Una ventana de oportunidad

Los altos costos en China le dan a México la posibilidad de convertirse en uno de los países preferidos de los inversionistas.
Claude Smadja y Yael Smadja

Los astros están alineados para México", comentó uno de los participantes de la 10ª edición de la Mexico Business Summit realizada en noviembre en  Querétaro, frase que ilustra la idea de que actualmente está convergiendo una serie de eventos para crear un momento único y propicio para que México impulse su crecimiento y mejore su posición en el escenario global.

Todos recordamos las señales de alerta de hace unos pocos años cuando los titulares hablaban de la pérdida de 250,000 empleos ante la competencia de China y de la pérdida de las participaciones de mercado de México a favor de China en Estados Unidos. Las cosas han cambiado con el aumento de los costos laborales en China que estrechó rápidamente la brecha con los de México.

Como ya señalaba  Pierre Beaudoin, presidente de Bombardier, en la Cumbre de Negocios del año pasado, en su línea de actividades, el costo laboral de México era apenas 5% superior al de China y a estas alturas, este diferencial ya no es un factor para definir decisiones de inversión. Los costos laborales seguirán aumentando en China a una tasa anual de 15-20% durante los próximos años, en función del esfuerzo de Beijing por mejorar los estándares de vida y por abordar la creciente frustración popular ante las desigualdades sociales. Además, con su actual modelo de desarrollo cada vez más insostenible, la única opción para el país asiático es pasar a una economía basada en el conocimiento e impulsada por la innovación.

A medida que la competencia de costos de China es cada vez menos amenazante para México, hay otro factor  que entra en juego: las corporaciones multinacionales están cada vez más preocupadas por no  "poner todos los huevos en la misma canasta" y ven la necesidad de diversificar sus bases de productos. También están cansadas de la vulnerabilidad de las cadenas de abastecimiento extendidas y saben que tienen que reducir su huella de carbono. Esto suma al atractivo de México cuando hay que servir al mercado del TLCAN de 450 millones de personas, sin siquiera incluir al creciente mercado en América Central y el resto de América.

Es necesario analizar lo que está sucediendo en Estados Unidos, donde la urgencia por reducir el desempleo, por combatir la desindustrialización del país y por impulsar el crecimiento son prioridades cruciales para la segunda administración de Barack Obama.

Se ha hablado mucho de los millones de empleos recuperados por Estados Unidos ante el cambio de las condiciones en China. Si bien esta tendencia podría ciertamente existir, tal como lo señalan los publicitados ejemplos de empresas estadounidenses que vuelven a realizar algunas de sus actividades  de negocios en su propio territorio, ciertamente no debería exagerarse. Definitivamente no será a través de la repatriación de algunas actividades que Estados Unidos recuperará los millones de empleos perdidos desde comienzos del siglo XXI. En realidad, una importante oportunidad para la generación de empleos es la intensificación de la sinergia entre las tres economías de América del Norte, el apalancamiento de sus complementariedades en muchos ámbitos y el desarrollo de un conjunto de actividades transfronterizas.

Como sostiene tan vehementemente Robert Pason en su libro The North American Idea, es a través de la optimización del TLCAN, la emergencia de una genuina plataforma industrial de América del Norte que permita el funcionamiento sin inconvenientes y el máximo aprovechamiento de las cadenas de abastecimiento entre Canadá, Estados Unidos y  México, que los tres países tienen las mejores oportunidades de sostener el crecimiento y de promover empleos. Y como  señaló Robert Kaplan, analista geopolítico en jefe de Stratfor, durante la 10a edición de la Cumbre de Negocios, la dinámica que estructurará el futuro de Estados Unidos ya no será mudarse de la costa este a la costa oeste, "del mar al mar brillante", sino del Norte al Sur del continente.

De muchas maneras, tal como pensaron varios estadounidenses y como están empezando a reconocer muchos líderes de negocios, México necesita ser visto como una oportunidad para Estados Unidos más que como un factor de riesgo.

