La esperanza del cambio

Ya sucedió lo impensable con Elba Esther Gordillo y el sindicato de maestros. ¿Ocurrirá lo mismo con la industria y la empresa más polémica de la economía mexicana?
Los editores

La detención de Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del sindicato de maestros, sacudió a los mexicanos el mes pasado. Ha sido, sin duda, la mayor sorpresa en los primeros 100 días del gobierno de Enrique Peña Nieto, y una de las noticias políticas más impactantes de la última década.

Sin embargo, la importancia de este evento va más allá del impacto que concretamente tendrá en el destino del sindicato y, sobre todo, en la reforma educativa. Tiene que ver con los cambios que generó en varios aspectos, por ejemplo, en la renovada percepción de que hay un Estado fuerte que está por encima de los poderes más arraigados en la política mexicana.

Ahora fue un sindicato, pero fue el grupo más numeroso de trabajadores y, por ende, más poderoso. Mañana podría ser una empresa de telecomunicaciones, una de televisión o el otro sindicato, el petrolero. Y por qué no, hasta el crimen organizado podría meterse en cintura.

No sabemos si éste es el comienzo de un círculo virtuoso en la historia del país, pero es innegable que la captura de Gordillo renovó la esperanza de que en México pueden cambiar las cosas, incluso las que ya se daban por perdidas.

Ése es el espíritu de la historia que traemos en la portada de esta edición. La empresa más polémica de México, Pemex, que en su 75 aniversario vive momentos críticos para su futuro. A pesar de la lamentable explosión que sufrió en las instalaciones centrales a finales de enero, parece que los astros comienzan a alinearse para dotar la compañía de instrumentos legales que le permitan trabajar como una empresa de verdad.

El encuentro que tuvimos con Emilio Lozoya, la primera entrevista a fondo que ofrece en su gestión al frente de la empresa más grande de México, nos mostró a un funcionario convencido de que sí es posible hacer los cambios legales que pongan Pemex en una mejor situación que la que hoy tiene. Él, por su parte, también está haciendo lo necesario para cambiar al gigante desde adentro. Cueste lo que cueste. Aunque el costo sean plazas laborales, un tabú que siempre ha existido pero que será necesario superar si se quiere tener una empresa competitiva. Y Lozoya quiere un Pemex competitivo.

Una reforma energética en México nunca dejará de ser polémica por sí misma. Lo que sí está cambiando respecto del pasado es el entorno de la misma. No es lo mismo que Pemex extraiga petróleo de aguas profundas cuando el barril vale 100 dólares en el mercado internacional que cuando el precio es de 50 dólares o menos, como algunos analistas prevén para los siguientes años. O que México aumente por fin su producción de hidrocarburos cuando su principal cliente, Estados Unidos, compra la mitad de lo que necesita en el mercado internacional, que cuando este país sea autosuficiente, tal como se calcula que sucederá a partir del año 2030.

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La historia de esta portada y de toda la edición tiene la misma intención: entender lo que sucede porque sabemos que el entendimiento es el insumo para generar contenido estratégico para quienes toman las decisiones en beneficio del país. Pero no podemos negar que hay una dosis de esperanza de que en el sector energético las cosas también estén por cambiar para bien.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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