Cuando el gigante se vaya

Como sus negocios, el plan de sucesión de Carlos Slim está regido por su intuición.
María Antonieta Barragán Lomelí

Aquel noviembre de 1997 nadie pudo detener el rumor de que Carlos Slim Helú había fallecido después de una delicada intervención quirúrgica por problemas cardiovasculares. El desplome de las acciones de Grupo Carso y de Telmex fue inmediato. Era el primer aviso de que había llegado el momento del enroque generacional: los hijos y los yernos del ingeniero, con edades de 28 a 30 años, pronto asumieron los puestos de dirección de sus empresas. La sucesión del Rey Midas estaba encarrilada.

Si alguien en aquel momento pensó que Slim estaba preocupado por tranquilizar a los accionistas y que correría a reclutar a personal capacitado, se equivocó.

Colocar a sus hijos y a su gente clave como cabezas de sus empresas para no correr riesgos "fue una de las mejores decisiones que ha tomado Carlos Slim", dijo a Expansión antes de su muerte, a finales de 2011, Rubén Aguilar Monteverde, quien se desempeñó por varios años como consejero en Grupo Carso.

No era una improvisación. Los hermanos Slim Domit se mantienen, 16 años después, en los puestos estratégicos del negocio familiar y han mostrado que fueron educados para "entrar, navegar, recorrer y salir del bosque cuando ellos quieran", dice Jorge Fernando Negrete, director de la consultora Mediatelecom Policy & Law, especialista en telecomunicaciones y modelos de negocios.

El mayor, Carlos Slim Domit, es presidente de los consejos de administración de Grupo Carso y América Móvil, según los últimos reportes anuales disponibles. También es consejero presidente de Telmex Internacional y de Telmex y director de Grupo Sanborns. Su hermano Patricio comparte con él la presidencia de América Móvil y es vicepresidente de Carso, además de director comercial de Mercado Masivo Telmex. Marco Antonio es director general del Grupo Financiero Inbursa, así como consejero de Grupo Carso y Telmex.

De los yernos de Slim Helú, Arturo Elías Ayub es director de Alianzas Estratégicas, Comunicación y Relaciones Institucionales de Telmex y director general de Fundación Telmex. Además participa como consejero de América Móvil. Daniel Hajj Aboumrad es director general de América Móvil y consejero de Telmex. Fernando Romero Havaux, arquitecto, fue el responsable del diseño y de la construcción del Museo Soumaya.

En conjunto, el fideicomiso de la familia Slim, donde todos los miembros tienen la misma participación, controla 46.5% de las acciones con derecho a voto de América Móvil -la empresa más importante de la familia-, según el reporte anual de 2011 ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos. Esto implica que cada uno tiene que aprobar cada decisión significativa de la empresa.

Fuera del fideicomiso, algunos miembros de la familia poseen sus propias acciones en forma individual. Por ejemplo, Patrick y Carlos, los copresidentes, tienen cada uno 3.8% de las acciones con derecho a voto de la empresa.

Slim dejó de reportar su participación individual al dejar sus cargos formales en las empresas en 2009. Pero aún es el principal accionista, según un reporte de octubre de 2012 ante la sec. Además, durante varios años apareció en estos reportes como "presidente vitalicio" de América Móvil, cargo que no apareció en la última versión.

El cambio de títulos subraya lo gradual de la sucesión. Negrete dice que ésta empezó hace décadas. Eso muestra, dice, que es un caso atípico en el que se rompen los manuales académicos para privilegiar la intuición del hombre más rico del mundo.

"La sucesión de Carlos Slim tiene todo el toque de clan, con sus peculiaridades libanesas, y en una combinación de modelo japonés, con poco gasto administrativo y corporativo", dice Fernando Butler Silva, ex presidente del Colegio de Economistas y quien ha sido consultor de Telmex.

Sin manual

Slim "tiene una capacidad personal para tomar decisiones muy poco usuales a nivel empresarial -dijo Aguilar Monteverde en la que terminaría por ser su última entrevista-.  Y es razonablemente discreto, no está tratando de hacer sentir que él es el dueño de las canicas".

El magnate no responde a los manuales anglosajones de negocios y la sucesión que armó tampoco, dicen Negrete y Butler. Coinciden en que la cohesión familiar y la estructura de valores que rodean a la familia le imprimen un sello distinto.

