Más allá del dilema

Una empresa que no consigue autorización en Estados Unidos y Europa trajo a México su servicio: la posibilidad de elegir el sexo de los hijos.
microsort elegir sexo bebe expansion1100  (Foto: Gilberto Contreras)
Aline Juárez

Holly y Daniel Gray estaban por cumplir cuatro décadas de vida y una de casados. Criaban a dos hijos varones en Sacramento, California, y su sueño era que el último integrante de la familia fuera una niña.

"El ginecólogo nos dijo que si de verdad queríamos concebir una niña, no lo podíamos dejar al azar, así que buscamos un método científico", dice Holly Gray a Expansión por teléfono.

Cuando ella estaba en los días más fértiles de su ciclo ovulatorio, volaron a Jalisco para determinar el sexo de su próximo bebé. Acudieron a la sede en Zapopan de MicroSort, una empresa que ayuda a incrementar las probabilidades de tener un bebé del sexo deseado a través de un procedimiento científico.

Mientras la pareja visitaba la basílica de la Virgen de Zapopan, el laboratorio evaluó la muestra espermática del padre. Separó los espermatozoides portadores del cromosoma X (que dan como resultado una niña) de los portadores del Y (productores de niños), y entregó la primera muestra a la pareja. Al día siguiente, Holly se hizo una inseminación intrauterina simple para lograr el embarazo.

"Cuando regresamos a Sacramento, sabía que estaba embarazada y me gustaba pensar que se trataba de una niña, pero sabía que no era 100% seguro", dice Holly Gray, quien finalmente tuvo la niña que deseaba.

MicroSort Laboratorio es una filial del Genetics and IVF Institute (GIVF), una empresa con sede en Virginia. Pero el procedimiento que ofrece no está disponible en su matriz en Estados Unidos. No tiene autorización para ofrecer la selección de sexo en ese país ni tampoco en Europa.

Por ello, la firma abrió dos laboratorios en México -donde sí obtuvo la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)- y uno en Chipre. En ellos, puede atender a estadounidenses y europeos que quieren seguir el tratamiento aunque no esté permitido en sus países.

Más allá de los dilemas éticos que implica la selección de sexo y la oposición de grupos conservadores, las ventas de MicroSort en México a diciembre de 2011 sumaban 5 millones de dólares en dos años. (La empresa se rehusó a compartir más detalles de su información financiera).

La mitad de ese monto provino de gente como Holly y Daniel Gray: parejas que viajan desde el extranjero para realizar el procedimiento que les permita concebir al bebé del sexo que ellos deseen.

Sin luz verde

En Estados Unidos, para ofrecer el servicio de selección de género es necesaria la autorización de la Food and Drug Administration (FDA). Ya que la autoridad sanitaria necesitaba comprobar la eficacia de la tecnología, permitió a MicroSort realizar el procedimiento como parte del proceso de investigación.

El primer bebé MicroSort nació en 1995 y desde entonces la compañía atendió a más de 1,300 parejas.

"Las pruebas clínicas con la FDA duran ocho años. Se hicieron todos los estudios solicitados para demostrar que el proceso no provoca malformaciones en los niños", dice Nadia Vera, coordinadora de MicroSort en el Distrito Federal. "Pero, sin más explicación, la agencia dejó de solicitar dichas pruebas y eso detuvo la autorización. De hecho, aún seguimos a la espera de la misma".

Marcy Darnovsky, directora ejecutiva del Center for Genetics and Society, una organización no lucrativa que promueve el uso responsable de la genética, dice que a partir de 2008 la FDA otorgó a GIVF permisos de seis meses. Podía realizar el procedimiento de selección de sexo para la prevención de enfermedades genéticas y balance familiar (decidir la cantidad de hijas e hijos) como parte de las pruebas clínicas.

"El quinto y último permiso de seis meses que otorgó la FDA excluyó la alternativa de balance familiar y fue otorgado en 2010", detalla Darnovsky. Desde entonces, MicroSort ya no tiene operaciones en Estados Unidos y tampoco se menciona en el sitio web de GIVF.

Un vocero de la FDA declinó una solicitud de entrevista de Expansión, pero explicó que la agencia no puede comentar sobre los procedimientos que evalúa, ni confirmar o negar que haya una solicitud pendiente. Sin embargo, aclaró que "hasta el momento la agencia no tiene conocimiento de que haya un dispositivo médico aprobado para la indicación de selección del sexo de un niño".

GIVF ya había previsto una posible negativa de la FDA, por lo que en 2009 abrió en Zapopan su primer laboratorio en México y al año siguiente abrió otro en el DF. Desde entonces, la firma realizó poco menos de 1,000 procesos en el país.

