El regreso del CEO virtuoso

El director general de una empresa necesita volver a los valores clásicos para dirigir con éxito, dice Santiago Íñiguez, decano de la IE Business School.
Ivonne Vargas Hernández

Cuando Gallup preguntó en 2011 a más de 1,000 profesionales qué trabajadores consideran más honestos y éticos, 84% dijo que las enfermeras. Otros oficios en alta estima fueron medicina y docencia. Ser ejecutivo no tiene la misma popularidad, apenas 18% indicó que eran personas con gran integridad.

No existe una ‘fórmula mágica' para convertir a un director en un líder honesto y ético, un buen CEO se hace a base de repetir hábitos y rutinas, dice Santiago Íñiguez, decano de la española IE Business School.

Para el catedrático, un director no siempre tiene la orientación indicada para llegar a ese cargo. En su formación debe valorar otras capacidades, como la emocional o la artística. En su obra The Learning Curve (‘La curva de aprendizaje') propone que las ciencias sociales y las humanidades deben formar parte del management. "Hoy, el motivo por el cual una persona abandona la empresa se llama ‘descontento con el jefe' -dice Íñiguez-. Hay que buscar calidad en las relaciones entre personas y eso implica inteligencia de otro tipo: emocional".

El director actual debe recuperar los principios clásicos, como tener sensibilidad cultural, conocer las civilizaciones, la historia y hasta tener sentido del diseño. El decano se refiere a una nueva generación de "directivos ilustrados", expertos en gestión empresarial, también sensibilizados a disciplinas humanistas.

¿Qué necesita un directivo para gestionar con éxito?

Un buen directivo se forja a lo largo de una carrera, mediante la práctica de virtudes gerenciales, la formación continua y la asimilación de la experiencia. Son tres las virtudes que más necesita un directivo hoy. Lo primero es la capacidad para liderar equipos multiculturales de personas, lo cual requiere conocer otras culturas y desarrollar inteligencia emocional. En segundo lugar está la habilidad para formular una visión estratégica, incluso en etapas de gran incertidumbre, como la que viven muchas economías en nuestros días. En tercer lugar pongo el respeto por las personas. Se suele decir que la razón fundamental para abandonar una empresa es el descontento con el jefe y la razón principal del compromiso con una empresa es la calidad de las relaciones entre las personas que trabajan en ella.

¿Qué debe aprender un CEO de la forma ‘clásica' de hacer negocios?

El trabajo duro, enfocarse en problemas específicos en lugar de divagar y construir con el ejemplo son virtudes clásicas que muchas veces se olvidan en los negocios.

Al directivo no le puede faltar la resiliencia, referida a la capacidad para aguantar los momentos adversos. Cuando deben mantener el temple, por ejemplo ante la caída del mercado, es cuando la mayor parte de los directores no preparados se asustan.

Otra virtud importante es la observación. Los arquitectos trabajan esta capacidad porque les permite analizar con más profundidad un edificio, por ejemplo. Los CEO necesitan actuar como grandes arquitectos, que de manera minuciosa analizan el contexto para entender el riesgo de sus decisiones o respecto de lo que sucede en el mercado.

Los directivos muchas veces necesitan actuar rápido. A veces toman decisiones precipitadas, no justificadas. Si pudieran combinar la capacidad de orientación hacia la acción con esa virtud para observar y analizar los problemas que atañen a ciertas circunstancias, serían mejores líderes. Las virtudes son hábitos que se desarrollan igual que los músculos en el gimnasio: con ejercicio, con la práctica diaria.

¿Se perdieron las virtudes en el ámbito corporativo?

"Según rueda el mundo amaneces más amable, eres más pacífico", decía Dickens. Yo creo que la ciencia de dirigir empresas tiene mucho por aprender y dar, es muy joven. Por ejemplo, las primeras escuelas de negocios se generaron a principios del siglo XX, y todavía tienen que evolucionar mucho más para que podamos entender cómo se comportan los directivos.

Estamos en las primeras etapas de la ciencia del management, pero ya hay muchas reglas de oro que hacen que las empresas den mejores servicios a sus clientes.

¿Cuáles son algunas reglas de oro?

En el ámbito de los negocios tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones, ser humildes. Conforme el directivo aprende cosas nuevas, necesita estar atento a los saltos de aprendizaje que contribuyen a mejorar su toma de decisiones. Otras reglas importantes son el respeto por los derechos humanos, por la sustentabilidad, que son temas incorporados a las estrategias de negocios, que se mantendrán de manera global.

¿Qué necesita un directivo para apoyar las reglas?

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La formación continua debe convertirse en una rutina; el entorno cambia mucho y rápido, lo mismo debe pasar con su manera de pensar. Un directivo necesita disposición de incorporar nuevos aspectos de negocios, aprender otros idiomas, volver a la escuela cada tres a cinco años, cambiar de puesto de trabajo. Debe ser excelente en salirse de su zona de confort.

También importa cambiar los hábitos. Intelectualmente asumimos la importancia de tener esa adaptabilidad al cambio, pero ahora, foméntalo. Hay otras virtudes que son igualmente importantes, por ejemplo: tener una mente abierta, ser tolerante, concebir distintas visiones del mundo o de lo que es bueno en los equipos de trabajo.

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