Brotes de esperanza

Las empresas exportadoras están entre las pocas con resultados positivos en medio de la crisis española.
Jesús Rodríguez  (Foto: CNN)
Paul Day y Sebastian Moffett / Reuters

Como proveedor de sistemas de seguridad financiera, la empresa española de tecnología Realsec podría fácilmente haber sido víctima de la crisis de la banca y la debacle económica de su país. Sin embargo, Realsec disfruta actualmente un crecimiento de dos dígitos en sus ingresos gracias a sus nuevos clientes en América Latina.

El 80% de sus ingresos proviene del exterior, en contraste con un 20% en 2009. La cantidad de empleados pasó de 15 en 2007 a 32 en la actualidad, y el ceo Jesús Rodríguez busca nuevas oficinas: las actuales instalaciones de la empresa, con vista al estadio del Real Madrid, se quedaron pequeñas.

"En 2007, España era nuestro mercado primario, pero eso se congeló en  2009", dice Rodríguez. "Si no hubiese sido por nuestra presencia en el extranjero, simplemente hubiera sido imposible continuar".

Realsec representa un destello de esperanza en la cuarta economía más grande de la zona del euro, a pesar de que el Fondo Monetario Internacional anticipa que España permanecerá en recesión durante gran parte de 2013. A medida que caía la demanda interna, algunas empresas se convertían en exportadores.

Los mercados latinoamericanos han sido un blanco importante para las empresas españolas debido a su ventaja con el idioma, y gigantes como Telefónica o Banco Santander incrementaron su presencia en la región para compensar los problemas en su mercado interno.

Las exportaciones españolas se dispararon aproximadamente 40% desde 2009, y en los primeros 10 meses de 2012 las exportaciones españolas a América Latina subieron 18.5% con respecto a las de 2011, más que en ninguna otra región.

En julio del año pasado, España registró su primer superávit por cuenta corriente -entrada neta de dinero de sus operaciones y otras fuentes- desde agosto de 1998, y repitió otro superávit por cuenta corriente en octubre. La Unión Europea pronostica que las exportaciones netas contribuyeron 2.7 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2012, comparado con -4.4 puntos porcentuales por cuenta de la demanda interna.

El éxito de las exportaciones españolas es una de las escasas señales de recuperación a lo largo y ancho de Europa. En Irlanda, algunas empresas se benefician de las caídas en los niveles salariales, mientras que el descenso en los precios de la tierra ha fomentado una nueva ola de inversión extranjera directa en el país. En Italia, las empresas aplauden la manera en la cual el gobierno relajó las rígidas leyes laborales con la esperanza de que esto contribuya a una mayor inversión y contratación de personal.

Nada de esto significa que la crisis económica en Europa haya llegado a su fin. Los gobiernos siguen tratando de resolver la manera de fomentar el crecimiento y, al mismo tiempo, pagar sus deudas. Pero tomadas en conjunto, estas señales ofrecen alguna esperanza de que los últimos años de sufrimiento quizá tengan un impacto positivo.

"Las mejores exportaciones reflejan, en gran medida, una mejora en la competitividad: una baja en los costos laborales, mejor productividad, salarios más bajos", dice Pier Carlo Padoan, economista en jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, el organismo señala que la perspectiva a corto plazo para las economías más débiles de la zona del euro sigue siendo poco alentadora. "La zona euro estará en recesión hasta finales de este año, y el desempleo todavía está en ascenso", advierte Padoan.

Con la mirada en ultramar

Hasta el año 2007, todo iba bien en el negocio nacional de  Realsec. El crédito barato alimentaba un mercado inmobiliario que avanzaba estrepitosamente, y la economía española creció más rápido que el resto de Europa. 

Eso impulsó las instituciones financieras, las cuales necesitaban de los sistemas de encriptación de Realsec para sus transacciones seguras en cajeros automáticos y para el pago con tarjetas de crédito. Llegaron más negocios del gobierno español, que quería asegurar los pagos seguros de pensiones y las solicitudes de beneficios en línea para prevenir la acción de hackers y posibles ladrones de identidad. 

Pero la exposición del sector de la banca hizo a la empresa vulnerable a los cambios en el mercado de propiedades. Entonces cuando en 2007 empezó a circular el rumor de que el auge de la vivienda en España  posiblemente llegaría pronto a su fin, el ceo Rodríguez comenzó a buscar nuevos clientes.

Buscó asesoramiento y ayuda financiera de una agencia gubernamental, PromoMadrid, y pagaron un estudio de viabilidad de negocios en 22 países de América Latina. Durante los siguientes dos años, a medida que se aceleraba la crisis financiera, Rodríguez y tres asociados viajaron para contactarse con potenciales clientes financieros en México, Chile, Colombia, Perú, Venezuela y Brasil.

