Yo (no) inventé internet

Tim Berners-Lee no quiere ganar dinero por la creación de la web y se opone a los sistemas cerrados, como iTunes y Facebook.
Andrew Edgecliffe-Johnson / Financial Times

Sir Tim Berners-Lee es un entrevistado intimidante. No tanto por la inquietud de tener que mantenerse al nivel intelectual del cerebro que inventó la www, sino porque al googlear su nombre (en ciertas ocasiones, no hay nada de qué avergonzarse con este método de investigación), uno descubre que tiene en línea una lista de respuestas a preguntas que los periodistas le realizaron anteriormente.

Pacientemente explica en su sitio web que no, que no es el inventor de internet. La web es una aplicación que funciona en internet como si fuera un refrigerador que trabaja gracias a la red eléctrica. Y no, dice, no tiene sentimientos encontrados por rechazar ganar dinero gracias a su invento. "Usted no puede proponer algo como un espacio universal y, al mismo tiempo, mantener el control del mismo".

También aclara que no contará más sobre su vida personal porque "lo que está en esta página en la red y en mi página personal es todo lo que hay que saber".

"Alguna vez pensé que pondría una pregunta en la red y que nunca tendría que responderla nuevamente. Una vez hice que un fotógrafo me tomara unas fotos y las puse en la red, pensé que así nunca tendría que ser fotografiado nuevamente", dice en su oficina del Massachusetts Institute of Technology (MIT). "¡Qué equivocado estaba!".

Si bien sería adecuado para Berners-Lee que internet fuera una fuente abierta, no le gusta la vida pública. Aun después de formar parte de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos dirigida por Danny Boyle, donde apareció sentado detrás de una computadora NeXT como la que usó para crear su primer servidor de red, el hombre de 57 años dice que rara vez lo reconocen. Los comentaristas de los Juegos Olímpicos de la NBC dijeron a la audiencia: "Si no han escuchado hablar de él, nosotros tampoco".

Boyle eligió el enfoque no comercial de la innovación de Berners-Lee, "esto es para todos", como el tema para la ceremonia olímpica. Pero, ¿por qué aceptó aparecer en este show?, le pregunto. Responde que había hecho algo de actuación en Ginebra hace algunos años y que ésta era una oportunidad de formar parte de un elenco de 15,000 personas.

"Era impactante. El enfoque coincide con el espíritu de la web", agrega. "La red siempre fue diseñada por personas con una mentalidad internacional, con  un espíritu muy público y muy entusiastas por sus resultados".

De internet al mundo

Nadie nos presta mucha atención mientras cruzamos el campus desde su oficina, decorada con garabatos multicolores en una pizarra blanca y en una de las paredes. El profesor de ingeniería parece ansioso por empezar a comer. Mientras avanza hacia unos camiones de comida que se convirtieron en hitos dentro del MIT, habla apresuradamente, como si su boca luchara por mantenerse a ritmo con su mente.

Todavía no inicia el año académico y el campus está tranquilo, ordenado y soleado. Atravesamos otro edificio y salimos a una calle lateral donde hay cuatro camiones alineados. Berners-Lee me conduce hacia una de las filas más largas, donde Clover Food Lab ofrece pitas rellenas con ingredientes orgánicos.

Hace calor y ambos ordenamos té helado y gazpacho. Elijo un sándwich de garbanzos y él, huevo y berenjena para su pan árabe. Un miembro del equipo de Clover recibe los pagos en su iPhone y usa los lectores de tarjetas de crédito Square desarrollados por Jack Dorsey, el cofundador de Twitter. El camión tiene un sitio web, me cuenta Berners-Lee, que anuncia que sus pitas toman 5.8 minutos de preparación. Se mueve de un lado al otro ansiosamente y pregunta varias veces sobre el progreso de nuestra orden. Guarda un popote en el bolsillo de su camisa, junto con dos plumas y un par de anteojos.

Finalmente, hacemos malabarismos con nuestras pitas, sopas y tés helados y emprendemos el regreso a la oficina de Berners-Lee en el Centro Stata, diseñado por Frank Gehry, con sus ángulos sobresalientes y sus curvas plateadas que brillan con la luz de Nueva Inglaterra. Cuando Gehry consultó el diseño del edificio con los miembros del personal, recuerda Berners-Lee, le pidieron árboles, ventanas amplias y un edificio con la "complejidad de los pueblos italianos de la montaña".

