Gigante en campo minado

Anglo American saca la chequera para producir más, pero su caída en la Bolsa y pleitos en tribunales podrían sepultar sus aspiraciones.
Jeremy Kahn / Bloomberg

Mientras nos dirigimos al noreste de Santiago de Chile, la carretera se vuelve una espiral con la cordillera de los Andes en el horizonte. En invierno, las clases altas invaden esta carretera en busca de días de aire limpio y noches con pisco sour. Buena parte de esa gente no sabe que en el alto valle, apenas cruzando la montaña, excavadoras del tamaño de una casa esculpen la ladera hasta convertirla en un pozo de 500 metros de profundidad.

Allí está la mina Los Bronces, una de las más ricas de cobre del mundo. Anglo American, la empresa radicada en Londres dueña de Los Bronces, invirtió 2,800 millones de dólares (mdd) de 2007 a 2011 para duplicar el tamaño de la mina. Y Los Bronces es sólo uno de los cuatro megaproyectos que impulsa la CEO de Anglo, Cynthia Carroll, que representan una apuesta superior a 1,000 mdd.

Los Bronces es también el centro de una batalla legal entre Anglo y Codelco, la empresa minera estatal de Chile. La disputa gira alrededor de la supuesta facultad que tiene Anglo para impedir que Codelco ejerza opción de compra, hasta un 50%, de la subsidiaria chilena de Anglo. Ello ha alejado a los inversionistas y ha afectado el precio de las acciones de la compañía, que cayeron más de 15% desde que inició esta disputa en octubre de 2011 al 9 de julio de 2012.

Chile es uno de los puntos de conflicto de Anglo American, que obtuvo ganancias por 31,000 mdd el año pasado gracias a sus operaciones de minería en más de 30 países. Además, tiene una participación de 45% en De Beers, empresa líder a nivel mundial en la extracción de diamantes. Al mismo tiempo, ha gastado 21,700 mdd en los últimos cinco años para reforzar su producción.

Sin embargo, el 9 de julio sus acciones se vendían 18% menos que cuando Carroll asumió el cargo de CEO de la empresa en 2007 y 43% menos que su valor más alto en mayo de 2008.

Por otro lado, Anglo enfureció a los accionistas al suspender sus dividendos de 2009, en lugar de demorar el gasto de capital en los cuatro megaproyectos de Carroll: Los Bronces, una mina de níquel y una de hierro en Brasil y otra de hierro en Sudáfrica. Si bien se han recuperado los dividendos, el precio de las acciones se ha visto afectado por la pelea con Codelco y por los excesos en el presupuesto. Esto pone en duda las grandes apuestas de Carroll.

Toma de decisiones

Con la caída de las acciones de Anglo, la propuesta de fusión entre el operador suizo de commodities Glencore International con la compañía minera Xstrata, anunciada en febrero, tiene a los analistas especulando en torno a la posibilidad de que Anglo pueda ser comprada. "Es como una partida de ajedrez", dice Doug Blatch, responsable de las operaciones bursátiles de Investec Asset Management en Sudáfrica. "Se trata de saber quién hará la próxima movida".

Blatch sostiene que las unidades de negocio de Anglo con bajo desempeño y la débil demanda desde China podrían determinar que la adquisición sea menos probable de lo que parecía en febrero. Sin embargo, advierte, la baja valuación de Anglo podría convertirla en un blanco tentador. Su capitalización de mercado a mediados de julio era menor a la registrada por su rival con sede en Londres, Rio Tinto, y menor a un tercio de la de bhp Billiton, establecida en Melbourne, Australia.

Anglo no está interesada en las especulaciones sobre su fusión, dice Carroll, desde su oficina con vista al Big Ben y al Whitehall en Londres. "No estamos ansiosos por la fusión con Glencore-Xstrata", dice y señala que esta fusión no va a cambiar lo que sucede con la industria minera, ni tampoco afectará la competitividad de Anglo. "No creo que haga ninguna diferencia".

El nombramiento de Carroll rompió muchas barreras dentro de Anglo. Fue la primera persona no sudafricana y la primera que venía de otra empresa en ocupar el cargo más alto en ella. Nacida en Princenton, Nueva Jersey, arribó a Anglo luego de casi dos décadas de trabajar en Alcan, fabricante de aluminio en Canadá, donde esta madre de cuatro niños creció profesionalmente hasta llegar a la presidencia del grupo de metales primarios de la compañía. Un negocio de 10,000 mdd en ingresos y con operaciones en 21 países.