"Me di cuenta de que no podíamos poner todos nuestros huevos en la misma canasta", dice. "Pasamos dos años viajando por esos países. Visitaba a socios potenciales, platicaba con ellos, veía si la información que nos habían brindado correspondía con la situación sobre el terreno. Durante este tiempo invertíamos todo lo que podíamos". 

E invertir en una región que experimenta un aumento en el uso de tarjetas de crédito y de la banca por internet rindió sus frutos. Realsec creció a una tasa de cerca de 20% anual en los últimos años: tuvo ingresos totales de 4.2 millones de euros (mde) en 2010 y 5.5 mde en 2011, y esperan ingresos por 6.7 mde para 2012. Rodríguez le apunta a unos ingresos anuales de 9 mde para 2015, con un 90% que provenga de fuera de España.

Asegura que otras empresas empiezan a tomar conciencia de este potencial. "Hace apenas un par de años, no había nadie en México. El otro día entré a un banco en México y había tres empresas españolas, todas las cuales han estado trabajando allí por más de tres meses".

Impulsa, una pequeña empresa constructora con sede en Andalucía, se expandió a México y Colombia, así como a Argelia. "Ahora sobrevivimos sólo gracias a nuestros negocios en el exterior", dice su fundador y ceo, Ismael Mora Ávila.

De cara al futuro

Las nuevas inversiones podrían brindar un mayor impulso a España, ya que la tasa de desempleo de 26% presiona un descenso en los salarios y aumenta el atractivo del país como una base de producción de bajo costo. En el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, España subió del lugar 42 en 2010-2011 al puesto 36 del escalafón para 2012-2013.

En noviembre, el fabricante francés de autos Renault anunció que aumentaría la producción y crearía 1,300 nuevos empleos en España, donde en promedio la hora de trabajo cuesta dos tercios de la de Francia, según Eurostat. El acuerdo "aprovecharía el desempeño competitivo logrado a través de las recientes negociaciones laborales", dijo Renault en su momento.

El mes anterior, Ford Motor anunció que cerraría una fábrica en Genk, Bélgica, donde la hora de trabajo cuesta casi el doble que en España, y transferiría su producción a Valencia. "Sin duda, los costos influyen" en las decisiones de inversión, dice Greg Fuzesi, economista de la zona del euro para JPMorgan.

Pero pese a todo, España sigue siendo el país con la peor perspectiva de crecimiento a corto plazo entre las grandes economías europeas. Aun si se mantiene el crecimiento de las exportaciones, los economistas advierten que eso no será suficiente para solucionar los problemas económicos del país. El desempleo está en niveles dolorosamente altos, se calcula que un millón de viviendas siguen sin venderse luego de la crisis del mercado inmobiliario, y la solución de estos problemas requiere la recuperación del gasto interno, algo que hoy parece todavía lejano.

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"El crecimiento de las exportaciones es sostenible", dice Adrian van den Hoven, director de relaciones internacionales de Business Europe, un grupo de cabildeo con sede en Bruselas. "Pero no resuelve rápidamente el problema del desempleo, por lo tanto hay problemas sociales que podrían mantenerse".

Tampoco habrá muchas otras empresas que puedan recibir asistencia de PromoMadrid, la agencia estatal que ayudó a Realsec a expandirse al exterior, pues se anunció que la agencia cerrará sus puertas como parte de las medidas de austeridad del gobierno.

Falta estrategia
Durante su visita al Congreso de los Diputados en febrero, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, centró su discurso en el sector externo y la necesidad de nuevas mejoras en la competitividad. Si bien reconoció los esfuerzos realizados, insistió en su idea de que el camino a seguir es que España salga de la crisis a punta de exportar.
La economía española se va reequilibrando gradualmente al alejarse de la dependencia excesiva de la demanda interna hacia un modelo más orientado a la exportación. El sector exterior ha crecido en los últimos años, y representaba cerca de 32% del PIB a mediados de 2012, frente a menos de 24% a principios de 2009. Sin embargo, el ajuste no fue el resultado de una clara estrategia. Las preguntas acerca de lo que España pretende exportar, cómo, para qué mercados y qué políticas se pondrán en marcha aún siguen sin respuesta. Transformar un modelo económico estropeado que se basaba en el auge del mercado inmobiliario toma tiempo, y necesita una estrategia clara.
España cuenta con varias ventajas competitivas, y el riesgo de una crisis accidental de su economía y sector financiero ha disminuido. Sin embargo, los efectos de la crisis de 2012 son todavía evidentes. En el futuro, España tiene que ser capaz de demostrar que puede adaptar su economía, y posiblemente también su modelo político y social. La ausencia de una estrategia clara seguirá obstaculizando la recuperación de España en el mediano plazo.
Economist Intelligence Unit
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