Así no es el camino

Para ser una buena líder, la mujer no debería hacerse más masculina.
Ginka Toegel / IMD

"Lo que (este texto) me dejó a mí es: sé auténtico. Sé como eres tú. No importando el género, porque no se trata de mujeres u hombres, lo más importante para tener éxito en una carrera, para ser líder, es ser como tú eres". Cecilia Goya de Riviello

Algunas mujeres ejecutivas asumen que necesitan actuar como hombres para progresar. Pero según una investigación reciente, esta situación es mucho más que un acto de equilibrio entre las expectativas esperadas en un  líder y las expectativas específicas de género para ellas. Por lo tanto, las mujeres tienen que ser conscientes de cuáles son las características de liderazgo que cultivan y cuáles suprimen para lograr el éxito.

Los dobles mensajes

Las mujeres tienden a sentirse obligadas a jugar la función masculina que está estrechamente ligada a la imagen estándar del liderazgo. Lo que se consideran características típicas de la conducta masculina como firmeza, competitividad y enfoque en la tarea, son la base de las expectativas de conducta de un buen líder.

El problema para las mujeres que se esfuerzan por seguir estas conductas de liderazgo, es que rara vez son juzgadas de la misma manera que los hombres. Aun si su conducta es menos extrema que la de sus colegas masculinos, pueden seguir siendo consideradas de manera negativa simplemente porque el umbral de conducta ‘aceptable' es a menudo inferior para las mujeres.

Por ejemplo, Jill Barad, ex CEO de Mattel, fue duramente juzgada por alejar "a los  individuos encargados de ayudar al crecimiento de la empresa", refiriéndose a su estilo de liderazgo severo. La presidenta de Disney/ABC Cable Networks, Geraldine Laybourne, señaló: "¿Se han reunido con Ted Turner o Michael Eisner? Comparada con la mayoría de los CEO, no es abrasiva. Pero quizás sí comparada con sus esposas". A menudo, una mujer que adopta un estilo firme, de comando y control es vulnerable a ser catalogada como "perra". Como señala Penelope Trunk, columnista de la revista Business 2.0, "no existe contraparte masculina para este término, porque los hombres que exhiben estas características son promovidos".

Escasas de autenticidad

En otras ocasiones, las mujeres sienten la necesidad de moderar sus cualidades más expresivas sonriendo menos o usando un tono de voz más grave. Sin embargo, esto las pone en riesgo de violar los estereotipos de género, que tradicionalmente esperan que las mujeres sean gentiles y afectuosas, y en cambio aparentan hipocresía. Hillary Clinton, por ejemplo, fue criticada por ser "calculadora en casi todo, incluso en su acento y en su risa", causando controversia sobre su autenticidad. A menudo, las ejecutivas que no se sienten cómodas dando una imagen de ‘jefa', pueden optar por suprimir sus características más suaves. Ésta fue la lucha de Niki Leondakis, coo de Kimpton Hotels & Restaurants, que trató de emular el estilo duro de sus colegas masculinos hasta que comprendió que ello retrasaba su trabajo de liderazgo, por aparentar ser alguien que no era.

La investigación revela también que las mujeres se sienten obligadas a ocultar sus instintos competitivos, aun entre ellas. En un ejercicio donde se dio una asignación abierta a un grupo de género específico, los grupos femeninos elaboraron esquemas grandilocuentes para salvar al mundo, mientras que los grupos de hombres a menudo usaron su sabiduría colectiva para resolver temas importantes para sus carreras. Este experimento reveló la presión que se ejerce sobre las mujeres para pensar de manera colectiva y desinteresada, aun en un ‘entorno seguro' sin hombres.

Desgraciadamente, el reto no son sólo las opiniones masculinas, sino también las opiniones de las mujeres sobre ellas mismas y sobre sus colegas femeninas, generando barreras autoimpuestas que las dejan balanceándose entre dos conjuntos de expectativas opuestas. Si su conducta confirma el estereotipo de género, carece de credibilidad y parece incompatible con la visión tradicional del liderazgo. Sin embargo, si coincide con el ejemplo tradicional, carece de autenticidad. Es una situación de pérdida contra pérdida.

Recomendaciones para las mujeres

¿Cómo pueden las mujeres evitar la trampa de género en el ámbito laboral y dentro de ellas mismas?

La mezcla de ambas

La investigación demuestra que las mujeres ejecutivas más exitosas usan una mezcla de conductas masculinas y femeninas. Sin embargo, la clave para manejar esta tensión es la conciencia de entenderse a sí mismas y su estilo de liderazgo. Sólo entonces, las mujeres pueden esperar encontrar el equilibrio correcto. Indra Nooyi, la CEO de PepsiCo, demuestra este equilibrio en acción como una jefa franca con reputación de dura que ha logrado también ser afectuosa, haciendo que su estilo de liderazgo demandante sea más agradable.

Un delicado equilibrio

Si bien es ideal la mezcla de los dos estilos, ciertas situaciones claramente demandan más de un tipo de conducta que de otra, y es importante saber cuándo hay que hacer el cambio. Por ejemplo, en mayor medida que los hombres, las mujeres líderes podrían necesitar adaptar su conducta dependiendo de si están tratando con superiores o con inferiores. Con los jefes, necesitan demostrar que pueden enfrentar los problemas y tomar decisiones difíciles, y, al mismo tiempo, tienen que evidenciar que son compasivas y accesibles con sus empleados. Esta dualidad puede ser difícil de conciliar con la autenticidad y, a veces, las mujeres pasan muchos años tratando de encontrar el equilibrio exacto.

Cuando silencias al crítico interno

Ciertamente, los estereotipos influyen no sólo en las opiniones de los otros, sino en las percepciones de uno mismo. Por ejemplo, es sorprendentemente generalizada la tendencia de las mujeres a desestimar sus propias capacidades de liderazgo. Esta conducta autolimitante de las mujeres podría reflejar un temor al rechazo profundamente arraigado. Además, es más frecuente que las mujeres eviten pedir lo que les corresponde, temiendo que si utilizan la política para abordar sus necesidades y demandar sus derechos serán vistas como egoístas.

Recomendación para los hombres

La trampa de género también afecta a los hombres que a menudo necesitan estar más atentos a las barreras inconscientes que imponen a las mujeres. En especial, necesitan estar más atentos a sus prejuicios hacia las líderes mujeres y trabajar para disipar sus opiniones.

Evita los estereotipos

La investigación demuestra que, a menudo, la información brindada por una mujer se recibe de manera más positiva cuando se desconoce su género. Así, los estereotipos interfieren con la habilidad de una persona para mantener la neutralidad y para abstenerse del prejuicio y necesitan ser controlados y abordados.

Cuidado con los atributos

Son numerosas las conductas o actitudes que tienen un sesgo positivo cuando se las asocia con un hombre y negativo al asociarlas con una mujer. Por lo tanto, los hombres necesitan ser más cuidadosos con los atributos que otorgan a ciertas conductas, ya sean de hombres o mujeres. 

Ningún final en puerta

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A pesar de que creemos que las diferencias de género merman en las sociedades más progresivas, la investigación sugiere que el desarrollo de la sociedad acentúa las diferencias entre hombres y mujeres. Esto significa que si un hombre y una mujer son cada vez más diferentes, entonces abordar y gestionar estas diferencias se convierten en acciones de vital importancia en las empresas. CEO

Ginka Toegel es profesora de Conducta Organizacional y Liderazgo en el IMD y directora de Estrategias para el Programa de Liderazgo, el cual forma a ejecutivas senior para obtener mayores éxitos en sus funciones actuales y para que adopte nuevas responsabilidades con confianza.

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