Transgénicos contra la sequía

Para mitigar el alto precio del alimento para ganado, los lecheros piden al gobierno autorizar el maíz con modificaciones genéticas.
Tomás de la Rosa

Bajo los inclementes rayos del sol veraniego, David Reyes se quitó el sombrero y levantó la mirada al cielo para comprobar lo que él llamó una bendición de Dios. En julio, las primeras gotas de lluvia caían sobre sus sembradíos de maíz y frijol en Zacatecas después de año y medio de la sequía que afectó una buena parte del país.

Don David, como le dicen al granjero de 60 años, tiene su principal activo en 100 vacas lecheras que usa para producir "queso de rancho". Él y más de 2.9 millones de ganaderos en el país venían de sufrir los estragos económicos de la sequía de 18 meses.

Con el ‘chipichipi' retornó el singular color rojo de la tierra arcillosa que Reyes no veía desde febrero del año pasado. Pero la alegría del granjero de General Enrique Estrada, 20 kilómetros al norte de la capital zacatecana, se desvanecería hoy si escuchara los pronósticos científicos que indican que la sequía será cada vez más frecuente en México.

"El clima es irregular por el calentamiento global", dice Lorena Pedraza Segura, catedrática de Ingeniería y Ciencias Químicas de la Universidad Iberoamericana. "Hay cambios drásticos en los patrones de clima a nivel mundial".

Para mitigar los efectos del cambio climático, los productores de la Asociación Nacional de Ganaderos Lecheros (Anglac) cabildean ante la Secretaría de Agricultura federal para que autorice el cultivo de maíz genéticamente modificado que tolere sequías.

La asociación que agrupa a las empresas de biotecnología agrícola dice que el maíz que impulsa la Anglac aumentaría entre 10 y 15% el rendimiento por hectárea. Esto incrementaría la oferta de alimentos para el ganado y reduciría los altos precios del grano.

El impacto negativo del clima no sólo afecta a los ganaderos, también impulsa la inflación de los alimentos, según un reporte de BofA Merrill Lynch. Además, impacta las ganancias de las productoras de alimentos como Bimbo, Herdez y Bachoco, indica un informe de Banorte.

Pero los cultivos transgénicos tienen una oposición fuerte en México. En primer lugar está la organización ambientalista mundial Greenpeace, respaldada por otras asociaciones de menor tamaño, como Semillas de Vida, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y el movimiento "Sin maíz no hay país", que agrupa unas 300 organizaciones campesinas, de consumidores y grupos ambientalistas.

"Los transgénicos no son la varita mágica. Es un mito de la industria de que sus productos resisten climas extremos", afirma la coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace México, Aleira Lara.

Hay 3.4 millones de productores de leche de vaca en el país, según la Secretaría de Agricultura. De ellos, 13% son grandes empresas y alrededor de 2.96 millones de ganaderos son de "baja escala productiva", como don David.

La obtención de leche de vaca en México es la tercera mayor actividad agropecuaria. Pero la producción nacional no es suficiente para abastecer el mercado local. Según la Anglac, ésta cubre 74% del consumo anual de 13.5 millones de litros y el resto es de importación, por unos 2,400 mdd anuales.

La sequía impulsa los precios internacionales de los granos, tanto para consumo humano como para el ganado.

En Estados Unidos, uno de los mayores productores de granos en el mundo, las cosechas fueron menores.

Esa baja oferta generó un incremento de 61% en el precio del maíz entre junio y agosto. Esto representó para los ganaderos mexicanos un aumento de 20% en los costos de alimentación del ganado, afirma el presidente de la Anglac, Vicente Gómez Cobo.

Pero la sequía no sólo encareció el alimento para ganado. Según datos oficiales, 65,000 reses murieron en esos 18 meses, un promedio diario de 120 vacas. Más de 2.5 millones de animales necesitaron subsidios alimentarios, explica el director de Atención al Cambio Climático en el Sector Agropecuario de la secretaría federal, Víctor Celaya del Toro.

Los productores se ven obligados a absorber esos costos, ya que no aumentaron el precio de sus productos. Una barrera para el alza de precios, dice Gómez, es la importación de leche.

"Como productores, no podemos obligar a nuestros consumidores a comprarnos la leche más cara. No podemos trasladar el aumento en costo a la industria", reconoce Gómez. "La industria (las marcas de leche) tiene la opción de comprar fuera del país o a nosotros en México. Esto hace que nosotros no tengamos ningún poder de negociación. Eso nos pone en una situación muy complicada".

Cabildeo genético

Ante los elevados costos de sus insumos, algunos productores agrícolas cabildean con el gobierno federal para que autorice el cultivo de maíz transgénico.

"En Estados Unidos, poseen la tecnología adecuada para el cultivo del campo", indica el líder de los ganaderos. "Tienen maíces transgénicos resistentes a la sequía, a plagas y nosotros seguimos con la misma variedad de maíz que no es resistente. Esto también nos pone en desventaja".

Las negociaciones, dice Gómez, son con la coordinación de ganadería de la Sagarpa y los productores también pidieron apoyo a la presidencia.

El gobierno federal, reconoce Celaya, contempla "desarrollar la tecnología para incrementar la productividad". La gubernamental Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) autorizó 38 plantaciones experimentales y piloto de maíz transgénico en 2011 y 19 en lo que va del año.

Las mayores plantaciones fueron para Monsanto en Sinaloa, con 65 hectáreas. Otras empresas autorizadas son Syngenta, Pioneer (de DuPont), Monsanto y Dow AgroSciences.

La guerra mediática entre las ONG y las productoras de semillas tiene una voz neutra en el director de Ingeniería en Biotecnología del Tec de Monterrey, Vladimir Cachón Guillén.

"El cultivo de maíz transgénico sí es factible (comercialmente) en el norte del país, lejos de la región centro, donde se siembra el maíz criollo", dice Cachón Guillén.

La fundación Semillas de Vida, en voz de su directora Adelita Sanvicente, advierte que, por la polinización con plantas genéticamente modificadas, el maíz criollo podría desaparecer.

Gómez, el presidente de la Anglac, dice que si el precio de la leche no aumenta antes de fin de año al menos 20%, desaparecerán de inmediato 25,000 de los 3.4 millones de productores de leche del país.

Con información de Valeria Reyes.

Ahora ve
Los avances parecen aproximarnos a la revolución del reconocimiento facial
No te pierdas
×