Señor Q (1113)

Una intriga, la planeadora de vidas y un modelo a seguir.

ESTIMADO SEÑOR Q:

Ya que estamos todos hablando de Slim, quería preguntarle si usted sabe cómo elige a las personas con quienes va a hacer negocios. Para algunos empresarios o ejecutivos, lo más importante son los datos duros o el plan de negocios. Para otros, el tema es confiar en la otra persona. ¿Usted diría que Slim se fija sólo en los números o considera más primordial poder mirar a los ojos a sus socios? Mitad Robot

Querido Mitad:

Es imposible saber por qué decide Carlos Slim Helú ingresar en un negocio o por qué decide no hacerlo. Nadie ha podido (todavía) meterse en un cerebro. Pero los testimonios de personas que han estado cerca de él pueden crear una idea sobre su toma decisiones. Todos los lunes, la familia Slim tiene una cena familiar a la que a menudo invita a personas destacadas de otros ámbitos, como empresarios, deportistas o científicos. El propósito oficial es pasar un buen rato, pero, como dijo Ricardo Salinas Pliego -invitado a una de estas cenas-, los invitados también se sienten a prueba. "En este espacio íntimo es donde te presentas con Carlos y sus hijos", contó una vez. "Yo supongo que es también aquí donde la familia Slim decide si hará negocios contigo". Slim Helú tiene fama de poseer una capacidad prodigiosa para hacer cuentas en su cabeza y generar, casi instantáneamente, la foto financiera de un proyecto de negocio. Pero también, como muestra la anécdota de Salinas Pliego, sabe que los números son solamente una parte de la vida de negocios. Sabe que, en el fondo, los negocios son ejecutados por humanos, a quienes hay que elegir con el mismo cuidado. Humano, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Slim ya tiene 73 años. ¿No debería retirarse ya y abrirles paso a sus hijos? Además, me parece que no es bueno que una persona de esa edad siga tan obsesionada con el trabajo y con hacer dinero. ¡Ahora debería disfrutar más de la vida! Heredera de Nadie

Querida Heredera:

Para los empresarios de raza, trabajar no sólo es parte de la vida: es lo que los mantiene vivos. Rupert Murdoch (82), Warren Buffett (82) y el inversor activista Carl Icahn (77) siguen activos e involucrados en el día a día de sus empresas. No sólo no pueden evitarlo: simplemente no quieren dejarlo. Y el Señor Q está lejos de juzgarlos. Cada uno se explica su vida a sí mismo como quiere. Además, es difícil imaginarse a Carlos Slim como un abuelo apacible dedicado a mirar televisión, cuidar a sus nietos o dando media vuelta al mundo en un crucero. ¿Esa vida sería superior o moralmente más valiosa que seguir trabajando? Slim cree que no. Y lo mismo creen (o eso parece desde afuera) sus herederos. Semirretirado, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Soy un estudiante de administración, todavía bastante joven (tengo 21 años), pero gran admirador de los éxitos empresariales, la forma de ser y de comportarse de Carlos Slim Helú. Mi gran sueño es ser como él. O, porque sé que es muy difícil, aspiro a ser, al menos, un empresario exitoso y reconocido. ¿Usted cree que una carrera como la de Slim es todavía posible? ¿Cómo podría un estudiante como yo posicionarse para recorrer un camino así? Slimfan

Querido Slimfan:

Carlos Slim es más un empresario del siglo XX que del siglo XXI. Grupos empresariales tan diversificados como el suyo, con cientos de empresas distribuidas en decenas de distintos sectores, ya casi no existen. También están en decadencia las grandes corporaciones familiares, remplazadas por fondos de inversión o por el público, en forma de acciones. Las nuevas carreras empresariales se parecen más a las de ‘emprendedores seriales' que crean empresas, las nutren, las hacen crecer y luego las venden, para buscar después una nueva presa o idea. En términos gringos: Slim es de la generación de Warren Buffett; tú eres de la de Mark Zuckerberg. No todos tienen la suerte de acertar a la primera, como Zuckerberg con Facebook, pero su carrera y su estilo de gestión te pueden dar tantas pistas como las de Slim. Sigloveinte, Q

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