Señor Q (1103)

Empresas rapaces, el riesgo de los ascensos y los sueños rotos.

ESTIMADO SEÑOR Q:

Existen en México ciertas empresas depredadoras de recursos humanos, encabezadas por una megacadena de supermercados, una marca de tiendas de conveniencia y un exclusivo club de precios, empresas que, dicho sea de paso, son líderes en demandas laborales en nuestro país y atraen talento ejecutivo de otras empresas -o se lo "piratean", como se jactan de decir- mediante el ofrecimiento de una compensación relativamente alta y, sobre todo, con el ofrecimiento de un plan de vida y carrera que simplemente no existe. Al contrario, su estrategia es exprimir a equipos enteros de trabajo en breve tiempo hasta dejarlos física, emocional y moralmente exhaustos, para prescindir de ellos al final de un ciclo predeterminado y que tiene una duración promedio de dos años. ¿A qué se debe esto? ¿O es simplemente que, en México, el recurso humano calificado y experimentado es tan abundante que sería un ‘error' no tratar a la gente como pañuelos desechables? Defraudada

Estima Defraudada:

En el plano moral y de gestión, esta columna lleva años promoviendo una visión de los recursos humanos opuesta a la que describes. Una empresa del siglo XXI sólo triunfará si sus empleados dan lo mejor de sí. Y sólo darán lo mejor de sí si se sienten cómodos y estimulados y comprometidos a colaborar. Las ‘granjas laborales' quizá funcionan en el corto plazo (dos años es corto plazo), pero tienden a desarmarse después. Granjero, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Trabajo en una empresa de cosméticos con origen en Estados Unidos. La compañía es nueva y ha traído con ella algunas prácticas de recursos humanos poco habituales en México. O por lo menos eso me lo parecen a mí. Una de las cosas raras que tienen es que, si uno quiere ascender, puede pedirlo. Si vemos una vacante, podemos solicitar el puesto así como así, sin permiso de nuestro jefe. El asunto es que hace dos meses se abrió una posición para supervisar un equipo de ventas parecido al mío (pero no el mío) y me apunté. Me entrevistaron, como si fuera la cosa más normal del mundo, me hicieron esperar un par de semanas (¡qué nervios!) y finalmente me ofrecieron el puesto. La alegría duró sólo un momento, porque mis compañeras me hicieron notar enseguida que es de mal gusto ofrecerse para un puesto de supervisor. Que es pasarse al lado de "los jefes". Mis nuevas subordinadas prometieron hacerme la vida imposible. Es un rumor, en realidad, porque a mí nadie me ha dicho nada. El episodio me entristece. ¿Le parece justo? ¿Cómo puedo salir de esto? Súper supervisora

Estimada Supervisora:

Al Señor Q no le parece justo, pero también reconoce que estas prácticas gringas todavía generan fricciones en la cultura mexicana. Diles a tus ex compañeras (y a tus nuevas subordinadas) que te interesa progresar y que serás lo más ecuánime posible. No te enfrentes a ellas, pero tampoco intentes eliminar la fricción por completo. La rabia (por no haberse presentado ellas mismas) les durará varios meses. Gringo, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Creo que cometí un error. En una entrevista para un puesto en el área de mercadotecnia de un banco, me preguntaron cuál era mi sueño. Y yo contesté con la verdad: mi sueño, les dije, es abrir una posada o un bar en algún pueblo sobre el Pacífico. Mis entrevistadores quedaron boquiabiertos. Nunca más volví a saber de ellos. ¿Cree que fue por esta respuesta? ¡Realmente me gustaba el empleo! Bocazas

Querido Bocazas:

Es difícil saber qué parte de ti no les gustó a los entrevistadores, pero tu respuesta sobre Puerto Escondido o Zihuatanejo te ayudó muy poco. Como dice la autora estadounidense Alison Green: "A los reclutadores les gusta ver que el empleo en cuestión se ajusta a tus planes de largo plazo". Si creen que el empleo no te va a gustar, que lo vas a dejar después de un año, entonces, ¿para qué contratarte? La próxima vez guárdate tus sueños para cuando puedas cumplirlos. Escondido, Q

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