beijing

Pronto concluirá la espera de más de cinco años de vericuetos burocráticos y obstáculos arancelarios para que los porcicultores mexicanos exporten a China. Los primeros envíos al país con el mayor consumo de carne de cerdo per cápita del mundo iniciarán en los próximos meses, cuando los gobiernos aprueben los certificados de exportación.

La meta de las cinco empresas mexicanas que lograron el permiso es que China sea el principal destino comercial del sector, lugar que hoy ocupa Japón.

China importa más de la mitad del cerdo que consume. En 2011 compró al exterior alrededor de 1,500 millones de dólares, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Por diferencias comerciales, China prohibió las compras a Estados Unidos. México entrará a la pelea con otros países que ya le proveen de este producto, como Canadá, Francia, Bélgica, Inglaterra y Brasil.

El director general de la Confederación de Porcicultores Mexicanos, Alejandro Ramírez González, estima que los primeros envíos a China serán a finales del año. "Anualmente se pueden exportar unas 100,000 toneladas a China como potencial", dice Ramírez. Para explicar la magnitud de la noticia, señala que el mayor destino de los porcicultores mexicanos, Japón, recibe 46,000 toneladas al año.

Datos de la industria muestran que los casi 1,350 millones de chinos consumen en promedio 40 kilogramos de carne de puerco al año por persona, casi tres veces más que los mexicanos.

Además de las demoras en los permisos entre los gobiernos de México y China, el uso de un esteroide también era una complicación para la exportación. Pero el mes pasado el Codex Alimentarius -organismo supervisado por las organizaciones Mundial de la Salud (OMS) y de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)- lo permitió y estableció límites máximos para su uso, dice Ramírez.

De las nueve compañías mexicanas que buscaron la autorización china -todas de Sonora-, sólo cinco consiguieron el aval: Sasa, Ojai, Kowi y dos plantas de Norson, una de producción de cerdo deshuesado y otra de embutidos.

México podría hacerse su nicho en China, sin competir directamente con otros países, si estudia bien el patrón de consumo.

"La clave para los productos agrícolas mexicanos para ganar el mercado es ingresar productos con ventaja competitiva y encontrar los mejores canales de distribución", dice Ma Zengjun, gerente de Cawa, la asociación china de mercados agrícolas al por mayor, que representa a potenciales clientes.

Entrar a China significará para los productores mexicanos el acceso al mercado más dinámico del mundo e implicará un aumento considerable para la producción local.

Sin embargo, las expectativas disminuyen porque sólo cinco empresas mexicanas están autorizadas. Según el dirigente de los porcicultores mexicanos, si el gobierno chino extiende el número de permisos "podríamos llegar hasta 300,000 toneladas".

El desafío

El éxito de México "dependerá de qué tan bien entiendan los precios de la carne en China", señala Feng Yonghui, gerente de Soozhu.com, uno de los portales de investigación porcina más importantes de China. El analista de mercado argumenta que "la carne mexicana es aún costosa, incluso en comparación con otros productos extranjeros", y afirma que será inminente una reducción de precios.

Además, el ingreso al mercado deberá ir de la mano con una fuerte promoción de la marca país. "Como la mayoría de consumidores chinos no están familiarizados con los productos mexicanos, es de gran importancia llevar a cabo campañas de publicidad para que los chinos los conozcan", sugiere Ma, el gerente de Cawa.

Los exportadores ya saben que es importante tener una oficina comercial en China.

"Nos ha faltado una presencia empresarial que nos represente", dice Ramírez. Enfatiza que las productoras deben pensar en bloque y no individualmente, para "trabajar en conjunto en abrir el mercado y tener un criterio homologado de precios y calidades, de tal manera que no compitamos entre nosotros, sino que vayamos como país".

Además de los mercados con ventas al mayoreo, que también funcionan, hacen ventas al por menor. Hay nichos interesantes para México en los autoservicios o los restaurantes industriales, señala Ramírez.

Para especializar la oferta, otro objetivo ya identificado a largo plazo son los supermercados de lujo, que buscan para su clientela cortes exclusivos de un precio superior.

"Este tipo de establecimientos busca calidad, que va de la mano con el precio. Quieren asegurar que tienen productos triple A para su mercado triple A", señala Efrén Calvo, presidente de la Cámara de Comercio México-China y director de Beijing Openmind Services, que gestionó parte de las misiones comerciales del sector a China.

Por la magnitud del mercado chino, Ramírez dice que solicitará al gobierno que medie con su homólogo chino para aumentar el número de empresas autorizadas.

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Si los productores de regiones como Guanajuato, Jalisco y Michoacán se suman a la lista de exportadores, el sector porcícola mexicano puede alcanzar la meta de exportar 100,000 toneladas anuales.

Con información de Mario Maldonado

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