Compromiso con lujo

Tres hoteles premium involucran al huésped en mejorar la comunidad.
Elsa Cabria y Delia Angélica Ortiz

El mismo huésped que duerme en un palafito de lujo puede llevar libros a una escuela, arreglar un centro médico o colaborar en la protección de una laguna. Hay un nuevo tipo de hoteles premium en México dirigidos por emprendedores que buscan resolver problemas comunitarios o sustentables.

La saturación en los modelos tradicionales de empresa empuja a buscar alternativas, dice Pablo Ramírez, director de Desarrollo Social del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe. El negocio social -señala- "requiere de un emprendedor distinto que no sólo vaya por el retorno económico".

Para David Leventhal, fundador del hotel Playa Viva, "la idea es dar lujo, sin culpabilidad". Junto a Endémico y Hotelito Desconocido, es un pionero en ofrecer una experiencia en favor de la comunidad.

El río es de todos

El Playa Viva es un hotel boutique, en Juluchuca, Guerrero, con ocho habitaciones de lujo que en temporada vacacional puede costar entre 4,250 y 7,200 pesos la noche.

Sus dueños han invertido en la restauración de manglares y en la plantación de 10,000 árboles nativos y frutales de las 65,000 hectáreas de la reserva natural privada donde está el hotel.

David Leventhal y su esposa involucran a sus huéspedes en la limpieza de ríos y playas, en la donación de libros a la escuela de la comunidad, en el arreglo de la clínica de salud y en actividades a favor del desarrollo turístico del pueblo.

"Los clientes son los mismos que van al Ritz-Carlton, pero ahora quieren tomar una decisión más responsable por la sociedad", dice Leventhal.

Entre caballos y corderos

El Hotelito Desconocido trabaja por la preservación del Playón de Mismaloya, una reserva natural catalogada por la UNESCO como paraíso acuífero de aves, cerca de La Cruz de Loreto, en Tomatlán, Jalisco. Inicia con lo más básico: la convivencia y el cuidado de animales y flora del lugar. Tiene una oferta de 27 palafitos (cuartos construidos sobre estacas a la orilla de la laguna o del mar), diferentes uno del otro hasta en el nombre -se llaman según las cartas de la lotería mexicana-. El hotel promueve los valores ecológicos entre sus huéspedes. Los clientes conviven con conejos y caballos porque, según la filosofía de los propietarios, el lugar es un santuario que tiene como compromiso la veneración de la naturaleza. Los clientes a la vez disfrutan de un temazcal, spa y una cancha de tenis en un entorno de lujo protegido.

Vino en el eco loft

Con 20 lofts ecológicos, el Endémico, el último hotel boutique de Grupo Habita, en la ruta vinícola de Ensenada, Baja California, tiene el objetivo de capacitar a productores locales para que tengan una marca gourmet, bajo el sello Encuentro. Es un escaparate para que los productores independientes de la zona vendan aceite de oliva, conservas y vinos. Encuentro propone un sistema alternativo de distribución para que los artículos lleguen a segmentos A+ de la población. Los responsables del proyecto son Alfredo Acosta y Juan Yi. "No creemos en las temporadas -advierte Yi-, creemos en modelos complementarios de distribución de los productos". Encuentro busca financiamiento del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la incubadora social Vía Internacional.

OFERTA SOCIAL
Hotel Playa Viva. Resort ecológico con ocho habitaciones de lujo. Involucra al cliente en el cuidado del entorno y el desarrollo de la comunidad de Juluchuca, Guerrero.
Hotel Endémico. En Ensenada, Baja California, este hotel dispone de 20 lofts ecológicos y capacita a los productores locales para vender aceite de oliva, vino y conservas.
Hotelito Desconocido. Hace que sus huéspedes den el primer paso a favor del ecosistema: convivir con la flora y la fauna del Playón de Mismaloya, una reserva natural en La Cruz de Loreto, Jalisco.
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