Subimos las escalinatas de un anfiteatro y nos encontramos con un jardín donde hay una sola mesa de café bajo un árbol. Berners-Lee la reservó para nosotros con un cartelito hecho de papel, muy poco tecnológico y sostenido con piedras.

Mientras empezamos con nuestro gazpacho, con fuerte sabor a vinagre, le pregunto sobre su proyecto más reciente, la Fundación World Wide Web, fundada por él en 2009 para usar el poder social y democrático de la red con el fin de promover el acceso a internet como un derecho humano y que provocó el nacimiento del Índice Web, la primera evaluación del impacto global de la tecnología.

El Índice Web toma en cuenta  la infraestructura, el contenido y el impacto político, económico y social de la red en 61 países. Suiza, Estados Unidos y Reino Unido encabezan la lista. Burkina Faso, Zimbabwe y Yemen se ubican al final de la misma. Berners-Lee hizo personalmente parte del trabajo de campo y viajó a Uganda para entrevistarse con ministros, visitar cafés  internet y hospitales.

La meta, dice, era ir más allá de los estudios anteriores sobre conectividad y preguntarse por primera vez: "¿La red sirve a la humanidad?". Berners-Lee resalta los límites de lo que él llama "red para todos", espera ejercer presión sobre aquellos que impiden el progreso de la red. "Es nuestra agenda", dice. "Cuando las personas en cada país se preguntan: ‘¿Y ahora qué hacemos?', aquí encontrarán una lista de cosas en las cuales quizás necesite poner un poco más de esfuerzo y aquí están las cosas donde usted está realmente atrasado".

Berners-Lee espanta una avispa mientras admite que el índice muestra la inequidad acerca del otro lado de su invento: la brecha digital entre quienes tienen acceso a la red y aquellos que no lo tienen. "El Consorcio World Wide Web, la industria y todos los geeks del mundo impulsan nuevos y grandiosos avances en la red, lo cual, obviamente, abre una brecha más profunda con las personas que no tienen acceso a ella", señala.

Cuando le pregunto qué tan realista es esperar que Yemen goce del mismo nivel de conectividad que el MIT, responde: "Creo que podría haber hecho la misma pregunta sobre Uganda hace apenas unos años, pero ahora la movilidad está presente en toda Uganda. Creo que pronto veremos una inversión muy lucrativa por parte de las empresas de telecomunicaciones que conectará al resto de los países, quizás hasta a la selva profunda".

Activista geek

Cuando era niño, Berners-Lee se entretenía mirando pasar los trenes y aprendió sobre electrónica desarmando un ferrocarril de juguete. Tuvo un impecable comienzo como geek.

Nació en Londres y sus padres trabajaron en la creación de la primera computadora comercial, la Ferranti Mark 1. Estudió en Emanuel, una escuela privada del sudoeste de Londres y en Queen's College, en la Universidad de Oxford, donde se especializó en física y fabricó su primera computadora con un soldador y un viejo aparato de televisión.

En 1984, luego de trabajar en empresas de telecomunicaciones y de tecnología, ingresó a la Organización Europea para la Investigación Nuclear, para hacer investigaciones en el laboratorio de partículas de física conocido como el CERN, donde se encuentra el Gran Colisionador de Hadrones, en Ginebra.

Mientras como mi pan pita, observo que su propuesta de 1989 de un sistema de información universal, que luego se convirtió en la red, se parecía más a un intento por resolver pequeños detalles organizacionales que a un sueño utópico de cambio social. En el CERN, su trabajo era en colaboración con voluntarios de todo el mundo. El personal multinacional del CERN se mudaba con tanta frecuencia que el directorio telefónico de la institución fue la primera base de datos que quiso  vincular en línea. "Los otros proyectos en los que trabajaba eran realizados por voluntarios de todo el mundo", recuerda. "Quería poder tener un espacio colaborativo y en ese momento la red no ofrecía lo que yo quería como un medio colaborativo realmente poderoso".

Berners-Lee tiene la idea de que su invento no está terminado. Por eso el geek se hizo activista. "La red es una invención  tanto social como técnica", dice. "Es el juego del gato y del ratón entre los lectores y los escritores lo que hace que la red funcione".

También lo que hace que funcione, agrega, es que él y Robert Cailliau, su colaborador del CERN, lograron que la institución no buscara regalías por la invención. La red gratuita pronto superó al protocolo rival Gopher, desarrollado en la Universidad de Minnesota, que cobraba por su licencia.

