El atleta corporativo

Todo ejecutivo debe estar bien entrenado física, mental y emocionalmente para cumplir con los desafíos de su trabajo.
Hernán Iglesias Illa

"En este libro se describe el porqué y cómo puede ser alguien un competidor de alto rendimiento en su carrera profesional. Destaca la importancia de estar en forma para competir en el mundo corporativo, el combustible que necesitamos para transformarlo en energía cuando las decisiones y las urgencias del día a día lo requieren". Cecilia Goya de Riviello

Hace unos 20 años, Jack Groppel se reunió con Michael Chang, uno de los tenistas jóvenes más prometedores de Estados Unidos. Todo el mundo decía que Chang era el tenista más rápido del país. Groppel (que todavía no había escrito este libro) trabajaba entonces como entrenador y consultor de atletas profesionales, sobre todo jugadores de tenis. Cuando le preguntó a Chang cuál era su entrenamiento, se sorprendió con la respuesta: "Corro media hora por día, a velocidad constante".

¡A velocidad constante!, se indigna Groppel en el primer capítulo de su libro The Corporate Athlete (‘El atleta corporativo'). Le dijo a Chang que debía entrenar velocidad, no resistencia, porque el tenis es un juego de esfuerzos cortos pero intensos. Chang siguió su consejo y seis meses después, en 1989, ganó el Abierto de Roland Garros.

La anécdota le sirve a Groppel para decirles a sus lectores que si un atleta de élite como Chang tenía margen para mejorar su entrenamiento, entonces todos podemos y debemos mejorar. Su foco son los altos ejecutivos del mundo corporativo, cuya vida diaria y sus desafíos bien pueden equipararse a los de un atleta profesional. Por eso los llama los "atletas corporativos".

Groppel, cuya consultoría ahora tiene todo tipo de clientes, incluyendo muchos corporativos, admite que cualquier ejecutivo sabe que debe estar bien entrenado físicamente, mentalmente y emocionalmente para cumplir con el estrés de su trabajo. Pero que pocos se atreven a hacerlo. No hay que tomarlo como una obligación: "Te sentirás realizado sólo cuando tus necesidades se transformen en tus deseos", escribe el autor, que hizo el libro en colaboración con Bob Andelman.

Muchos de los males de la vida corporativa -mal ánimo, poca motivación, burnout, falta de solidaridad de equipo- pueden ser solucionados con el programa de entrenamiento ofrecido en el libro, según su autor. Para Groppel hay cinco claves para el éxito profesional: estar motivado y motivar a los demás; entrenarse mental y físicamente; perfeccionar tus habilidades; tomarse un tiempo para recuperar energía, y cultivar la espiritualidad.

"Si quieres mejorar tu desempeño corporativo, debes entrenar", dice Groppel en el sentido amplio, incluyendo tanto el entrenamiento físico como el espiritual. Si tu objetivo es tener la misma energía a las ocho de la mañana (en la oficina) y a las ocho de la noche (en tu casa con tu familia), entonces nunca es demasiado tarde para empezar. Siempre hay tiempo: el autor está cansado de quienes presentan excusas del tipo "no puedo" o "apenas tengo tiempo libre". Siempre hay un resquicio o se puede planificar mejor. Deberías empezar hoy mismo.

El libro combina frases generales o abstractas con consejos verdaderamente específicos, como éste: "Una buena manera de reenergizarte durante el día es subir varios pisos por la escalera o salir a dar un paseo". Groppel está convencido de que los ejecutivos pueden proteger su salud y su felicidad y desempeñarse a alto nivel bajo presión haciendo lo mismo que hacen los atletas.

Un principio novedoso del credo de Groppel es éste: "No intentes reducir tu estrés. En cambio, incrementa tu capacidad para manejar estrés". La alta gerencia es un mundo en el que hay que tomar muchas decisiones y viene acompañada, inevitablemente, de mucho estrés. La mejor manera de hacerle frente es estar entrenado para mantener un desempeño excelente incluso en momentos de gran tensión. "Lo que daña la salud no es el estrés, sino la incapacidad para manejarlo", apunta el autor.

Un requisito esencial para lograr este objetivo es "aumentar la frecuencia de los periodos de recuperación". Es decir, los momentos de relajación o distracción incluso en la oficina. Si nos hemos quedado sin gasolina, no tiene sentido seguir adelante. Es mejor parar, comer algo, pensar en otra cosa y después volver. "Si vas a ser más productivo, si vas a ser un atleta mejor, vas a necesitar más energía", dice Groppel.

A nadie le importa si dormiste mal o te agarró tráfico: se supone que debes estar listo para hacer tu trabajo, y hacerlo bien. ¿Esta capacidad es innata o se aprende? "Yo creo que 100% se aprende", dice Groppel. "Hoy sabemos que tener talento y habilidades no es suficiente, tú también debes aprender a encender la fuerza total de tu talento y tus habilidades cuando las necesitas".

Desafortunadamente, muchos ejecutivos no saben nada de su alimentación, porque no han sido expuestos a la relación entre desempeño y nutrición.