Negrete recuerda el caso de Emilio Azcárraga Milmo, propietario de Televisa, y el caos en que se vieron envueltos sus sucesores a su muerte por no tener un plan.

Slim delimitó su filosofía empresarial y la inculcó a sus familiares y a sus empleados.

A diferencia de los modelos anglosajones, opinan los entrevistados, las empresas de Slim tienen estructuras simples y mínimos niveles jerárquicos. Sus negocios son austeros, viven en constante modernización y sus gastos son los imprescindibles. Los colaboradores creen en el trabajo en equipo y los directivos reinvierten todas las utilidades.

El clan está armado

"La mezcla negocios y familia es compleja y peligrosa", indica Jesús González, experto en gobierno corporativo de la consultora KPMG.

Carlos Slim educó a sus hijos para mantener la administración de valores familiares, continuar con la visión estratégica del padre y perfeccionar su capacidad de adaptación, pero, sobre todo, convocar a personas con talento para que se sumen a su proyecto.

Al principio del proceso de sucesión, Slim iba a las juntas de Grupo Carso, según Aguilar Monteverde, pero se dio cuenta que eso le impedía a su hijo Carlos tomar el liderazgo. Entonces, dejó de asistir.

"Slim puede estar tranquilo, ha trabajado mucho con sus hijos -dice Enrique Taracena, experto en gobierno corporativo y académico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas-. Ha confiado en ellos y los ha dejado involucrarse con el negocio".

Las numerosas empresas familiares mexicanas pueden llevarse una lección, dicen los expertos: la importancia de educar a los hijos para que adquieran el perfil de liderazgo que necesita la empresa. Puede ocurrir, advierten, que no tengan las características o habilidades para administrar el negocio. El líder debe descubrirlo a tiempo y, en todo caso, preparar a sucesores ajenos al entorno familiar.

"Es un buen ejemplo de sucesión -dice Héctor Macías, asesor de negocios en la consultora PwC-. (Slim) ha sabido preparar a sus futuras generaciones, hacerlos igual o más capaces que él y tomar las riendas de los negocios mientras el ingeniero se dedica a abrir nuevos negocios".

El magnate no se limitó a una sucesión dentro de la familia. También armó un equipo de trabajo sólido y leal a su proyecto empresarial, dice Negrete.

Pero Slim ha preparado el cambio de estafeta para circunstancias políticas distintas a las que rigen ahora. Después del anuncio de una reforma constitucional a las telecomunicaciones -que plantea posibles límites a la operación actual de América Móvil-, Butler no descarta la posibilidad de que Slim decida vender su participación personal en ese negocio. Esto aceleraría la sucesión más de lo previsto.

 "Quizá -dice el economista-, Carlos Slim quiera dejar las cosas más claras y corregidas frente a las nuevas contingencias que han surgido".

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EL ROSTRO UNIFICADOR
Un Carlos Slim Helú no volverá a aparecer, los clones no existen.
Pero el patriarca tiene seis hijos, tres hombres y tres mujeres: Carlos, Marco Antonio, Patrick, Soumaya, Vanessa y Johanna. Los varones son licenciados en Administración de Empresas por la Universidad Anáhuac y colaboran en la conducción de los negocios familiares. Ellas se dedican a la filantropía y al arte.
Los hijos, junto con los yernos Arturo Elías Ayub y Daniel Hajj Aboumrad, actúan y se mueven como clan. Algunos expertos los ven como la próxima ‘Dinastía Slim’ con un bajo perfil mediático. Salvo uno: Carlos Slim Domit.
El primogénito, de 46 años, es el que mejor conoce el imperio de la familia, según una fuente que lo conoce y el estudioso de Slim Raciel Trejo. Desde 1997, su padre lo incorporó a la dirección general de Grupo Carso y Grupo Sanborns. Hoy es presidente de los consejos de Telmex y Grupo Carso y, junto con Patrick, del de América Móvil.
Aunque todos los hombres de la familia están en puestos estratégicos, ‘El charal’, como le dicen al hijo mayor, es el más visible, el que da entrevistas, el último en haberse casado y en el que expertos calculan que recaerá la representación familiar. No es un asunto de tener más poder financiero, sino el liderazgo moral y familiar.

 

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