Berners-Lee, que ahora divide su tiempo entre el MIT y el profesorado de ciencias de la computación de la Universidad de Southampton, dejó el CERN en 1994 para fundar  World Wide Web Consortium. Conocido como el W3C, el organismo defiende la naturaleza de creación libre para el desarrollo y la promoción de estándares abiertos, como el código html5, un lenguaje que ofrece experiencias multimedia más fáciles para computadoras, teléfonos inteligentes y tablets. Su activismo, dice, surge de "la conciencia de que se necesita aclarar algunos aspectos legales, sociales y políticos antes de que la  tecnología y el sistema realmente funcionen".

Pero mientas él lucha por una red más abierta, batalla contra los sistemas cerrados como iTunes de Apple o las redes sociales como Facebook. Berners-Lee hace referencia a aspectos como los hipervínculos (en las reuniones de W3C, estos vínculos son insignificantes) y cita la advertencia del periodista canadiense Cory Doctorow sobre una inminente "guerra de la computación", mientras menciona que los smartphones se transformaron en plataformas cerradas, imposibles de programar.

En 2010, Berners-Lee advertía que la red se había convertido en "una serie de islas fragmentadas". Sin embargo, Apple es la empresa más valiosa del mundo y Facebook, luego de la caída del precio de sus acciones después de su Oferta Pública Inicial, tiene hoy un valor de cientos de miles de millones de dólares.

¿No parece que aquellos que debilitan la red abierta son los que triunfan?, lo cuestiono.

"Usted me pregunta sobre monopolios", responde. "Recuerde a AT&T, AOL, Netscape y Microsoft. Siempre hay un incentivo para crear un monopolio, pero después el monopolio amenaza la salud del mercado". Cuando los monopolios se vuelven demasiado dominantes, pierden sus incentivos para innovar.

Los avances como las aplicaciones de red con base en el lenguaje html5 son parte de la presión que ejerce W3C, pero Berners-Lee también enfrenta una batalla  con respecto a la neutralidad neta (está a favor de una regulación para detener a los proveedores de banda ancha que favorecen determinados contenidos en internet), los temores de privacidad de los usuarios de la red (W3C trabaja en estándares para impedir el seguimiento o "do not track"), y las preocupaciones de piratería por parte de los dueños de medios.

Academia vs empresa

Berners-Lee registró los derechos de propiedad de la lista de preguntas frecuentes de su propio sitio web. Le pregunto si los defensores de la apertura de la red y los dueños de derechos de propiedad podrán alguna vez llegar a un acuerdo. Hay una pausa extraña y responde: "Humm. Espero que podamos. Existe el supuesto de que la red está allí sólo para el robo de música y que la industria más importante es la de medios". Existe una tensión constructiva entre los intereses académicos y los comerciales en la red, dice, como si fuera un viento que sopla la vela en un sentido y el agua que empuja la quilla en otro, impulsando el bote.

No cree  que sea razonable que los infractores a las leyes de derecho de propiedad deban tener su acceso a internet interrumpido, como contempla la ley Hadopi de Francia. "Creo que se puede multar a las personas, pero desconectar de internet a una familia no es un castigo apropiado. Es una forma de encarcelamiento. Psicológicamente, un adolescente preferiría ir a la cárcel con su iPhone en vez de ser privado del acceso a la conectividad".

Decepción en Silicon Valley

Los gobiernos suelen preguntarle a Berners-Lee cómo impulsar la innovación y yo le pregunto lo mismo.

Su respuesta me sorprende: las condiciones detrás de la invención de la red fueron bastante específicas. "Fue una situación maravillosa, como cuando usted se sienta a tomar un café y mira los Alpes, cuando siente que el aire es tan diáfano que puede tocar el Mont Blanc si estira la mano, eso alegra el espíritu".

Tiene una reflexión más acerca de la innovación. "El Centro Stata de Gehry es un edificio donde usted se encuentra con personas porque es tan confuso que es probable que se pierdan y que pasen por mi oficina. Estos encuentros le dan valor al campus, aun en la era de la educación en línea", dice. "Creo que gran parte del software es desarrollado por personas que lidian con algo que les molesta a corto plazo desde hace tiempo, pero en su mente tienen un maravilloso plan a largo plazo".

