El poder ya nunca será igual

Las nuevas tecnologías de la información y la sociedad del conocimiento transforman nuestra cultura y modificarán seriamente nuestra civilización.
Sabino Bastidas Colinas

Internet y las redes sociales están cambiando a la humanidad. Son un tema en construcción que todavía promete sorprendernos mucho y que, por supuesto, todavía no comprendemos del todo. Filósofos, sociólogos y politólogos hacen esfuerzos importantes por ayudarnos a comprender el fenómeno y sus implicaciones, pero aún estamos muy lejos de dimensionar todos sus alcances.

Una vez más en la historia de la humanidad aparece una tecnología que nos sorprende, que cambia nuestra forma de ser y reta nuestras costumbres e inteligencia. Claramente, las redes generan una nueva forma de cibersociedad o cibercomunidad. Una asociación multicultural, trasnacional, con personajes a veces anónimos, que interactúan con nuevas expresiones, nuevos problemas, nuevas formas de organización, de poder y liderazgo. En esta parte quiero detenerme.

Es evidente que, a partir de internet y las redes sociales, nacen nuevos liderazgos que quizá pueden tener sus expresiones más fuertes en el mundo del espectáculo y el entretenimiento. Un buen ejemplo es del video de YouTube de la canción ‘Gangnam Style', del artista surcoreano PSY.

Al cierre de esta edición el video llevaba más de 1,355 millones de reproducciones directas, más las miles -o quizá millones- de reproducciones derivadas de medios tradicionales. Si recordamos que la población del mundo es de más o menos 7,050 millones de personas, teórica y aproximadamente, uno de cada cinco habitantes del planeta ha visto ‘Gangnam Style'.

Es evidente que estamos ante un nuevo fenómeno de masas que, por lo menos, debe despertar preguntas serias en gobernantes, políticos y estudiosos. Estamos obligados a preguntarnos: ¿Cuáles son los alcances e implicaciones de esos nuevos liderazgos? ¿Qué pueden provocar? ¿Cuáles son los escenarios?

El cantante surcoreano se saltó todas las formas tradicionales de comunicación y creó un nuevo vínculo directo de comunicación con el mundo. ¡Y eso que no hablamos coreano!

El punto es que si eso logró un tema de entretenimiento, nada impide que mañana lo haga un tema político, religioso, económico o de causa social, como parte de un gran movimiento o revolución global que alcance la estabilidad y la gobernabilidad de los tradicionales estados nacionales.

Internet y las redes sociales ya son parte cotidiana de la agenda política y de comunicación de los gobiernos. Hay debates, se detectan problemas, se magnifican procesos, surgen tendencias y opiniones que premian o castigan la reputación de políticos, partidos y gobiernos.

Estos nuevos líderes sociales, por primera vez realmente globales, incrementan su potencial y sus formas de acción pública. Los casos en los que internet es protagonista clave de la política son varios: el subcomandante Marcos, las dos campañas de Obama, WikiLeaks, la Primavera Árabe, los motines en la ciudad de Londres, los indignados en España y en otros países. Pero todavía no hemos visto surgir un gran movimiento global. Esto apenas empieza.

Dice Manuel Castells en Comunicación y poder: "El poder se ejerce fundamentalmente construyendo significados en la mente humana mediante procesos de comunicación que tienen lugar en las redes multimedia globales-locales de comunicación de masas".

Estos nuevos líderes de la era de la información elaboran contenidos que tienen el  poder de construir significados colectivos. Ésta es la clave. Estamos ante una nueva forma real y tangible de poder político, sobre el que hay mucho que reflexionar. Ojalá ese liderazgo se use para bien y construya una sociedad global con valores. Aunque nada garantiza esa ruta.

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Consultor y analista político, director de Pensar Diferente Consultores.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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