Recoger los pedazos

Después de dos años de demandas, Vitro llegó a un acuerdo con sus acreedores. Necesitaba seguir operando en Estados Unidos y los fondos no querían pagar millones de dólares por daños en México.
Carlos Martínez y Marco Núñez

En los últimos dos años, diferentes directivos de Vitro se refirieron a los acreedores que rechazaron su concurso mercantil como "fondos buitres", de comportamiento "altamente litigioso" y "naturaleza frívola y destructiva".

Los fondos que montaron una campaña legal contra Vitro son 28, pero los más agresivos son los estadounidenses Elliott Management y Aurelius Capital Management.

"Nos hemos topado con esta gente que tiene una forma de actuar con la cual, para bien o para mal, no estábamos familiarizados", dijo en julio Alejandro Sánchez Mújica, director jurídico de Vitro.

Tras más de dos años de demandas, amparos y acusaciones, la batalla entre la regiomontana y sus acreedores llegó a un final que pocos habían previsto el 4 de marzo. Las partes acordaron desistirse de todas sus acciones legales en México y Estados Unidos. Pero todo indica que la vidriera sufrió pérdidas que le costará recuperar.

Con pocas esperanzas de que Estados Unidos reconociera su concurso en una decisión inédita, Vitro se arriesgaba a perder su operación en ese país, de donde provienen 25% de sus ventas o 446 millones de dólares (mdd). Los fondos necesitaban que la vidriera dejara de vender subsidiarias en Estados Unidos, para poder cobrarle. Además, de no llegar a un acuerdo, podrían haber tenido que pagar hasta 1,600 mdd en daños y perjuicios por orden de la justicia mexicana.

Esto obligó a Vitro y los bonistas a negociar. Pusieron a un lado sus rencores para llegar a un acuerdo, aunque ninguno se llevó todo lo que quería.

‘Sueño americano' en peligro

El 13 de junio, Vitro recibió un fuerte revés legal. El juez Harlin ‘Cooter' Hale, de la Corte de Bancarrota del Distrito Norte de Texas, rechazó reconocer su concurso mercantil aprobado en Nuevo León. Hale concluyó que el concurso eliminaba injustamente garantías de cobro de los bonistas.

En Estados Unidos, a diferencia de México, las garantías u obligaciones de pago que ofrecen las subsidiarias por la deuda de su empresa matriz no pueden recortarse conforme al concurso mercantil. "Ésa es la gran diferencia entre las leyes de los dos países", dice Javier Navarro, quien fue conciliador del concurso mercantil de Vitro por casi un año. "Los fondos quieren recuperar el 100% de su deuda más intereses, pero bajo la ley mexicana (y el concurso mercantil de Vitro) sólo pueden recuperar 64 centavos (por cada dólar)".

Desde que el expresidente Vicente Fox promulgó la nueva Ley de Concursos Mercantiles en 2000, 35 empresas mexicanas que solicitaron la homologación de sus concursos mercantiles en Estados Unidos la consiguieron. Vitro fue la única que no.

"Estamos decepcionados por la opinión del juez en este asunto y apelaremos esta decisión", dijo Claudio del Valle, director general de Reestructura de Vitro, al conocer el fallo.

Los abogados de la regiomontana apelaron ante una corte de Nueva Orleans. Mientras el caso era estudiado, el abogado Kevin Russell, del despacho Goldstein & Russell, presentó al tribunal un recurso legal de 14 páginas a nombre del gobierno mexicano. Éste expresaba su interés de que se homologara el concurso mercantil de Vitro en Estados Unidos.

"El riesgo (de no reconocer el concurso) se percibe como un comentario sobre el sistema judicial mexicano en general (y) complicaría sustancialmente la cooperación entre los tribunales de quiebra en Estados Unidos y México", decía el documento.

Pero ni eso ayudó a Vitro. A fines de noviembre, los jueces Rhesa Barksdale, Carolyn King y Jerry Smith ratificaron el fallo de Hale.

Lo único que les quedaba a los abogados de Vitro era pedir que la Suprema Corte de Estados Unidos revisara el fallo. Pero las posibilidades eran pocas. La corte recibe al año alrededor de 10,000 de estos recursos y sólo admite entre 80 y 100.