Ella construyó y dirigió las fundidoras de aluminio, supervisó las ventas de lingotes y vendió tecnología para las fundidoras. Carroll tiene una maestría en Geología y pasó cinco años explorando gas y petróleo para la empresa Amoco, antes de ingresar al programa del mba de Harvard en 1987.

Carroll sucedió al CEO, Tony Trahar, en marzo de 2007, luego de que Trahar, que para entonces tenía 58 años, decidiera dejar su puesto antes de lo previsto por analistas. La junta de Anglo realizó una búsqueda fuera de la compañía y una empresa de head hunters propuso a Carroll, quien, casualmente, había dejado sorprendido al entonces presidente de la junta directiva de Anglo, Mark Moody-Stuart, durante un encuentro casual en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

En Anglo, Carroll heredó una empresa que estaba pasando por una transformación para poder "volver al futuro". Ernest Oppenheimer, hijo de un comerciante de cigarros judío-alemán, fundó la empresa en 1917 con el fin de buscar oro en el East Rand de Sudáfrica, una región montañosa cercana a Johannesburgo. Durante el apartheid, los controles de divisas obligaron a la empresa a  invertir principalmente dentro de Sudáfrica y así adquirieron minas en Sudáfrica y también en Australia. En 1999 mudó sus oficinas centrales a Londres y se listó en la Bolsa para atraer a los inversionistas globales.

Casi una década después, Carroll dice que encontró Anglo oprimida con una jerarquía bizantina. En pocas semanas, eliminó la capa de directores de juntas de tres unidades de negocios que existían entre ella y los ejecutivos que dirigían Anglo. Durante los próximos dos años, remplazó a 12 de los 13 ejecutivos senior que trabajaban directamente con ella. En 2009, desplegó una práctica corporativa hacia la eficiencia que, de acuerdo con la empresa, ha generado 32,000 mdd en valor, entre otras cosas, al consolidar las operaciones de compras, adaptando ciertos productos, como las mezclas de carbón, de manera más próxima a las necesidades de los clientes y eliminando 26,000 empleos en toda la empresa.

Carroll ha reorganizado Anglo en torno a las operaciones de minería de ocho metales y minerales centrales: hierro, mineral de hierro, carbón metalúrgico, carbón termal, cobre, níquel, platino y diamantes. Su plan es colocar Anglo en posición para duplicar la producción de todo su portafolio hacia 2030.

¿Optimismo desbordado?

Buena parte de la estrategia de Carroll se basa en la idea de que el mundo está en pleno superciclo de commodities: un alza en la demanda que se dio durante décadas para todo tipo de materias primas en los mercados emergentes. A corto plazo, esto desafía la desaceleración económica en distintos países.

El producto interno bruto de China se desaceleró a una proyección de 8.2% para 2012, el más bajo en 13 años, según el Banco Mundial. Como resultado de esto, la demanda de acero desde China, que alguna vez se elevó a más del doble de la tasa de general de la economía del país, está ahora rezagada con respecto al crecimiento del PIB, dice Sebastien Boifort, gerente de cartera del fondo de riesgo Passport Capital. Las importaciones de cobre por parte de China han bajado 30% desde diciembre de 2011, cuando llegó a su punto más alto.

Al mismo tiempo, el crecimiento de India ha caído a menos 7% después de una tasa de 8.43% en 2010, mientras que la demanda de metales y minerales de las economías desarrolladas sigue débil. Los competidores de Anglo -Rio Tinto y BHP Billiton- están reduciendo sus gastos de capital y vendiendo activos no centrales en respuesta a esta situación. El 27 de julio, Anglo dijo que sus gastos de capital para 2012 serían de 5,500 mdd, 21% menos que su plan original.

Carroll descarta la idea de que la desaceleración en China e India ponga en peligro la estrategia de Anglo. Dice que India, que alguna vez se pensó que poseía mineral de hierro ilimitado, ha comenzado a importarlo. China necesita acero, carbón metalúrgico y metales base para el desarrollo de su infraestructura.

Sharief Pansarey, analista de Old Mutual Invest-ment Group, de Ciudad del Cabo, que posee 2.4% de las acciones de Anglo, apoya la estrategia general de Carroll. "Tienen excelentes activos, por eso todo lo que necesitan es supervisar los proyectos y cosechar los beneficios", explica. "Nos sentimos cómodos con los riesgos".

