Refugio de dragones

En Hong Kong, la arquitectura pública y la privada se basan en los preceptos del feng shui.
Natalia Tobón Tobón / Beijing

Muchos coinciden en que Hong Kong, una de las ciudades más vibrantes y poderosas de Asia, tiene una energía especial. Algunos dicen que es la multiculturalidad, herencia de las influencias británica y china. Otros piensan que es su fuerza económica, al ser uno de los enclaves financieros más importantes del mundo y eje marítimo del continente.

La mayoría de los hongkoneses cree que se debe a su buen feng shui.

Cuenta la mitología china que Hong Kong es refugio de dragones. No es casualidad que el dragón sea su símbolo y que Kowloon (‘Nueve dragones') sea uno de sus distritos comerciales más importantes. El dragón es símbolo de poder y riqueza y la creencia popular le atribuye la prosperidad de la urbe.

"Hong Kong es receptora de una energía masiva que viene desde el norte y que entra por el mar a través del puerto Victoria, pero lo importante es que esta energía no escapa hacia el océano Pacífico, sino que es protegida por el (monte) Pico Victoria", dice Raymond Lo, experto en feng shui y uno de los consultores del gobierno local en este tema.

El feng shui, que literalmente significa ‘viento y agua', es la ciencia que estudia la confluencia perfecta de los cinco elementos -agua, tierra, fuego, metal y madera- para canalizar la energía positiva y mejorar la calidad de vida de las personas. El agua acumula la energía y el viento la mueve.

Para aprovechar al máximo esa energía, los hong-koneses consultan regularmente a maestros de feng shui. Son pocos los edificios, negocios y almacenes que son inaugurados sin antes haber pasado por un especialista.

Desde los bancos hasta las tiendas de multinacionales, como Adidas o Sony, siguen al pie de la letra los consejos de los maestros. La creencia está tan extendida que una ley en Hong Kong permite a los ciudadanos solicitar al gobierno que pague rituales de limpieza cuando su feng shui es afectado por otra construcción local.

Uno de los inmuebles con mejor feng shui de la isla es el del Hongkong and Shanghai Banking Corporation (HSBC), diseñado por el arquitecto británico Norman Foster. "Con el mar al frente y la protección de la montaña y de los otros edificios detrás, HSBC ‘descansa en el agua', que en feng shui significa sentarse sobre una gran fortuna", afirma Tam Wan Lung, especialista en feng shui de la Asociación Metafísica en Hong Kong.

El consultor Raymond Lo añade que el edificio fue construido en una de las zonas más prósperas de la ciudad: el Pico Victoria, "donde el dragón reposa su cabeza", dice. Además, tiene dos ingresos estratégicamente orientados hacia áreas cardinales positivas: uno hacia el puerto y otro hacia el pico. Cada puerta está protegida por dos grandes leones, que, en feng shui, son símbolo de fortaleza.

Cerca del HSBC se encuentra el Banco de China, uno de los edificios con peor feng shui de la urbe. Su diseñador, el estadounidense de origen chino I. M. Pei, es conocido por su predilección por las formas geométricas y esquinas afiladas, que, en feng shui, representan cuchillos.

"El edificio en sí mismo no se ve afectado, pero ejerce mala energía a su alrededor", afirma Qiu Wei, coordinador del instituto de feng shui Blue Mountain en Beijing. "Como un banco tan importante en un ambiente tan competitivo, no lo veo mal".

La arquitectura del Banco de China tuvo incluso alcances políticos. El edificio fue inaugurado cuando Hong Kong aún era colonia británica, por lo que corrió el rumor de que el gobierno chino buscaba atacar a Reino Unido.

"El edificio ‘corta en dos' la casa del gobernador. Desde que se construyó, el gobernador murió y sus sucesores tuvieron grandes problemas. El actual gobernador ya no vive allí", cuenta Lo.

En cambio, Tam Wan Lung dice que el ataque iba dirigido a su competencia: "HSBC invitó a un maestro de feng shui que le recomendó instalar dos cañones en el techo para contrarrestar la mala energía".

Al final, el Banco de China tuvo que hacer varios ajustes: incorporó canales de agua a su alrededor, habitados por peces dorados que simbolizan dinero, y suavizó el diseño de sus ventanas para hacerlas menos invasivas.

Al caminar por Central, zona de estos grandes edificios y de los rascacielos que forman el horizonte de Hong Kong, hay otros ejemplos de feng shui. Todos buscan impulsar el bienestar económico de la ciudad. Desde las paredes de agua en la Bolsa de Hong Kong, árboles estratégicamente ubicados en los andenes o guardianes protectores en las puertas, hasta grandes hoyos en los edificios para dejar pasar a los dragones, como se ve en el Regent Hotel de Tsim Sha Tsui, por más extraño que suene.

PROTECCIÓN ESPECIAL
La sede del banco HSBC es considerada uno de los edificios con mejor feng shui de Hong Kong. Te explicamos por qué.
Ubicación. Buscar la protección de montañas o edificios a los lados y atrás. Es preferible que el frente esté libre para dar acceso a la luz natural y evitar la sombra de otros edificios.
Ventanas. Las grandes ventanas implican una salida y entrada directa de energía. Pero no son recomendables cuando dan hacia otro edificio, pues no se controla el tipo de energía que entra.
Puerta de ingreso. No debe estar completamente abierta, de modo que bloquee la entrada directa de energía.
Guardianes. Las figuras como dragones, leones o soldados sirven para proteger el edificio.
DETALLES CLAVE
Jefe. Su oficina tiene que estar en la mejor zona cardinal. La mesa nunca debe quedar frente a una puerta ni a un baño. La silla tiene que dar contra un muro, para cubrirle la espalda.
Baños. Son escapes masivos de agua y deben estar en la peor zona cardinal para no afectar las buenas. Las piedras o tierra son útiles para contrarrestar la pérdida de agua.
La energía cambia. Lo que es bueno hoy no lo será mañana. Hay que revisar los cambios cada 20 años para ajustar los edificios al nuevo ciclo.
Agua. Debe fluir. Nunca estancarse.
Departamento de finanzas. Quienes manejan el dinero deben estar en las zonas cardinales activas del edificio, para que el dinero fluya.
Ambiente exterior. No debe tener objetos afilados que le apunten ni calles que lleguen directamente a su fachada.
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