Si bien se ha dedicado mucha atención al cambio del centro de gravedad de la economía mundial del Atlántico a Asia, existe en este momento una tendencia con una dinámica creciente: el surgimiento de una nueva constelación de crecimiento que comprende un grupo diverso de países de Asia, América Latina, Oriente Medio y África que están expandiendo sus vínculos económicos, comerciales, de inversión a una tasa de dos dígitos cada año y que cada vez hacen más negocios entre ellos sin  pasar por los centros tradicionales de Londres, Nueva York o Frankfurt.

El surgimiento de esta nueva constelación de crecimiento fue inicialmente el resultado de la sed casi insaciable de China, y luego de India, de materias primas y energía. Pero el alcance de la interacción económica se ha expandido rápidamente entre países tan diversos como India, China, Indonesia, Corea, Singapur, en Asia; o Brasil, Perú, Chile, Colombia y ahora México, en América Latina; las monarquías del golfo, en Oriente Medio, o Sudáfrica, Nigeria, Ghana, Kenia, en África.

Hablamos de una nueva geografía de la riqueza que está dando nueva forma al mundo. México no sólo tiene derecho a su lugar en ella, tiene potencial para lograr un sitio destacado en este grupo. En el transcurso de los últimos años, una serie de reformas e iniciativas mejoraron significativamente la competitividad del país y su atractivo para los inversionistas extranjeros. Los ejemplos más recientes de estos avances son la puesta en vigencia de una ley que abre las puertas a la inversión extranjera en el sector de infraestructura y la revisión  de las leyes laborales que favorecerán la creación de empleos y fortalecerán la economía formal. Sin embargo, todos somos conscientes de que falta mucho por hacer para que México logre su tan necesitado crecimiento anual de 5-6%.

La intención expresada por el presidente electo Enrique Peña Nieto durante su campaña, de abrir la exploración y la explotación de petróleo al sector privado es una prioridad absoluta. Del mismo modo, la continuación de la lucha contra la violencia de los cárteles de la droga y la creación de un mejor ambiente de ley y orden, la reducción del control de los monopolios sobre sectores clave son otros  temas obligatorios que tiene que abordar la nueva administración si quiere tener la oportunidad de lograr la meta que se ha fijado.

Cuando los participantes de la reciente edición de la Mexico Business Summit identificaron las prioridades en las cuales debería enfocarse la nueva administración en sus primeros 100 días de gestión, la primera que surgió fue la mejora del sistema educativo, seleccionada por aproximadamente un tercio de los participantes. La liberalización de la energía y la lucha contra el crimen aparecieron en segundo lugar, con un 20% de votos cada una. Esto es un reconocimiento atrasado de que la mejor manera para que México evite la trampa del ingreso medio es a través de un sistema de educación pública mejorado que ofrezca las habilidades y los enfoques necesarios para competir en la economía global del siglo XXI.

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Ya se ha implementado una serie de reformas, y habrá más durante la administración de Peña Nieto. La pregunta central es: ¿llegarán lo suficientemente rápido? Muchos otros países, que forman parte de la nueva constelación de crecimiento, también tienen metas y expectativas ambiciosas. Se están moviendo tan rápido como pueden, evolucionando y reformando para estar en primera línea de largada. ¿Cómo le irá a México en esta carrera? El jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, que transformó Dubai hasta convertirlo en un polo global, dijo una vez: "Sin duda, sabemos que una gacela puede correr a gran velocidad. La pregunta para mí es: ¿Puede correr más rápido que un león?". México tiene que demostrar que correrá aún más rápido en los próximos años para aprovechar el momento, para ingresar por esta ventana de oportunidad abierta de par en par para el país.

Claude Smadja es presidente de Smadja & Smadja Suiza. Yael Smadja es presidenta de Smadja & Smadja Estados Unidos. Ambos dirigen la Cumbre de Negocios de México.

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