La invasión cultural coreana

Lo que está detrás del ‘baile del caballo’ es más que un éxito comercial. Es una apuesta de Corea del Sur a la cultura.
Luis Miguel González

 

“A rum de wo sa rang su ro wo
Gu re no hey gu re ba np hey
Ji gum bu to gal de ka ji ga bol ka
Oppam gangnam style
Gangnam style”.

No hablamos coreano, pero todos hemos visto el video y casi todos hemos intentado bailar alguno de los pasos. Es como la Macarena, pero más potente. El video irónico de PSY se convirtió en un virus cultural que impacta como una epidemia. Es el primer material en alcanzar 1,000 millones de vistas en YouTube. Se lanzó a mediados de julio y, según WordStream, tiene un promedio de más de 4,000 vistas por minuto, casi seis millones por día.

Un coreano se convirtió en el rey del pop y no es una casualidad. Corea del Sur trabaja para ser una de las mayores potencias de la industria cultural mundial. El Korean Pop o Kpop que parodia PSY en su video, rebasó las fronteras del país.  En México, hay bares de Kpop en la Zona Rosa de la Ciudad de México y hasta una comunidad virtual de fanáticos de esa música. Los videojuegos de baile coreanos, como el Pump it up, son bastante conocidos.

Hallyu, le llaman en Asia a este boom de la cultura pop. Korean wave -ola coreana- es el otro nombre. Comenzó a fines de los 90, como parte de una política de Estado. El gobierno invirtió en banda ancha de alta velocidad en internet y creó una nación obsesionada con el multimedia. Las autoridades de Seúl no querían quedarse atrás de Japón en el terreno de las industrias creativas y ofrecieron incentivos fiscales y apoyo a la comercialización y promovieron alianzas con el sector privado.

La estrategia ha dado frutos. Más allá de la música están los libros, los juegos,  las películas y las series de televisión. Estas industrias generaron exportaciones por 4,159 mdd en 2011 y atrajeron un turismo de consumo cultural. Cerca de medio millón de empleos.

‘Gangnam Style' es el primer superhit en territorio occidental del Kpop, pero no es el mayor éxito económico de la Hallyu. La serie de televisión Sonata de invierno ha generado ganancias superiores a los 20,000 mdd desde su lanzamiento en 2002. Si se compara, la derrama producida por la saga de Harry Potter ronda los 15,000 millones.

Estoy viviendo un sueño y una pesadilla, dijo Park Jae-sang, mejor conocido como PSY. "El sueño tiene que ver con lo que estoy viviendo. La pesadilla es imaginar mi siguiente canción y no poder igualar lo hecho". PSY atribuye su éxito a escenificar las situaciones absurdas que generan el éxito y la occidentalización de Surcorea. ‘Gangnam Style' es una parodia del estilo de vida del barrio Gangnam, el ‘Beverly Hills' de Seúl.

Las autoridades coreanas viven el sueño, sin la pesadilla. Los ingresos de la industria cultural crece 20% al año y está alcanzando a Japón.

Al mismo tiempo, sientan las bases para construir un softpower, a partir de su industria cultural. El concepto, creado por Joseph Nye, se refiere a la capacidad de ejercer influencia a escala internacional a partir de actividades como el deporte, la cultura y los espectáculos. Lo soft es en oposición a las armas tradicionales de la diplomacia: armas y ayuda o bloqueos económicos.

En Corea del Sur, el ministerio de Cultura invierte casi 300 mdd al año en promover su Hallyu en el exterior. Para vender los coches, smartphones, computadoras y electrodomésticos que produce los tiene que vender como parte de un concepto más amplio: ser coreano es cool. Los mexicanos tenemos mucho que aprender de ese país. Tenemos casi todo para relanzar nuestra industria cultural y proyectarla al exterior. Nos falta la voluntad... quizá.

El autor es director editorial del periódico El Economista.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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