Salud y negocios

"El trabajo principal de la nutrición es mejorar el desempeño", escribe Groppel, que enumera siete "secretos nutricionales del atleta corporativo". El primero es que el peso no importa: lo que importa es el índice de grasa corporal. El segundo es "No te castigues", en el sentido de que no es necesario "hacer dieta" o someterse a durísimos programas de reducción de peso. Con sólo mejorar un poco es suficiente. El modelo que usa el libro es: mejorar un 1% por día. En eso insiste mucho Groppel: quiere que te preguntes hoy mismo si tu relación con tu cuerpo y tu mente es hoy al menos un 1% mejor que ayer. Si no lo es, hazlo ahora mismo. Y vuelve a preguntártelo mañana.

El libro también sugiere "comer bien, sin morirte de hambre". La lección de esto es nunca dejar demasiadas horas sin comer: la falta de energía afectará tu rendimiento y te hará abalanzarte sobre la comida cuando finalmente puedas hacerlo. Otro de los secretos dice: "Entrénate a ti mismo para abandonar tu preferencia por las grasas saturadas, aprendida cuando eras niño". Quizá llevas décadas comiendo lo mismo que cuando eras niño, sin preguntarte por qué. Quizás ha llegado la hora.

 Cuando estás agotado físicamente, tu cuerpo te pide calorías para recuperarse. Cuando estás agotado mentalmente no hacen falta tantas calorías, pero sí una buena nutrición que te permita volver a estar alerta.

Groppel recomienda un buen desayuno. Si no desayunas, estás privando a tu cerebro del combustible que necesita (glucosa) para funcionar hasta la hora de la comida. Es bueno comer un pequeño snack a media mañana y a media tarde, porque el combustible del desayuno no llega hasta la comida y el combustible de la comida no llega hasta la hora de la cena. A la hora de la cena, intenta no comer demasiado ni beber alcohol. Especialmente si al otro día debes despertarte temprano para una jornada de presentaciones o reuniones con clientes. El alcohol deshidrata y dificulta el sueño.

Evita los azúcares simples. Y las grasas saturadas. A pesar de lo que se dice, no huyas de los hidratos de carbono, que son necesarios. En cada comida, intenta comer dos porciones de carbohidratos, una de frutas y una de proteínas. Bebe muchos líquidos, especialmente agua y jugos de frutas, pero evita la cafeína, "que deberías reducir al mínimo", dice Groppel. Recomienda adoptar el hábito de llevar una botella de agua a las juntas.

Groppel pide a los lectores que se tomen el tiempo de diseñar un menú para su vida. Debes "comer estratégicamente", sugiere. Armar un menú de cada tres días. Algunas de las recomendaciones más específicas son menos útiles para un lector mexicano porque incluyen alimentos típicos de la dieta estadounidense (huevos revueltos, bagels, cereales para el desayuno, mantequilla de cacahuate), pero la idea central es la de planificar.

No hay razón para comer mal, incluso cuando un ejecutivo está viajando de aquí para allá. Es difícil, obviamente, pero algunos consejos sencillos para estos casos, según Groppel, son: evitar el queso, la mayonesa, las hamburguesas, las papas fritas. No está "prohibido" comer en restaurantes de comida rápida, pero si lo haces, intenta pedir algunas de ofertas saludables. Para los vuelos, lo ideal es beber poco alcohol (¡una copa de vino!) pero mucha agua y ajustarse lo antes posible al horario de comidas del lugar de destino. Es más fácil dormir después de comer carbohidratos que después de comer proteínas.

Groppel también recomienda, por supuesto, hacer ejercicio. "Hay un tipo de estrés que siempre debe figurar en tu agenda: el ejercicio", dice el libro. Algunos de los beneficios de ejercitarse son: un pulso cardiaco más bajo en descanso, mayor toma de oxígeno, mejor capilarización de la sangre y menor presión arterial, entre otros. El autor da varios consejos sobre cómo entrenar. Uno de ellos es hacerse un chequeo físico anual, porque debes estar siempre alerta sobre tu estado de salud y no verte sorprendido (a veces demasiado tarde) por malas noticias médicas. Groppel insiste en que es fundamental hacer al menos un poco de ejercicio todos los días, aun cuando sea sólo una sesión de estiramientos diarios. Sus ejercicios favoritos son los clásicos: las flexiones de brazos, los abdominales, correr unos pocos kilómetros. Pero hay que hacerlos bien (explica cómo hacerlo), porque, de otro modo, contribuyen poco a mejorar el cuerpo y pueden provocar lesiones.

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Recomienda, también, aplicar los conocimientos de negocios al plan de entrenamiento. Es decir, planificar tu programa de ejercicios como si fuera un business plan. Las páginas finales del libro están llenas de formularios, calendarios y ejemplos para llenar y completar como modelos de un buen entrenamiento y una buena nutrición.

¿Cuál es la diferencia entre un buen atleta corporativo y un gran atleta corporativo? Groppel dice que la respuesta está en las "cuatro P": paciencia, perseverancia y práctica perfecta.

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