Una señal de arriba

Mark Fields, el candidato más fuerte para tomar las riendas de Ford, confía en que México evolucionará de un país manufacturero a un centro regional de desarrollo e ingeniería.
Mark Fields ford expansion1100  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Carlos Martínez

A casi 3,500 kilómetros al suroeste de las oficinas corporativas globales de Ford Motor Company, en Dearborn, Michigan, está una de las 53 plantas que la armadora opera fuera de Estados Unidos. En un terreno de 112 hectáreas en el kilómetro 4.5 de la carretera federal La Colorada -al sur de la presa seca Abelardo Rodríguez y del Centro de Readaptación Social de Hermosillo- está la Planta de Estampado y Ensamble en Hermosillo, Sonora. Allí dentro, pululan 527 mujeres y 2,808 hombres, operarios vestidos con pantalón y camisa de mangas largas de mezclilla.

Luego de 26 años de operación, la planta de Hermosillo se ha convertido en una pieza clave para las operaciones globales de Ford.

"Hermosillo tiene una gran historia que se remonta a 1986, cuando lanzamos aquí el Escort", dice Mark Fields, vicepresidente ejecutivo de Ford y el encargado de las operaciones en Estados Unidos, Canadá, México y Sudamérica.

Varios analistas consideran a Fields, a sus 51 años, el probable sucesor de Alan Mullaly como ceo global de Ford. En su territorio se venden poco más de un cuarto del total de los autos producidos en el mundo. Fields es quien decidió que el nuevo Ford Fusion 2013 -uno de los modelos insignia de la armadora- se ensamble sólo en Hermosillo. Pero el directivo originario de Brooklyn no sólo ve a México como un lugar de maquila para sus coches. Confía en que pueda convertirse en el próximo centro de investigación y desarrollo automotriz de Ford.

"Tenemos mucha confianza y un enorme compromiso con México", dijo Fields a Expansión en agosto, durante su última visita a la planta de Hermosillo, una de las tres que la armadora tiene en el país.

Espaldarazo

El 14 de agosto marcó una nueva etapa en la historia de la Planta de Estampado y Ensamble en Hermosillo. Cerca de las ocho de la mañana, un grupo de unas 15 personas, entre ellos, Fields y Gabriel López, presidente y director general de Ford México, se congregó alrededor de un auto rojo cobrizo. Minutos más tarde, uno de los trabajadores de la planta se acercó al vehículo y, con movimientos lentos y controlados -casi robóticos-, se montó en el asiento del conductor.

El hombre ajustó el asiento y el espejo retrovisor. Se persignó. Y encendió el auto.

Tan pronto se escuchó el rugido del motor, todos los presentes aplaudieron y se dieron palmadas en la espalda. Ese auto rojo cobrizo era el primer Ford Fusion 2013 hecho en Hermosillo.

La planta sonorense es la única de las 78 instalaciones de la armadora que ensambla este nuevo modelo. Desde que la compañía lanzó el Fusion a mediados de 2005, invirtió 2,800 millones de dólares (mdd) en la planta en Hermosillo. Es casi 14% más de la inversión de toda la industria automotriz en México en 2011.

Los 3,335 trabajadores en Hermosillo, alrededor de 40% de la planta laboral de Ford en México, producen unas 1,000 unidades por día. El Fusion es la apuesta de Ford en el mercado de vehículos medianos en Estados Unidos, un segmento que representa 15% del mercado automotriz estadounidense y que vale 61,700 millones de dólares (mdd) al año, según Mike Jackson, director de Prospectiva de la Industria Automotriz en Norteamérica para la consultora ihs.

El Fusion es el tercer auto mediano más vendido en Estados Unidos, sólo detrás del Camry, de Toyota, y el Altima, de Nissan. Vestido con pantalón de mezclilla, camisa blanca y saco gris, Fields sonríe orgulloso cuando habla del modelo.

"Es nuestro producto premium para el segmento de autos medianos -dice-. Es el segmento más grande en Estados Unidos y el más competido".

"Ver sonrisas en la cara de todos cuando encendimos la primera unidad no tiene precio, porque para nosotros, como empresa, esto refuerza nuestro compromiso con México -sigue-. Hace más de 85 años que estamos en México, primero vendiendo y luego fabricando autos, y el país juega un papel muy importante para nuestra estrategia".

Industria en crecimiento

El año pasado, Ford México exportó casi 450,000 unidades, 21% del total de vehículos exportados desde México. Cerca de 80% de sus vehículos producidos aquí van a Estados Unidos, donde se venden cinco veces más autos nuevos que en México.

Estados Unidos también es el principal mercado para los fabricantes de autopartes. Una de cada tres autopartes importadas desde Estados Unidos proviene de México. El año pasado, Ford México compró por 8,000 mdd a los fabricantes de autopartes establecidos en el país, 17% del valor total del consumo y 16 veces más de lo que compró en 2006. Para 2015, espera comprar hasta 10,000 mdd.

 "Cuando se estudian los elementos que contribuyen a la situación de México, surge, en primer lugar, la ventaja geográfica del país. Está bien ubicado en América del Norte y también está bien ubicado en las Américas", dice Fields. "En segundo lugar, cuando se analiza la calidad de la mano de obra mexicana, (se ve) no sólo el nivel educativo, sino también la actitud, el entusiasmo, el deseo de hacer mejor las cosas".