La apuesta más costosa de Carroll es Minas-Rio, un proyecto de mineral de hierro que se expande por el este de los estados de Minas Gerais y Río de Janeiro, en Brasil. Anglo pagó a las empresas controladas por el multimillonario Eike Batista un total de 5,100 mdd en dos transacciones en 2007 y en 2008 para la adquisición de la mina y el derecho a construir una terminal de exportación desde el puerto atlántico de Acu. En aquel momento, Anglo planificó gastar 2,600 mdd adicionales para completar la mina abierta de carbón, una planta de procesamiento de mineral de oro, la terminal y un ducto de 525 kilómetros para transportar el mineral de hierro a la costa. El proyecto, dice Anglo, impulsará 55% la producción de mineral de oro cuando comience la primera fase de producción en 2015.

El proyecto ha tenido una serie de inconvenientes y la fecha de concreción se ha extendido al menos tres años, para la segunda mitad de 2014. Los funcionarios del Ministerio Público de Brasil han obtenido cuatro órdenes contra Anglo, que pretende desafiar las licencias para la construcción de líneas de transmisión de energía y otras instalaciones que le habían garantizado los entes reguladores.

Anglo dice que las acciones legales no tienen sustento y está buscando resolverlas en los tribunales. Mientras tanto, los costos de construcción han subido a una proyección de 5,800 mdd.

El analista de Citigroup Heath Jansen estima que Minas-Rio no recuperará los gastos de capital hasta el año 2028. Anglo no quiso hacer comentarios con respecto a los cálculos de Jansen.

"Minas-Rio es nuestra segunda gran decepción en la empresa", dice Pansarey. Peter Davey, analista de Standard Bank Group en Londres, afirma: "Mina-Rio será lo que haga crecer o caer a Cynthia".

Carroll reconoce que el proyecto ha sido más difícil de lo que creía. Aun así, se irrita ante las sugerencias de los críticos como Jansen que sostienen que Minas-Rio es un elefante blanco. "En poco tiempo tendrán que tragarse sus palabras", dice la CEO.

Si bien reconoce que se han incrementado los gastos para el desarrollo del proyecto, también afirma que han aumentado los cálculos de las reservas de las minas a 5.8 millones de toneladas de mineral de hierro. La mina proporcionará este mineral a China a 55 dólares la tonelada, a un precio competitivo con respecto al ofrecido por Rio Tinto. "El mercado no entiende este proyecto", dice Carroll. "No es una quimera".

Vientos en contra

Los inversionistas también están preocupados por Anglo American Platinum o Amplats, la subsidiaria de platino de Anglo. Con 40% de participación de mercado, la empresa es la mayor productora mundial del metal, que se usa para la fabricación de convertidores catalíticos, celdas de combustible y joyas. Amplats emplea a 40% de los 145,00 trabajadores de Anglo y constituye más de 25% de sus activos.

Sin embargo, el negocio del platino generó sólo 8% de las ganancias de Anglo en 2011, inferior al 28% de 2008. Una razón para esto es que ha caído drásticamente la demanda de las automotrices europeas, lo cual se ha reflejado en los precios del metal. El 9 de julio, el platino se comercializaba a 1,448 dólares la onza, 37% por debajo del precio máximo que alcanzó en julio de 2008.

Los inversionistas están exigiendo acciones radicales. "Si sólo van a reacomodar las sillas de la cubierta del Titanic, esto no tiene la mínima posibilidad de éxito", dice Davey, quien al mismo tiempo sostiene que Anglo debe cerrar las minas de platino de Sudáfrica que dejan poco margen de ganancia a la compañía. Pero es difícil hacerlo dada la política del país. La empresa vendió una participación minoritaria en las minas de platino a las empresas y comunidades locales para cumplir con las leyes de empoderamiento económico de las comunidades negras después del apartheid. 

Peter Major, titular de Minería de Cadiz Corporate Solution de Sudáfrica, asesores de empresas en temas de adquisición y desinversión, considera que posiblemente Amplats sea demasiado grande para ser administrada dentro de Anglo.

Carroll asegura que la división no está a la venta. "No se trata de expandir el negocio del platino, pero estamos analizando toda la cadena de valor". A fines de julio, luego de que la subsidiaria de platino no lograra las ganancias estimadas para el primer trimestre, el CEO de Amplats, Neville Nicolau, renunció y la empresa anunció que suspendería sus dividendos, recortaría la producción y reduciría el gasto.