A inicios de 2012, MicroSort abrió un tercer laboratorio en Chipre debido a su cercanía con Europa, donde la selección de género está prohibida desde 1997 por la Convención Europea de Derechos Humanos y Biomedicina.

México y Chipre son dos de los países donde no hay prohibiciones legales para llevar a cabo este procedimiento médico y están suficientemente cerca de Estados Unidos y Europa.

MicroSort es rentable en México desde sus primeros meses de operación, según la propia empresa. Arriba de los 10 procesos de selección de esperma, los laboratorios recuperan la inversión y generan ganancias. "En el municipio de Zapopan, el promedio es de 10 (procesos) al mes, lo que nos coloca en una muy buena posición", dice Ana Paula Rangel, coordinadora de MicroSort en Jalisco.

La tasa de eficacia de MicroSort para la concepción de una niña es de 93% y para un varón, de 82%. Si el género no es el deseado, la empresa ofrece 25% de descuento en el segundo intento.

Aunque la empresa se negó a compartir el monto de su inversión en México, reveló que el costo de cada uno de los dos citómetros de flujo que realizan la separación espermática es de 250,000 dólares.

Desde que MicroSort llegó a México, crece 68% anual, según la empresa, y estima que seguirá creciendo a la par del turismo médico.

"Nuestras proyecciones indican que el mercado de turismo médico en México crecerá por la cercanía con Estados Unidos y por los bajos costos", asegura Rangel. "Aquí la clasificación espermática cuesta 1,300 dólares y en Estados Unidos costaba alrededor de 2,000 dólares. Es cómico, muchos pacientes antes o después de un proceso médico se quedan de vacaciones y preguntan qué pueden hacer en la ciudad".

Al costo de la selección de los espermatozoides hay que sumar 500 dólares de la inseminación y 10,000 dólares de la fertilización in vitro.

La competencia de MicroSort en México es el Diagnóstico Genético Preimplantacional, una técnica de fertilización en la que los embriones son creados fuera del útero para descartar trastornos genéticos y averiguar el sexo.

A diferencia de MicroSort, este método es casi 100% efectivo, pero su costo oscila entre 3,000 y 6,000 dólares. En el país, la técnica está disponible en hospitales de Guadalajara, Cancún, Nuevo Laredo, Monterrey, Villahermosa, León, Matamoros, Mérida y la Ciudad de México.

La autoridad da el sí

La Cofepris, la autoridad sanitaria mexicana, dice que no identifica riesgo alguno en el procedimiento que practica MicroSort y considera que los laboratorios dedicados a seleccionar el sexo del bebé pueden operar legalmente mientras cumplan con las mismas normas que se requieren para la operación de los laboratorios convencionales.

"La legislación mexicana no contempla la autorización de pruebas de laboratorio, por tanto no es competencia de esta institución emitir alguna postura respecto a las pruebas que se realicen en los laboratorios, siempre y cuando no represente un riesgo sanitario y en este caso, no consideramos ningún riesgo", explicó a Expansión por correo electrónico Federico Argüelles, comisionado de Autorización Sanitaria de la Cofepris.

Ya que el procedimiento es nuevo en México, los procesos de certificación ante la Cofepris fueron largos y complejos, dice Rangel, de MicroSort: "No encajamos con lo que ellos tienen contemplado (clínicas y laboratorios tradicionales), pues nosotros somos ambas opciones".

Argüelles aclara que la sede de MicroSort en la Ciudad de México tiene la autorización de la Cofepris para operar como laboratorio. El permiso de la de Guadalajara sigue en proceso.

La mayoría de las parejas que eligen el género de su bebé lo hacen por dos motivos: desean evitar desórdenes ligados al cromosoma X, como el retraso mental, la distrofia muscular o la hemofilia, o bien buscan balancear su familia.

Mientras en Estados Unidos no está permitida, la selección de sexo tiene diferentes limitaciones legales en Dinamarca, Francia, Noruega, Suecia, Alemania, Canadá, Australia, India y China. Por eso, la mitad de los clientes de MicroSort son extranjeros: según la empresa, 50% son mexicanos, 25%, estadounidenses, y 25%, de otras 40 nacionalidades.

Roberto Díaz Ruiz, especialista en negocios internacionales del Tecnológico de Monterrey, explica que el mercado de parejas que desean y pueden costear la selección del género de sus hijos no ha sido estudiado. Sin embargo, asegura que los mercados más jugosos pueden estar en Asia.