Le pregunto si se lleva a cabo suficiente innovación académica de envergadura, ¿o los aspirantes a Silicon Valley sueñan ahora con ganar 1,000 mdd por la creación de aplicaciones que hacen que las fotos digitales se parezcan a las imágenes que sus padres tomaban con la Polaroid para venderlas a Facebook? "Tiendo a pensar que no hay suficiente innovación. Me hubiera gustado ver más desarrollo en torno a los datos abiertos", responde.

Barners-Lee dedicó muchos años de trabajo a la ‘red semántica' de datos que pueden ser procesados en una máquina y es uno de los directores del Open Data Institute del gobierno de Reino Unido, que tiene como una de sus meta hacer que haya más datos oficiales disponibles y capacitar a las personas sobre cómo usar estos datos  con fines comerciales  y de otra índole.

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Deja sin terminar su pan pita y saca un iPhone, la primera vez que consulta un dispositivo desde que llegué. Pide a una persona que pasa que tome una foto de nuestro almuerzo. Ciertamente, yo soy el que debería pedir un recuerdo, le digo. "Hago esto muy  a menudo", responde, y cuenta que en cierto momento tenía  la ‘regla religiosa' de fotografiar a las personas con las que se reunía. "Se podría hacer un buen álbum de fotos con estas imágenes", dice mientras recogemos los restos de nuestra comida. Levanta las piedras que sostenían nuestro cartel de reservado y las deja nuevamente en el borde de un cantero.

Mientras caminamos, le pregunto qué hacía en su computadora durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. Él responde que cuando sus hijos eran chicos les solía  decir: "Todo lo que no entienden es magia". Mientras crecían, se negaba a repetir sus viejos trucos de magia. "Cuando usted entiende las cosas, dejan de ser mágicas", explica con una sonrisa. "Por eso creo que la ceremonia de apertura debería seguir siendo mágica".

¿IMPORTA INTERNET?
El Índice Web fue creado por la Fundación World Wide Web y es el primero que mide el uso y el impacto del internet sobre las personas y las naciones.
Para calcularlo, mide tres variables:
1. Web readiness, o la calidad y extensión de la infraestructura de comunicaciones del país.
2. El porcentaje de individuos en línea y la cantidad de contenido disponible en su idioma.
3. El impacto político, económico y social de internet en ese país.
El Índice Web emplea datos de los últimos cinco años de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el Banco Mundial, Reporteros Sin Fronteras, Wikipedia y la organización Freedom House. Debido a la falta de información sólo evalúa 61 países. México ocupa el lugar 22.
SOÑADOR DE LA RED
Tim Berners-Lee nació en Londres en 1955. Sus padres eran científicos. Pocos relacionan su nombre con internet como hoy la conocemos ni saben que el creador de la web trabaja en el MIT.
1984 Ingresa al CERN, el laboratorio de física de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, uno de los mejores del mundo.
1989 Trabaja en un proyecto para unir internet y el hipertexto y así surge la world wide web. Por esto se le considera el ‘Padre de la Web’.
1994 Deja el CERN y funda el World Wide Web Consortium en el MIT con la meta de promover estándares abiertos, como el código HTML5.
1994 Publica el libro Tejiendo la red en el que explica que decidió que la tecnología web que él creó fuera libre y gratuita para llegar a más personas.
2012 Participa en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, dirigida por Danny Boyle en un homenaje a su creación.
LIBRE Y GRATIS
En 1994, Tim Berners-Lee dejó el CERN, uno de los laboratorios de física más importantes del mundo con sede en Ginebra, Suiza, para fundar el World Wide Web Consortium (también conocido como W3C) en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
La filosofía del World Wide Web Consortium es que todos los estándares de programación sean libres, es decir, que cualquier persona en el mundo los pueda usar libremente y sin costo alguno. Por ello, la mayoría de los desarrolladores web en el mundo usan la tecnología y los estándares de la organización, como los códigos XML y HTML5.
Un año después de la creación del World Wide Web Consortium, al MIT se unió el Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática de Francia y la Universidad de Kei? de Japón. El objetivo de las organizaciones fundadoras era asegurarse de que la red siguiera funcionando sin importar qué negocio u organización creara las herramientas para usarla.
Actualmente, la organización tiene centros regionales en Alemania, Austria, Australia, Bélgica, China, Corea del Sur, España, Finlandia, Grecia, Hong Kong, Hungría, India, Israel, Italia, Marruecos, Suecia y Reino Unido y suma más de 300 miembros.
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