El daño ya estaba hecho. El pleito con los bonistas le costó a Vitro presencia en Estados Unidos, su principal mercado fuera de México.

En junio de 2011, la regiomontana vendió a petición de sus acreedores casi todos los activos de su subsidiaria estadounidense Vitro America. La empresa fabricaba e instalaba vidrio para la industria automotriz y de la construcción. "Es sólo otro ejemplo de la estrategia de litigio de unos cuantos tenedores cuyo único fin es perjudicar a Vitro y el resto de sus acreedores", dijo Del Valle, de Vitro.

Dos meses después, la vidriera vendió VVP Auto Glass, otra subsidiaria. También transfirió cinco empresas -Vitro Asset, V-MX Holdings, Amsilco Holdings, B.B.O. Holdings y Crisa Corporation- a Bahamas. "Aparentemente, estos actos se hicieron para evitar que los acreedores (...) tomaran medidas para recolectar (...) las deudas", escribió el juez Hale en diciembre, cuando declaró en concurso mercantil involuntario a otras cinco subsidiarias de la vidriera.

Aunque Vitro asegura que las subsidiarias eran sólo "cascarones legales", la decisión del juez fue un duro golpe. La presencia de la vidriera en Estados Unidos era símbolo de su grandeza. "Era un emporio impresionante", dice Gerardo Copca, analista de la asesora financiera Metanalisis.

Las ventas de la empresa en Estados Unidos son la mayor parte de sus exportaciones. Éstas cayeron 55.7% entre 2009, cuando entró en suspensión de pagos, y 2011, el último año del que reportó cifras.

La mayoría de las exportaciones de su unidad de negocio de Envases y Vidrio, que fabrica envases para bebidas, medicinas y cosméticos, terminan en Estados Unidos. Un cuarto de las ventas de su otra división, Vidrio Plano, que provee vidrio a armadoras como General Motors, Chrysler y Ford, así como a la industria de la construcción y fabricantes de muebles y electrodomésticos, provienen de ese país.

"Estoy seguro de que Vitro no quiere llegar a un extremo de desaparecer en Estados Unidos", dice Jim Harper, líder del área de Investigación del banco de inversión estadounidense BCP Securities.

De cobradores a deudores

A mediados de diciembre, Vitro demandó en México a varios de sus acreedores con la intención de que pagaran hasta 1,600 mdd por daños y perjuicios y costos legales. Los fondos presentaron cientos de demandas contra la regiomontana y 17 de sus subsidiarias a nombre de otros acreedores, incluyendo Elliott y Aurelius. La justicia mexicana las rechazó todas.

Los fondos demandados eran Moneda, Brookville Horizons Fund, Davidson Kempner Distressed Opportunities Fund y Knighthead Master Fund.

"Buscaremos la recuperación de dichos daños por parte de todas las partes involucradas, incluyendo Aurelius y Elliott", dijo Del Valle en diciembre.

Elliott fue fundado por Paul Singer, un ex abogado de Wall Street conocido por su implacable estilo para negociar. Aurelius fue creado por Mark Brodsky, abogado y ex empleado de Elliott. Se dedican a comprar deuda de países o empresas en suspensión de pagos y a reclamar el 100% de su valor original en tribunales.

"Están a la caza de este tipo de oportunidades", dijo Sánchez Mújica en julio.

Los dos fondos llevan más de una década enfrascados en una batalla legal con el gobierno argentino. Exigen 1,400 mdd en bonos que compraron cuando Argentina entró en suspensión de pagos.

En 2000, el gobierno peruano le pagó a Elliott 55.6 mdd, por una deuda que el fondo adquirió por 11.4 mdd. Obtuvo una ganancia de casi 400%.

Expansión buscó a los dos fondos desde julio, pero  no quisieron dar declaraciones.

La demanda por 1,600 mdd presentada por Vitro en Nuevo León probablemente obligó a los fondos a negociar. "De alguna manera, esto lleva a sentarse a negociar porque ya hay algo a favor de Vitro", señaló Gricelda Nieblas, directora del Instituto de Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (Ifecom), quien siguió de cerca el caso Vitro.

"Esperamos que los fondos piensen dos veces antes de seguir con su agresiva estrategia de litigio - dijo en enero Roberto Riva Palacio, vocero de Vitro-, ya que no pueden seguir presentando demandas por doquier".

