El desafío

La decisión de Alsea de renegociar su acuerdo con Starbucks tiene dos elementos clave de los negocios: ambición y confianza.
Los editores

Hace un par de años, durante una cena celebrada en la Ciudad de México, uno de los hombres de negocios más prósperos y discretos del entorno empresarial mexicano le dijo a los editores de esta revista que quienes hacen negocios son unos optimistas por naturaleza. "Si pensáramos que las cosas van a ponerse mal en un mercado o en una industria, no pondríamos nuestro dinero en ese lugar", comentó.

A esa fe que muestran en el entorno le agregan la confianza en lo que ellos son capaces por su cuenta. Ser optimista no es garantía de éxito. En todo caso sería como tener el boleto de entrada al juego, pero el resultado depende de la combinación del entorno, la estrategia y la ejecución. Estos factores serán decisivos los siguientes cuatro años para el desenlace de una historia que el año pasado empezaron a reescribir Alsea y Starbucks.

La relación de ambas empresas comenzó hace una década. De hecho, Howard Schultz, el legendario fundador de la cafetería más famosa del mundo, estuvo en México para festejar este aniversario con Alberto Torrado y demás socios. En general, ambas partes se muestran satisfechas con los resultados de este negocio. Sin embargo, a finales de 2011 renegociaron un acuerdo que le agrega mucha emoción al futuro de esta sociedad.

La historia es la siguiente: gracias a acuerdos previos, Schultz tenía el derecho a quedarse con una mayor parte de la que actualmente posee del negocio que comparte con Torrado. Esto era una ventaja para el fundador de Starbucks, pues al hacerlo obtenía un pedazo más grande del negocio en México y sus respectivas ganancias. El año pasado, sin embargo, el mexicano le hizo una ambiciosa y audaz contrapropuesta.

Torrado se comprometió a lograr un crecimiento histórico en cafeterías, en México y en Argentina, para el período 2012-2016. Las metas de apertura son anuales y en caso de incumplimiento contemplan un periodo de gracia de hasta seis meses para resarcirlo. Si Alsea logra el crecimiento acordado, Schultz se olvida para siempre de su intención de aumentar su participación en el negocio. Si no, se queda con 40% del negocio de Torrado.

Los editores elegimos esta historia para la portada de esta edición porque refleja bien la ambición y la confianza de ambas partes para obtener rendimientos del negocio que comparten y lo emocionante que puede ser esta combinación de factores en un entorno de negocios.

No hay nada que garantice el éxito de Alsea. Si acaso, refleja la confianza que tiene en el entorno, en su estrategia y en su ejecución. El desafío que tiene no es menor. La mayoría de las aperturas planeadas son en México, donde la competencia está más feroz que nunca con marcas nuevas como Cielito Lindo, y no tan nuevas como Café Punta del Cielo. Tampoco resultará fácil ocupar las mejores ubicaciones en las ciudades con mayor potencial, empezando por la Ciudad de México, pues cada vez quedan menos locales con atractivos evidentes, lo cual se refleja en las duras condiciones de renta que imponen los dueños de los inmuebles.

El aspecto internacional tiene quizás aún más desafíos. La economía argentina padece las desastrosas políticas públicas que la presidenta Cristina Fernández ha impuesto al comercio exterior y que afectan en particular a marcas como Starbucks, que dependen, en buena medida, de importar productos al país donde operan.

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Estas difíciles condiciones le dan un componente de mayor emoción a esta historia y estaremos pendientes de seguir su desenlace.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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