La sofisticación tecnológica de la industria mexicana es superior a la de India, Brasil, Argentina e Indonesia, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Es por eso que México cerrará este año con inversiones automotrices por casi 6,000 mdd, casi el doble de lo que se invirtió en 2011.

El siguiente paso

A lo largo de sus 23 años de carrera en Ford, Fields vivió en varios países sudamericanos. Por eso, dice, está seguro de que el potencial de la industria automotriz mexicana va más allá del ensamble de vehículos y la fabricación de autopartes. México, considera, merece cosechar mejores frutos por su gran esfuerzo en impulsar la industria automotriz.

Cada semana, Fields encuentra en el escritorio de su oficina en Dearborn, Michigan, un reporte detallado sobre el entorno de los negocios a nivel mundial. Probablemente a raíz de esos reportes, la armadora decidió reconfigurar sus sistemas informáticos para que procesen transacciones en una nueva moneda griega, en caso de que Grecia abandone el euro.

"Actualmente, el reloj de la industria automotriz corre a la velocidad más rápida que yo haya visto", dice Fields. "Los ajustes que tenemos que hacer en función de los cambios se dan cada semana".

 Aun en este contexto de crisis, el ejecutivo no cree descabellado que México pueda convertirse en un centro global de ingeniería automotriz.

¿Qué sigue para México en términos automotrices? ¿Cómo pasar de la producción a la ingeniería?

Pienso que México tiene un futuro brillante... Creo que, en general, México nos puede ofrecer más oportunidades para crecer. Es una combinación entre la fantástica mano de obra que tenemos aquí -están muy bien preparados-, y el apoyo del gobierno para impulsar la industria. Cuando se tiene estos recursos, con estos elementos, creo que es bueno seguir ampliando nuestra presencia aquí en México.

Desde el punto de vista de la ingeniería, Ford México juega un rol muy importante en nuestra estrategia. Hemos contratado más ingenieros aquí en México: pasamos de poco más de 500 en 2009 a 850 actualmente y esperamos tener 1,000 para 2015. Por lo tanto, desde el punto de vista del desarrollo de partes e ingeniería, México juega un papel muy importante para nuestra estrategia.

El que llega primero...

Pese a que fue la primera empresa automotriz en llegar a México, Ford -luego de 87 años de operación- sólo tiene 18% del mercado nacional, detrás de Nissan, con 24%, General Motors, con 21%, y Volkswagen, con 20%. Sin embargo, Fields sabe que el mercado nacional tiene mucho potencial, ya que los mexicanos compran seis veces menos autos que los canadienses, 2.5 menos que los brasileños y 1.8 menos que los chinos. No obstante, el directivo cree que su compañía debe pelear una mayor participación de mercado.

"Hace más de 85 años que estamos aquí, por lo que nuestra posición en México es la de una marca de herencia -dice Fields con un tono casi solemne-. Para mí, herencia es historia con futuro. Nuestra percepción de la marca Ford en México es muy buena y creo que mucho tiene que ver con el hecho de que hemos estado en el país por muchos años".

Para poder conquistar a más consumidores, los directivos deben retomar la filosofía del fundador Henry Ford de poner al mundo sobre ruedas, dice Ezequiel Ruiz, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad La Salle, que trabajó durante 27 años como ingeniero en el área de Calidad de Ford México.

"Deberían buscarse coches más económicos", dice Ruiz, quien también trabajó como gerente general de Calidad de las motos Italika en China. "El secreto es enfocarse en la base de la pirámide. El Ford Fusion es buen carro, ¿pero cuántos mexicanos crees que puedan comprar este tipo de autos?".

El modelo más económico de Ford en México es el Ikon, que cuesta 136,300 pesos, mientras que el Matiz, de General Motors sólo vale 95,400 (casi 43% más barato que el Ikon). De hecho, GM tiene otros dos modelos que se cotizan por debajo de los 130,000 pesos.

"Hemos tenido mucho éxito aquí (en México), pero tenemos que ganar clientes todos los días y eso significa que tenemos que seguir ofreciendo productos excelentes", dice Fields.

¿Qué significa México para Ford?

Ya sea desde una perspectiva de producción, desde una perspectiva de ganancias, de la perspectiva de compras y de mercado, (México) es un mercado importante para nosotros. Es uno de los pocos mercados en el mundo que en total tiene más de un millón de unidades en ventas. Al final, creo que las acciones valen más que las palabras y nuestras acciones demuestran nuestra voluntad de continuar invirtiendo aquí en México.

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Durante su visita a Hermosillo, Fields caminó a lo largo y ancho de los 153,000 metros cuadrados de la planta, sonriendo y saludando a todo trabajador que pasaba frente a él.

Quizás el momento más revelador de la importancia de su visita -y de este momento de Ford México- se dio cuando se colocaba un casco y lentes de protección para iniciar la gira por la planta.

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El secretario general del Sindicato Progresista de Ford, Ricardo Martínez, se le acercó y le habló muy lento en español.

"Muchas gracias por su confianza -le dijo-. Le prometo que no lo vamos a defraudar. No le vamos a quedar mal, se lo aseguro".

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