"Los países asiáticos pueden representar un gran nicho de oportunidad. Ellos prefieren los nacimientos de varones, por tanto éste es un sector que podrían tener cautivo", dice Díaz.

Dos quintas partes de los fetos femeninos en Asia no llegan a nacer porque los padres prefieren tener hijos varones, de acuerdo con cifras del Banco Mundial. En algunas zonas de China e India nacen más de 120 niños por cada 100 niñas, cuando lo normal es que sean alrededor de 103 niños por cada 100 niñas. Para muchas familias asiáticas es muy importante el nacimiento de un varón que perpetúe el linaje. En cambio, las mujeres son vistas como una carga, pues en países como India, la familia de la mujer debe dar una dote cuando se case.

Dilemas éticos

Elegir el sexo del bebé presenta varios dilemas éticos, no sólo para las autoridades sanitarias encargadas de autorizarlas. Incluso es un tabú entre algunos de los que ya usaron los servicios de MicroSort.

"Sólo la gente cercana sabe que nuestra pequeña nació por un proceso de MicroSort", dice Daniel Gray. "Es mal visto por muchos, lo ven como ir en contra de la naturaleza. Además, no queremos que nuestra hija sea señalada por esto en un futuro".

Jorge Serrano Limón, dirigente de la asociación civil conservadora Comité Nacional Pro-Vida, considera que MicroSort atenta contra la vida. "Es una cosificación de la persona, es algo indigno, se juega y se manipula genéticamente", apunta. "Eso es contrario a la dignidad humana, por tanto creemos que este tipo de selección es inmoral. Es como pedir un bebé de catálogo", apunta.

Para Lizbeth Sagols, especialista en bioética de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), son muchas las implicaciones éticas de elegir el género de un nuevo ser humano.

"Lo que se discute en bioética es que hasta el momento somos hijos de la naturaleza, de nuestros padres y del azar. El azar es indisponible, dice por ejemplo el filósofo alemán Jürgen Habermas. Es decir, nadie dispone por qué ha de ser así. Si los progenitores eligen, ya no somos azar, sino producto de la voluntad, y los padres se pueden equivocar. Pueden creer que hicieron aparentemente lo mejor, pero desconocen las circunstancias futuras que vivirá el nuevo ser".

Sagols destaca que, en ocasiones, el genoma "funciona bajo incertidumbre", es decir, no es posible determinar exactamente qué pasará con la manipulación genética.

"Los avances científicos, en este caso la biotecnología, nos pueden ayudar a fabricar al ‘bebé perfecto', pero eso está por verse debido a la incertidumbre del genoma. Debemos dar una voz de alerta, porque no sabemos cómo vayan a resultar las circunstancias físicas y psicológicas para este nuevo individuo, sobre todo en la adolescencia, cuando llegan los cuestionamientos hacia lo que somos, hacemos y tenemos", dice Sagols.

Carlos Welti, especialista en comportamiento reproductivo de la población del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, considera que el procedimiento puede evitar el aborto selectivo, en que los padres interrumpen el embarazo al conocer que el sexo de su hijo no es el deseado. Pero tiene también el potencial de desequilibrar la cantidad de hombres y mujeres en el mundo.

"En China e India, por ejemplo, se favorece al sexo masculino y si esta tecnología llega a aplicarse en sociedades así, la disparidad será mayor de la que ya actualmente se vive en ambas naciones", advierte el académico.

Sin embargo, Welti aclara que es poco probable que MicroSort impacte en el equilibrio entre la cantidad de hombres y mujeres en el corto plazo, pues su costo es alto y sólo lo puede pagar una pequeña parte de la población.

Un riesgo latente es que las parejas demanden a MicroSort en México, Chipre o Estados Unidos, dice Díaz, del Tec. Aunque las parejas saben que el procedimiento no es 100% eficaz y firman un consentimiento, pueden argumentar que la tecnología tuvo una influencia negativa en la salud de la madre o del bebé.

"MicroSort se enfrenta a que un niño nazca con alguna malformación o enfermo, (no por el método, sino por los genes) y se culpe al método utilizado de estas situaciones", explica.

Sin embargo, Alejandra Olmos, abogada e investigadora de bioética en la UNAM, considera que MicroSort está bien protegida del riesgo de demanda.

"Las empresas que ofrecen servicios reproductivos están muy bien blindadas y para demandarlas habría que demostrar que están ocultando información o que incurrieron en alguna especie de negligencia médica, lo que no es sencillo".

Además, México, a diferencia de otros países, no tiene una ley de reproducción asistida que regule esta industria, lo cual disminuye aún más el riesgo legal de operar en el país.