Acuerdo obligado

Vitro enfrentaba la posibilidad de dejar de operar en Estados Unidos. Los fondos, la de pagar hasta 1,600 mdd por daños y perjuicios. No les quedó más remedio que sentarse a negociar y llegar a un acuerdo.

Sin que los inversionistas lo supieran, este 29 de enero Bill Greendyke, uno de los abogados de Vitro, solicitó a Hale, el juez de Dallas, suspender temporalmente todos los procedimientos judiciales relacionados con el concurso mercantil en Estados Unidos.

El objetivo era hacer una tregua para negociar con Elliott y Aurelius y los demás bonistas.

Aunque los medios financieros especulaban sobre una posible negociación, fue hasta el 11 de febrero cuando la vidriera reveló que estaba en pláticas. Ese día, la BMV suspendió temporalmente las acciones de la empresa, cuando su valor aumentó más de 15% en menos de cuatro horas.

Los inversionistas recibieron con optimismo la noticia. "Siempre es mejor que las partes lleguen a un acuerdo y eviten que la corte decida por ellos", dice Joe Kogan, analista líder de Estrategias para Mercados Emergentes de Scotiabank.

El 26 de febrero -casi un mes después de que iniciaron las negociaciones- las acciones de la regiomontana cerraron en 32.7 pesos, su récord histórico.

Seis días después, Vitro anunció que había llegado a un convenio con sus acreedores. Las partes acordaron desistirse de todas las acciones legales en Estados Unidos y México.

El convenio especificaba que el fondo de inversión Fintech Advisory, del enigmático financiero regiomontano David Martínez, compraría los bonos de deuda de los acreedores y pagaría sus costos legales por un total de alrededor de 679 mdd. A cambio, recibiría un bono de deuda de Vitro por 235 mdd y hasta 13% del capital de una de sus subsidiarias sin identificar. Fintech ya poseía unos 600 mdd de deuda de la vidriera y una opción de compra de hasta 24% del capital de una subsidiaria.

Los fondos se aseguraron 621.7 mdd de su deuda de 729.2 mdd, 85% de lo que pedían y más de lo que ofrecía Vitro en su concurso mercantil.

Vitro logró que los fondos aceptaran la liberación de 640,000 dólares en cuentas por pagar embargadas en Estados Unidos. Pero el premio mayor para la empresa fue la libertad de seguir operando en su principal mercado de exportación. (El convenio, anunciado al cierre de esta edición, dependía de la autorización de las autoridades estadounidenses y mexicanas).

La diferencia es que los fondos cedieron una porción de lo que reclamaban, pero la vidriera perdió una parte importante de su negocio mientras pasaba más de dos años enfrascada en sobrevivir al litigio.

"El nivel que tuvo hace muchos años será difícil que lo recupere", dice Copca, de Metanalisis. "Seguirá siendo una empresa importante, pero más pequeña".

Sin embargo, los directivos creen que el acuerdo es el primer paso para la recuperación. "Estos acuerdos -dijo Adrián Sada, presidente de Vitro, en un comunicado- nos permiten dar la vuelta a la página a un periodo retador para la compañía y enfocarnos plenamente en nuestro negocio".

DE TRIPAS CORAZÓN
Los directivos de Vitro nunca ocultaron su encono por Aurelius y Elliott. Pero la situación los obligó a negociar con ellos.
     
Octubre 2011 Mayo 2012
“Las negociaciones para una reestructura (…) fueron severamente obstruidas por un par de los llamados ‘fondos buitres”. “La naturaleza frívola y destructiva de las tácticas empleadas por los así llamados ‘fondos buitre’(...)”.
Claudio del Valle, Director general de Reestructura de Vitro. Claudio del Valle, Director general de Reestructura de Vitro.
   
Julio 2012 Julio 2012
“No vemos ningún efecto Vitro, sino el efecto ‘buitre’”. “Nos hemos topado con esta gente que tiene una forma de actuar con la cual, para bien o para mal, no estábamos familiarizados”.
Alejandro Sánchez Mújica, Director jurídico de Vitro. Alejandro Sánchez Mújica, Director jurídico de Vitro.
 
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