Insurgente financiero

BTG Pactual, de André Esteves, es una potencia latinoamericana y tiene en la mira a los ‘mastodontes’ de la banca global.
Alex Cuadros y Christine Lucchesi / Bloomberg Markets

Mientras aumentaban las pérdidas de UBS AG por las hipotecas de alto riesgo a principios de 2008, André Esteves, ya un multimillonario a sus casi 40 años, se acercó con una propuesta a su empleador de 150 años de existencia.

El nativo de Río de Janeiro abastecería a UBS con el capital que tanto necesitaba dos años después de que el gigante suizo les pagara a él y a sus socios 3,100 millones de dólares (mdd) por su banco de inversión de Brasil. A cambio, Esteves buscaba una participación de control, dicen personas conocedoras de los detalles del plan. La junta de UBS rechazó la propuesta y Esteves de inmediato renunció  a su cargo de director global de ingresos fijos en el banco.

Con la profundización de la crisis del crédito de UBS en 2009, Esteves y algunos de sus socios ofrecieron 2,500 mdd para recomprar su empresa. Esta vez, UBS aceptó. Desde entonces, Esteves, de 44 años de edad, configuró lo que ahora es Grupo BTG Pactual: una potencia regional que desafía a sus rivales globales debilitadas y a las aún sólidas instituciones locales.

Con su banco en el puesto número uno como colocador de acciones de Brasil a mediados de agosto, Esteves bromea acerca de que el significado de BTG (Banking and Trading Group) quiere decir "Better Than Goldman" (mejor que Goldman).

Esteves lidera un cambio en un universo dominado por Wall Street a medida que aumenta su influencia en la mayor economía emergente después de China. Lo ayuda lo que él denomina el peor momento de las finanzas globales: la mala conducta de empresas que van desde las pérdidas de derivados de miles de millones de dólares de JPMorgan Chase, hasta la manipulación de Barclays y de otras empresas de la tasa de referencia interbancaria de Londres.

Goldman Sachs Group, alguna vez la empresa más redituable de Wall Street, informó de un retorno sobre el capital (ROE) de 5.4%  en el segundo trimestre del año. BTG tuvo un roe de 30.8%.

"Tiene agallas, es muy valiente y hace que las cosas sucedan", dice Arthur Byrnes, que supervisa casi 1,000 mdd como director de la junta de Deltec Asset Management con base en Nueva York y que no tiene acciones en BTG. "Mi único consejo sería que no vayan tan rápido".

Esteves, que mezcla su portugués con frases en inglés como value proposition (propuesta de valor), dice que sigue admirando al ceo de JPMorgan, Jamie Dimon, y a Llyod Blankfein, de Goldman. Alejandro Vollbechthausen, presidente de Goldman Sachs de Brasil, dice que el sentimiento es mutuo. "Son geniales", dice al hablar de BTG. "A veces son nuestros clientes, a veces son nuestros competidores, a veces socios comerciales".

Aun así, Esteves compara a los bancos importantes con mastodontes. "Los grandes bancos globales -sin entrar en nombres específicos- estaban fuera de control, muy desregulados, muy toscos", dice Esteves en sus oficinas centrales de BTG en Sao Paulo. "Seguiremos viendo años de transformación y parte de esta transformación es una certera contracción. Obviamente, esto es una oportunidad".

Camino a la cima

Desde 2008, Esteves, como director y presidente ejecutivo de BTG ha avanzado y capitalizado la convulsión de los grandes bancos. Ha triplicado los activos bajo su administración a más de 85,000 mdd. Abrió oficinas en Hong Kong, Londres y Nueva York, y adquirió compañías a operadores de bolsa en Chile y Colombia. BTG logró gran parte de sus 1,600 mdd de ingresos de la primera mitad de 2012 especulando con su propio capital -especialmente  apostando a la baja en los precios de los costos de préstamos y a la mejora en el mercado de hipotecas de Estados Unidos-. La siguiente porción más grande de ingresos provino de las operaciones bursátiles.

El tiempo que el multimillonario pasó en UBS fue como un MBA, dice Marcelo Mesquita, ex codirector de capital brasileño del banco suizo. "La internalización de su negocio fue en gran medida una consecuencia de esta experiencia global", dice Mesquita, quien ahora dirige la empresa de gestión de activos Leblon Equities con base en Río.

Esteves superó a los turbulentos mercados globales en abril al hacer una oferta pública inicial en Sao Paulo y en Amsterdam que valuó a BTG Pactual en 14,500 mdd.

Con poco cambio en las acciones hasta mediados de agosto, su participación del 22.5% fue valuada en unos 3,000 mdd.

Minimizando los crecientes incumplimientos de pago que han acompañado la reciente desaceleración de Brasil, Esteves dice que su país se parece a Estados Unidos hace 5 décadas, cuando los baby boomers se unieron a un mercado laboral "urbanizado".

Además de las inversiones en energía e infraestructura, BTG invierte sus fondos privados en empresas que se están beneficiando con el crecimiento de la clase media de Brasil: farmacias, vendedores de ropa, y empresas de bienes raíces. En parte porque la economía está ávida de capital, como dice Esteves, él no necesita correr los grandes riesgos que humillan a sus colegas del norte -las tasas de interés de Brasil, históricamente las más altas entre las grandes economías, también hacen que sea caro el apalancamiento.