"En la legislación mexicana no podemos encontrar ninguna disposición que permita o prohíba la selección del sexo. Es indispensable desarrollar una propuesta para la regulación de la reproducción asistida y, de manera específica, la selección del sexo -dice la abogada-. Es importante aclarar que esta técnica no implica ninguna manipulación genética ni el desechamiento de embriones, como en el caso del Diagnóstico Genético Preimplantacional".

El futuro

MicroSort estima que seguirá creciendo en México y en Chipre a la par del turismo médico y ya explora la posibilidad de llevar sus servicios a Argentina, Irán o Kazajistán, dice Rangel.

Debido al veloz crecimiento de la empresa, Díaz, del Tec, prevé que pronto surgirá mayor competencia. Cada vez son más las parejas que saben que existe la posibilidad de elegir el sexo del bebé antes de la concepción y es probable que pronto se desarrollen nuevas técnicas. 

"Pero hay que considerar que (para las empresas competidoras) el tiempo y dinero son dos elementos fundamentales", aclara el académico. "El primero en relación a todas las gestiones y muestras que se deben realizar para comprobar su eficacia y que es inofensivo para la salud de quienes lo utilizan. El segundo, porque se requiere un capital importante para la inversión".

La mayoría de los países carece de una legislación que regule la reproducción asistida y la selección de género, ya sea para balancear la cantidad de mujeres y hombres en las familias o para prevenir la transmisión de enfermedades.

Por ello, aunque la selección del sexo esté prohibida en algunos países, las parejas que tengan el deseo y los recursos para realizar el procedimiento viajarán para practicarla.

Mientras que los grupos conservadores consideran que MicroSort aprovecha las lagunas legales en México y Chipre, para algunas parejas la empresa brinda un servicio necesario.

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El debate ético que implica la elección del género del bebé continuará. Mientras tanto, en México, la decisión final está en manos de las parejas que tienen el deseo y la posibilidad de elegir si quieren un niño o una niña.

Con información de Leticia Gasca.

EN CONTRA DE LA LEY
La Organización de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud apoyan la selección de género del bebé sólo para prevenir la transmisión de enfermedades genéticas. En varios países el procedimiento está prohibido por la ley.
India
En 1994, India prohibió la selección de sexo salvo por razones de salud. Es ilegal para todo el personal médico utilizar tecnologías de diagnóstico prenatal para determinar el sexo de un feto no nacido. Incluso, en las visitas prenatales de rutina, los ginecólogos no pueden informar a las parejas el sexo de su bebé.
China
La política que prohíbe tener más de un hijo existe desde 1979. De acuerdo con un estudio del British Medical Journal, en China hay 32 millones más de niños menores de 20 años que niñas. En 2003, China aprobó una ley que prohíbe las tecnologías de selección de sexo.
Europa
La selección de género está prohibida en todo el continente desde 1997 por la Convención Europea de Derechos Humanos y Biomedicina. Sin embargo, para que la convención sea considerada una ley, debe ser ratificada por el Parlamento de cada país. Reino Unido es uno de los países con políticas más estrictas.
Canadá
En 1994, Canadá aprobó la Ley de Reproducción Humana Asistida, que prohíbe la selección de sexo para fines no médicos.
Australia
En el sur de Australia, la selección de género sólo la pueden practicar parejas con alto riesgo de transmitir un defecto genético a sus hijos. En el oeste del país, la ley permite la realización de pruebas de diagnóstico en embriones con la aprobación del Centro de Genética y Política Pública.
EL PRECIO DE LA SALUD
Muchas parejas eligen el sexo de su descendencia para evitar transmitirle enfermedades hereditarias relacionadas con el cromosoma X. Estos desórdenes se presentan más a menudo en los hombres. Al dar a luz a una niña, la pareja reduce las posibilidades de que ella porte la enfermedad.
• Hemofilia. Esta enfermedad impide la buena coagulación de la sangre, por lo cual las hemorragias internas y externas son comunes. Las hemorragias cerebrales son una complicación muy seria que requiere hospitalización de emergencia.
• Distrofia muscular de Duchenne. Uno de cada 3,600 varones tiene este padecimiento hereditario. Los síntomas son fatiga, problemas de aprendizaje, debilidad muscular y dificultad progresiva para caminar. En la mayoría de los casos, los signos aparecen antes de los seis años.
• Síndrome de Lesch-Nyhan. Los hombres que lo padecen acumulan niveles anormalmente altos de ácido úrico, por lo que desarrollan cálculos en el riñón y la vesícula y sus articulaciones se hinchan.
• Retraso mental. Entre 20 y 25% de los casos de varones con discapacidad intelectual están ligados al cromosoma X.
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