Con Minas-Rio y Amplats influyendo en los problemas de Anglo, la disputa con Codelco fue un golpe inesperado. La controversia tiene sus orígenes en la adquisición por 1,300 mdd de Anglo de Los Bronces, la segunda minera del país y fundidora de Exxon Mobil en 2002. Exxon había comprado los activos de la minera estatal Enami en 1978 y temía que el gobierno pudiera nacionalizar las empresas de recursos que estuvieran en manos de capitales extranjeros.

Entonces, para protegerse, otorgó a Enami la opción de comprar 49% de la empresa minera de Exxon. Cuando Anglo compró la unidad de minería de Exxon, la opción, con leves cambios en los términos, pasó a la subsidiaria chilena de Anglo, Anglo American Sur. Finalmente, Enami le vendió la opción a Codelco en 2008.

Anglo trató de venderle su participación en la minera estatal a Codelco por 1,000 mdd en agosto de 2011. "Rechazamos la oferta porque no era suficiente", recuerda el CEO de Codelco, Thomas Keller, quien en ese entonces era el director financiero de la empresa.

En octubre de 2011, Codelco anunció que tenía intenciones de ejercer su opción en enero de ese año usando un préstamo por más de 6,000 mdd de Mitsui de Japón, para la compra. Bajo los términos de este acuerdo, Codelco podía pagar a Mitsui 4,900 mdd del préstamo en acciones equivalentes a 24.5% de Anglo American Sur. Así, Codelco se quedaría con un cuarto de Anglo Sur por sólo 1,900 mdd.

Carroll anunció el 9 de noviembre que había cerrado un acuerdo más favorable a través de un movimiento que, en su opinión, protegería el valor de los accionistas: vendió sólo 24.5% de Anglo Sur a Mitsubishi por 5,400 mdd. Con esto el valor de la subsidiaria sería de 22,000 mdd, el doble del precio implicado por la opción de Codelco.

Codelco demandó. Anglo contrademandó. Fracasaron los primeros intentos de negociación. La disputa parecía que implicaría varios años en las cortes chilenas. Para mediados de julio, el caso había sido suspendido en la corte y las partes intentaban llegar a un nuevo acuerdo.

El valor de mercado de Anglo bajó 7,000 mdd de noviembre de 2011 al 9 de julio. "Independientemente de quién tenga razón y quién no, creo que la preocupación es: ¿cómo se llegó a esta situación?", dice Jansen, de Citigroup. Si bien el gobierno chileno dice que no intervendrá en la disputa, Dominic O'Kane, analista de Libertum Capital en Londres, piensa que esto dañará la postura de Anglo. "Mientras más tiempo dure la disputa, mayor será el riesgo político", proyecta.

Esperanza, hasta el fin

La última mala noticia para Carroll es una caída repentina en la demanda de diamantes en bruto. De Beers reportó el 20 de julio que las ventas bajaron 14% en la primera mitad en comparación con el mismo periodo de 2011. Las ganancias fueron por 626 mdd, con una caída de 47%.

El momento no podría ser peor para Anglo, que acordó en noviembre comprar 40% de participación de la familia Oppenheimer en De Beers, por 5,100 mdd. La compra ubicaría la propiedad accionaria de Anglo en 85%. La nación de Botswana, propietaria de 15% de De Beers, tiene la opción de comprar otro 10% antes de que concluya la transacción de Anglo. A través de De Beers, Anglo controlará 35% del mercado global de diamantes en bruto. 

Si los diamantes dejan de ser los mejores amigos de Cynthia Carroll, el cobre y el mineral de oro podrían ser sus sustitutos.

A fines de junio, viajó a Northern Cape, en Sudáfrica, para inaugurar Kolomela, una mina de hierro a la que Anglo le dedicó tres años para desarrollarla con un costo de 1,100 mdd. El yacimiento forma parte del esfuerzo de Anglo por incrementar la producción de mineral de hierro en Sudáfrica a 70 millones de toneladas, después de registrar un monto de 40 millones.

Por lo pronto, mientras ingresa a la mina Los Bronces, Carroll camina entre líneas de vagones, cada uno de ellos cargados con 100 toneladas de mineral de hierro, que se extienden por una distancia de poco más de tres kilómetros. Los mineros cantan una canción compuesta  para la ocasión, mientras Carroll baila al ritmo de la melodía sobre un escenario al aire libre con su traje negro, casco y botas de trabajo con punta de acero. Sonríe a los presentes, entre ellos, a los compradores chinos, japoneses, surcoreanos y europeos de empresas acereras. Los compradores se unen a la melodía y Carroll tiene sus esperanzas depositadas en que la música no se detenga.

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Con información de Carli Cooke y Matt Craze.

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