Esteves arremete contra la compensación excesiva en Estados Unidos y Europa que, dice, divorcian al riesgo de la recompensa. "Un ejecutivo puede hacer las cosas mal, cambiar de empleo y no pasa nada". Está revirtiendo este enfoque invitando a los ejecutivos de mejor desempeño entre sus más de 160 socios a comprar, en un valor nominal, más acciones en BTG cada año. Los de peor desempeño deben vender parte de sus acciones. Persio Arida, ex presidente del banco central de Brasil que se asoció con Esteves en 2008 y colaboró en la preparación de la readquisición de Pactual, dice que la persuasión de un socio es más valiosa que la antigüedad, lo que él llama la "dictadura de argumento".

Sin miedo al rival

Esteves se sienta en un cubículo en el piso de compra venta de acciones frente a un pasillo de color beige despojado de todo objeto de arte. BTG no compró el jet privado que él usa para viajes de negocio y no paga por el combustible ni el mantenimiento de éste. Este año Esteves pasó una de las dos semanas de sus vacaciones en Turquía con su esposa y sus tres hijos pequeños en julio. Su cara, enmarcada con sus sienes grises, brilla por el sol.

Cada domingo invita a los ejecutivos a su casa y ordena pizza mientras debaten acuerdos. Es una cultura que Arida, ahora director del área de gestión de activos, reconoce que será difícil de mantener a medida que crezca el banco.

Esteves reconoce el mérito de dos mentores en traer la "meritocracia" a la industria financiera de Brasil: Jorge Paulo Lemann -el multimillonario de 73 años que estuvo al frente del acuerdo de fusión de Anheuser-Busch InBev en 2008 y que a mediados de agosto era el segundo hombre más rico de Brasil- y Luiz Cezar Fernandes, de 67 años, fundador de Pactual en 1983.

En una entrevista en 2009 para la revista brasileña Época, Lemann decía que él y Esteves habían hablado sobre la posibilidad de inyectar capital en UBS, sin hacer que sus pláticas siguieran adelante. Hoy Esteves afirma que nunca intentaron comprar el control de esta empresa.

Fernandes contrató a Esteves, quien entonces era un estudiante de la Universidad Federal de Río, como técnico en computación en 1989. Criado por su madre, una profesora universitaria de psicología de la educación, Esteves necesitaba el trabajo para pagar el préstamo que había obtenido para comprar un auto- que se lo robaron en su primer día de trabajo. En 1990 fue promovido a operador de ingresos fijos y poco tiempo después pasó a dirigir la incipiente división de gestión de activos.

Mientras lograba una porción más grande de la reserva de incentivos, incrementaba su participación en el banco. Para lograr una mayor participación, aprovechó la desgracia de su mentor. Fernandes había acumulado deudas al diversificar en textiles, empaque y jugos de naranja. En 1998, Esteves y sus socios le exigieron que devolviera una participación a cambio de los préstamos. Fernandes aceptó y después renunció. En una entrevista para la revista brasileña Piaui de 2006, Fernandes dijo que Esteves vendería a su propia madre para lograr poder. Ahora halaga la ambición de su ex protegido.

Dolores de crecimiento

Esteves ha tenido problemas con los entes reguladores. En tres ocasiones distintas desde 1999, el banco central y la comisión de valores de Brasil sostuvieron que Pactual había transferido ilegalmente ganancias a fondos extranjeros para disfrazar sus ganancias y evitar pagar impuestos. Esteves y sus socios recibieron advertencias en los dos primeros incidentes. En el tercero se le ordenó a él y a otro socio el pago de un acuerdo conjunto por 100,000 reales (50,000 dólares) y Pactual tuvo que pagar otros 4 millones de reales.

El caso se cerró en 2007 sin ninguna admisión de culpabilidad de su parte. 

En abril, BTG Pactual hizo su oferta pública inicial (OPI) en la que vendió 117 millones de acciones, comunes y preferenciales, y acumuló 1,960 mdd a un precio de 31.25 reales (15.40 dólares) por pieza y se mantuvo en un rango de entre 28.75 y 33.75 reales, según reportó la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) de Brasil en su sitio web.

Sin embargo, la oferta se quedó corta de los 121.5 millones de acciones que el banco y sus socios habían ofrecido en ese momento.  

Este año, antes de la oferta pública inicial (OPI) de BTG, un  ente regulador de acciones de Italia confiscó 4.3 millones de euros (5.2 millones de dólares) en activos de Esteves y lo multó con 350,000 euros por supuesto tráfico de influencias. La agencia alegó que Esteves compró acciones de la planta empacadora de carne Cremonini en noviembre de 2007 cuando sabía de su próximo emprendimiento conjunto con JBS de Brasil. El caso seguía sin resolución a mediados de agosto de 2012.

A medida que se expande su influencia, Esteves está contratando al talento de la vieja guardia. "Lo que hacemos aquí en Brasil y en gran parte de América Latina, creo que lo hacemos tan bien o mejor que el mejor de los bancos globales".

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Esteves predice un nuevo panorama financiero en una década. "Vamos a tener unos pocos bancos realmente globales que compitan con los principales jugadores regionales y que compitan como iguales".

A medida que los grandes bancos pierden confianza pública, André Esteves, el audaz insurgente de los mercados emergentes, podría descubrir que en realidad BTG representa algo extraño en nuestros días: un banco que crece.

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