Viejos nuevos desafíos

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Por Francisco Madrid Flores, director de la Escuela de turismo de la Universidad Anáhuac

Los años recientes no han sido buenos para el turismo. México saldrá del Top 10 de los países más visitados, sitio que mantuvo durante años. Esto echa por tierra las alegres cifras del gobierno pasado que, con ligereza, sostuvo que para 2018 seríamos el quinto destino mundial, lo que suponía un crecimiento anual sostenido de 15%.

La triste realidad es que el crecimiento anual observado en el sexenio que concluyó fue inferior a 1%. En el fondo, el mayor error está en competir por traer más cabezas y no por aumentar los ingresos.

El motor que mueve el turismo mexicano es el mercado doméstico -80% del consumo turístico total, es decir, una impresionante cifra de más de 110,000 millones de dólares (MDD)-, pero desde siempre, uno de los mayores aportes que se reconocen en esta industria es su capacidad para generar divisas.

Aunque al paso del tiempo la participación de éstas se ha diluido como efecto de la apertura comercial, el saldo de la balanza turística (4,333 MDD) es crucial para atenuar los efectos de una balanza comercial sistemáticamente deficitaria -con excepción del año pasado.

La cifra palidece ante Tailandia, que recibe menos turistas que nosotros, pero que genera 20,000 MDD. Otro caso es España, una economía avanzada pero en crisis, donde se generan divisas por 40,000 MDD.

El gasto medio de los turistas internacionales en México es de 460 dólares. En países como Australia supera los 5,000. Un referente más cercano es el gasto medio en Estados Unidos, que se aproxima a los 2,000 dólares.

El temprano anuncio de las directrices de la "Política Nacional Turística", del presidente Enrique Peña Nieto, debe ser bien recibido. Reconoce la obviedad antes ignorada: el turismo es afectado seriamente por la inseguridad y la imagen de violencia.

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En los lineamientos estratégicos destacan temas que, no por conocidos dejan de ser necesarios: competitividad, calidad, sustentabilidad, fomento a la inversión, infraestructura, promoción y reestructuración de las dependencias públicas a cargo del sector. En estos temas no hay espacio para la discusión. A fin de recuperar el tiempo perdido es momento de superar el señalamiento de los qués y pasar al terreno de los cómos. Éste es el verdadero desafío del sector.

* El autor fue subsecretario de Operación Turística en el sexenio de Felipe Calderón.

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